Anthurium andreanum

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Flores de Anthurium andreanum

Originaria de los bosques lluviosos tropicales de Colombia, Ecuador y América Central, el Anthurium andreanum es una planta muy apreciada en los mercados ornamentales, ya sea por su consumo como planta de interior cultivada en maceta, como disfrutada en calidad de flores frescas formando parte de bellos arreglos florales.

Su valor ornamental reside principalmente en sus ‘exóticas flores’, que en realidad se trata de hojas modificadas llamadas ‘espatas’.

El Anthurium andreanum es una planta herbácea perenne, pertenece a la familia Aráceas y a un género con más de 500 especies. De estas, destaca el Anthurium scherzerianum fundamentalmente dedicado a su cultivo como planta en maceta, y el Anthurium crystallinum, Anthurium crassinervium, Anthurium warocqueanum… de interés ornamental principalmente por las características de sus hojas.

Popularmente conocido como Anturio y Flor del amor… quizás por la forma de corazón de sus brácteas, su comercio está orientado principalmente a su venta en calidad de flor cortada, aunque se han desarrollado un importante número de variedades adaptadas a su cultivo como planta en maceta.

Flores de Anthurium andreanum

Descripción del Anthurium andreanum

El Anthurium andreanum es su nombre científico y como género forma parte de un importante grupo de gran importancia dentro del panorama de la planta ornamental y de la flor cortada. Como ejemplos más destacados están también la Aglaonema, Alocasia, Dieffenbachia, Monstera, Philodendron, Spathiphyllum, Syngonium, Zantedeschia,… todos ellos también pertenecientes a su misma familia Aráceas.

El género Anthurium es el más grande de ésta familia. Todas sus especies son plantas herbáceas y perennes.

La palabra Anthurium proviene de los vocablos griegos ‘Anthos’ que significa ‘flor’ y ‘Oura’ que significa ‘cola’ en referencia a su inflorescencia.

Centrados en el Anthurium andreanum, es una planta perenne y herbácea. Sus raíces son fasciculadas, bastante fibrosas, de aspecto cilíndrico, de consistencia carnosa y de desarrollo poco profundo.

Posee un tallo caulinar, herbáceo cuando la planta es joven, que se va haciendo semileñoso conforme se hace adulta.

Sus hojas crecen de forma alternas, con un pecíolo banalmente envainado y una lamina expandida de borde liso. Estas poseen una consistencia y grosor destacable, son de forma oval y en función de la variedad pueden tener una forma de corazón e incluso punta de flecha.

En cuanto a lo que se denomina comercialmente como flor, es técnicamente una espata… o lo que es lo mismo: una hoja modificada.

Sobre la base de la espata emerge su inflorescencia llamada espádice. Este contiene las verdaderas flores, en gran número, de pequeño tamaño y hermafroditas con un ovario, dos carpelos y cuatro anteras.

Una característica que se produce cuando sus flores maduran y están listas para ser polinizadas, es que su espádice adquiere un aspecto brillante y húmedo.

Una vez fecundadas, sus frutos se muestran como una especie de protuberancias de aspecto verrugosas sobre el espádice. En realidad son unas bayas globulosas de color amarillo o rojo, conteniendo tan sólo una o dos semillas pequeñas de color amarillo.

Flores de Anthurium andreanum
Fotos propiedad de Anthura: productora de plantas de Anthurium andreanum

Cuidados del Anthurium andreanum como planta de interior

El Anthurium andreanum es una planta muy apreciada en los mercados ornamentales tanto como planta de interior como de flor cortada. En este primer caso, los viveros los cultivan en maceta y se comporta como planta herbácea perenne.

En España se cultiva en viveros situados principalmente en Cataluña y Andalucía. Los de importación, llegan principalmente de Holanda.

Los cuidados del Anthurium andreanum en el hogar son muy fáciles, por lo que la hace una de las plantas de interior con más posibilidades de éxito, incluso para aquellos que parecen estar negados al cuidado de las plantas ornamentales.

El Anthurium andreanum es realmente una planta muy sugestiva, es retro y moderna a la vez… cómoda y elegante… tímida y provocativa. Una planta de interior que nunca pasa de moda. Es una planta de interior poco delicada y con gran resistencia en condiciones de poca luz. La duración de sus ‘flores’ es larga y el brillo de sus hojas llega a confundirla como si de una ‘planta artificial’ se tratase.

Por una parte nos ofrece un gran número de hermosas hojas verdes que parecen artificiales y por otra, esbeltos tallos coronados con una bella espata acorazonada que rodea a su provocativo espádice (inflorescencia).

Así, el Anthurium andreanum se comporta como un buen vino, que mejora con los años y que con cada floración, nos aseguramos varias semanas con el elegante y atractivo colorido de sus espatas.

Las claves de sus cuidados como planta de interior son pocas pero importantes. Su ubicación debe de estar cerca de ventanas para tener una adecuada fuente de iluminación, aunque evitando que los rayos incidan directamente sobre ella. El incidir el sol directo sobre ella puede quemarle las hojas. Por otra parte, debemos saber que si no cuenta con las suficientes horas de luz no dará muchas flores. Para ello, durante el otoño y el invierno, podemos darle un aporte extra de luz manteniendo la luz encendida varias horas cada día.

Otro aspecto a tener en cuenta es el mantener un ambiente más bien cálido, unido a un buen nivel de humedad en ambiente. Para ello podemos rociar sus hojas… no sus ‘flores’, con agua exenta de cloro durante los momentos en el que la humedad relativa sea baja y la temperatura alta, sobre todo durante el verano. Las pulverizaciones las podemos aplicar a unos 15 centímetros de distancia y si queremos ayudar a mantener esta humedad ambiente, también podemos mantener un platito lleno de guijarros y agua muy cerca de ella.

El Anthurium andreanum vegeta muy bien con una temperatura cálida constante, sin cambios bruscos, y abundante humedad ambiental como planta subtropical que es. Las temperaturas ideales en casa son entre 20ºC y 28ºC evitando nos sobrepasar los extremos de 15ºC de mínima y 35ºC de máxima ya que a partir de ahí comienza a sufrir problemas de vegetación.

En cuanto al riego, debe de realizarse con la frecuencia necesaria para que su sustrato esté siempre húmedo. Como referencia podemos regar cada tres días en verano y una vez a la semana en invierno.

Se pueden aprovechar los riegos para realizar los abonados (fertirrigación), abonando cada dos semanas, sobre todo en época cálida, con un fertilizante adecuado para “plantas de interior de flor”.

Es importante evitar colocar el Anthurium andreanum en lugares expuestos a corrientes de aire, como por ejemplo al lado de puertas con microclimas diferentes entre habitaciones. Las corrientes de aire provocan el secado de los extremos y puntas de sus hojas, así como el recorte del periodo de vida de sus ‘fores’.

La limpieza de hojas secas o ‘flores’ marchitas también es importante. Para ello, cortaremos con tijeras que no produzcan el indeseado ‘machacado’ durante el corte y seccionaremos estas partes de la plantas a un centímetro de su unión con el tallo.

Flores de Anthurium andreanum

Cuidados del Anthurium andreanum como flor cortada

Los cuidados del Anthurium andreanum como flor cortada son muy sencillos y llevados correctamente a cabo, podemos asegurar que sus flores duren más de cuatro semanas en el jarrón de nuestro hogar. Tanto que durarán más que la mayoría de flores que le acompañan en el arreglo floral.

Lo importante es asegurarnos de comprar las ‘flores de Anthurium andreanum’ en buenas condiciones, que sean flores frescas. A partir de aquí, ya todo depende de nosotros.

Ya hemos adelantado que el Anthurium andreanum es originario de los bosques lluviosos tropicales de Colombia, Ecuador y América Central. Por ello la humedad, el calor y evitar un sol directo serán aspectos a tener muy en cuenta.

Centrados en cómo conservar más tiempo las flores de Anthurium andreanum, lo primero, ya sean comprados en una floristería o tienda especializada en el envío de flores a domicilio por internet, es desembalarlas y colocarlas en el jarrón.

Flores de Anthurium andreanum

Elegiremos un jarrón limpio, al cual añadiremos también agua limpia sin restos de cloro y a la que añadiremos si disponemos de él, un conservante de flor cortada. Este evitará que se desarrollen pequeñas bacterias y algas en el agua del jarrón y se concentren sobre la zona del corte del tallo… zona de absorción de agua, ya que son una de las principales causas que acortan la vida de cualquier flor.

Técnicamente, el agua es absorbida por los llamados vasos leñosos. Estos son como ‘pequeñas tuberías’ ubicados en las partes centrales del tallo y por donde circula el agua desde las raíces hasta las hojas (una vez elaborada la savia, esta desciende por los vasos liberianos que se encuentran por la periferia del tallo). Parte de esta agua, al igual que ocurre en nosotros, es evaporada mediante la transpiración, por lo que debe ser repuesta constantemente.

Las flores frescas de Anthurium andreanum, al no tener raíces, absorben el agua por la base del tallo. Así que es recomendable que con la mayor frecuencia posible (a diario o cada dos días), se cambie el agua del jarrón… y cada tres o cuatro días, además se lave muy bien y en la medida de lo posible añadir un conservante de flor cortada si es posible.

Normalmente no tenemos un ramo sólo de flores de Anthurium andreanum, sino que vienen acompañado siempre por otras flores y sobre todo por los denominados verdes ornamentales. Por lo tanto, estas acciones se deben de realizar con todas las flores o verdes que componen el ramo ornamental.

Tanto la primera vez que colocamos las flores de Anthurium andreanum en el jarrón como en las sucesivas veces coincidiendo con los cambios del agua, cortaremos las bases de los tallos de medio a un centímetro y de forma recomendada en diagonal al tallo (en bisel). El corte se realizará limpio y evitando ‘mascar’ la zona de corte. El motivo es renovar los cortes y con ello facilitar de nuevo una mejor absorción del agua. Y el porqué del corte diagonal… es doble: por una parte conseguiremos más superficie de absorción y por otra, evitaremos que el tallo descanse total y directamente sobre la base del jarrón, evitando la obstrucción de la zona de toma de agua.

Una vez el Anthurium andreanum en el jarrón, tendremos la precaución de colocarlos en un lugar con una buena iluminación pero sin incidencia de luz solar directa (por ejemplo desde una ventana). Con ello favoreceremos el mantener la intensidad de sus colores. Evidentemente procuraremos evitar su exposición en las zonas de fuertes corrientes de aire como por ejemplo al lado de radiadores de calefacción o salidas de los equipos de aire acondicionado, puertas que den al exterior, etc. Así, con estos simples cuidados del Anthurium andreanum como flor cortada, su máxima durabilidad está asegurada.

Flores de Anthurium andreanum
Fotos propiedad de Anthura: productora de plantas de Anthurium andreanum

Flores de Anthurium andreanum

A las flores de Anthurium andreanum se le atribuían poderes afrodisíacos e incluso se ofrecía como símbolo de fertilidad a las jóvenes que deseaban quedarse embarazadas. La causa es bastante gráfica: la curiosa anatomía de la flor, con una hoja modificada denominada espata en forma de corazón, y la flor propiamente dicha, el espádice (llamado candela en América) en el centro, que se asociaba con el órgano sexual masculino.

Llama la atención el aspecto carnoso y acharolado de la espata, cuyo brillo realza los colores, en bello contraste con sus abundantes hojas de color verde oscuro. La espata y el espádice la emparientan con las otras plantas de la familia de las Aráceas, desde las calas hasta los espatifilos.

Hablar de flores de Anthurium andreanum es estar haciéndolo principalmente desde una perspectiva del mercado de la flor cortada antes de como planta de interior, cuyo surtido varietal es mucho más limitado.

Gracias a las mejoras genéticas, se pueden encontrar estas flores en una amplísima gama de colores. El más popular sigue siendo el Anthurium rojo, aunque cada vez ganan terreno otras tonalidades, que van del blanco al rosa o en colores más originales como el verde manzana o el chocolate… incluso bicolores como por ejemplo en verde y rojo. Además de los colores, también entran en juego los tamaños.

Su uso como flores frescas se ha incrementado notablemente desde 1990. A ello han contribuido aspectos como las mejoras y ampliación de sus variedades, tecnificación del cultivo en invernadero, mejor embalaje y transporte y como consecuencia de todo ello… un mejor precio en el mercado.

Ya hemos adelantado aspectos relacionados con la botánica de las flores, confundidas estas por el conjunto en que se presentan: espata y espádice.

Actualmente podemos encontrar un juego varietal muy completo, sobre todo en el marco de su comercio como flores frescas. Para plantas en maceta… las variedades son más escasas y el color rojo es el predominante con gran ventaja sobre el resto.

En cambio, las variedades para flor cortada son cada día más, con tamaños de espata muy grandes, carnosos y en numerosos colores.

Las flores de Anthurium andreanum se comercializan, desde el vivero en el que se producen hasta los establecimientos de venta al público, en cajas con un embalaje especial para evitar que se dañen durante el viaje. En muchas ocasiones, cada flor lleva en la base de su tallo una pequeña reserva de agua (llamadas chupetes) para evitar pérdidas de turgencia.

En cuanto a sus variedades, cada año aparecen nuevos colores más modernos, algunos de ellos denominados ‘de fantasía’ por su singularidad. Su utilización en ramo no es como conjunto de ‘flores’ únicas sino como complemento junto con otras flores y verdes ornamentales.

Dentro de las flores de Anthurium andreanum llamadas ‘fantasía’, se encuentran las tintadas con colores inocuos pero de llamativos colores… que incluso reproducen imágenes como si de verdaderas fotografías se tratasen sobre la propia flor (espata).

Como decimos se encuentran en un abanico de colores y tonos. Sus colores cálidos como el rojo, naranja, rosa… son capaces de trasmitir calidez en el hogar incluso en los días más fríos. Mientras los colores claros como el blanco, trasmiten relajación e inspiran paz y tranquilidad durante los momentos de descanso.

Existen en el mercado ornamental otras flores de Anthurium, pertenecientes a las especies de Anthurium cherzerianum, Anthurium crystallinum, Anthurium crassinervium, Anthurium warocqueanum… pero su interés comercial está centrado para su venta como planta en maceta de interior, más que por sus flores ya que aportan un follaje también muy decorativo.

Flores de Anthurium andreanum

Curiosidades de las flores del Anthurium andreanum

Ya hemos mencionado algunas del las curiosidades de las flores del Anthurium andreanum como por ejemplo el sus llamadas flores son en realidad hojas modificadas llamadas espatas; sus verdaderas flores en inflorescencia llamado espádice; su amplia gama de colores y tonos de sus espatas… que hay quien las tinta para conseguir ‘colores imposibles’ e incluso reproducción de fotografías sobre ella.

Otra curiosidad es que las flores de Anthurium andreanum se cultivan en viveros especializados con un alto grado de tecnificación, especialmente en control climático, donde los niveles de iluminación, humedad relativa y temperatura son controlados a la perfección para que cada planta de Anthurium dé el mayor número de flores en su vida comercial. Esta producción de flores se mantiene durante todo el año.

Sus flores recolectadas viajan en cajas con un embalaje especial para evitar que se dañen durante el trayecto. Cada flor suele llevar en la base de su tallo una pequeña reserva de agua (llamada chupete) para evitar pérdidas de turgencia.

Las flores del Anthurium andreanum fueron descubiertas en 1876 en Colombia por Edouard André, durante una expedición botánica financiada por el gobierno francés. Cuando André descubrió el Anthurium, lo envió para su análisis y clasificación a Jean Linden, un botánico belga contemporáneo de André y conocido como el “padre de las orquídeas”, no sólo por sus extensos estudios sobre esta flor sino por ser el descubridor de las técnicas de reproducción de esta exquisita especie.

Por otra parte, desde hace tiempo, la flor de Anthurium andreanum se ha convertido en el emblema de Hawai, uno de las principales áreas de producción junto con Ecuador y Colombia. En Europa, el país mayor productor es Holanda.

Las flores de Anthurium andreanum raramente suelen presentarse en ramos únicos de esta flor. Es más frecuente que se utilice un único tallo como complemento de bouquets, centros o ramos de novia, luciendo eso sí la posición más destacada.

Siguiendo con las curiosidades de las flores del Anthurium andreanum, estas gozan de una larga vida como flor cortada, pudiendo disfrutarlas durante más de tres semanas.

El Anthurium andreanum está dentro del grupo considerado como planta purificadora, capaz de depurar el aire de donde se encuentra de sustancias nocivas.

Plagas y enfermedades del Anthurium andreanum

Las plagas y enfermedades son mínimas en el hogar como planta de interior… e inexistentes cuando se trata de flor cortada en arreglos florales. Otra cosa muy distinta es el cultivo a nivel profesional. En estos casos se pueden presentar los siguientes problemas en plagas:

  • Araña roja. Ataca sobre todo en verano produciendo unos punteados decolorados, mates y unas manchas amarillas en sus hojas.
  • Trips. Sus picaduras producen manchas marrones y necrosis en hojas y flores devaluándolas comercialmente.
  • Mosca blanca. :Succionan los contenidos celulares lo que provoca decoloraciones de las hojas, además de segregar melaza lo que ocasiona la proliferación de hongos como la negrilla.

En cuanto a enfermedades:

  • Podredumbre radicular. Con síntomas que se manifiestan en que los bordes de las hojas amarillean y se deterioran rápidamente.
  • Antracnosis. Aparece ante un exceso de humedad y provoca manchas negras en las hojas.
  • Septoria. Provoca manchas irregulares de color gris pardo con el centro muerto de color marrón y con los bordes amarillos.
  • Otros hongos. También pueden aparecer la Botrytis cinerea, el Cylindrocarpom destructans, el Fusarium spp. y la Rhizoctonia spp. por ejemplo.
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Fernando Cuenca Vinculado con el sector de la horticultura y jardinería, ha desarrollado trabajos de dirección de cultivos ornamentales y revistas técnicas del sector. Actualmente es Director Comercial y Consultor de Condelmed, S.L.

1 Comentario

  1. El Anthurium andreanum fue colectado por el botánico neogranadino José Jerónimo Triana en una de las excursiones de la Comisión Corográfica. Lo encontró en la provincia de Barbacoas [actual Departamento de Nariño, Colombia] hacia 1856 o quizás unos años antes. Triana lo llevó a París y a Montpellier donde fue muy admirado.

    Edouard André visitó Colombia en 1875 por encargo de M. L. Linden, director del Jardín Botánico de Gante y lo encontró: “(…) Puedo declarar que desde el momento que esta planta admirable se presentó a mis ojos, me produjo una de las más vivas sensaciones que experimenté […] por la América tropical. […] Me precipité sobre esa maravilla, aún desconocida, y arranqué los pies más bellos con el gozo que se comprenderá. […] Poco después las cajas de plantas vivas salían para la costa en dirección a Europa.”

    F./ Pérez Arbeláez, Enrique. Plantas útiles de Colombia. 14a. ed. Medellín, 1990.

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