Dianthus caryophyllus

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Flores de Dianthus caryophyllus

El Dianthus caryophyllus es el nombre científico, tanto del popular clavel como el de la clavellina. Ambos tipos son cultivados en grandes cantidades en España y son una de las flores más vendidas en el mundo como flor cortada, si bien también posee un pequeño mercado ornamental como planta en maceta.

Etimológicamente, el nombre D. caryophyllus proviene del griego karya que siginifica nogal y phyllon hoja, en referencia al aroma de las hojas del nogal, de donde se tomó el nombre para el clavo de olor y luego para el clavel.

Otros tipos de clavel muy utilizados en el mercado ornamental, sobre todo dirigidos al mundo de la jardinería como plantas de temporada son el Dianthus chinensis y el Dianthus barbatus.

El Dianthus caryophyllus perteneciente a la familia de las Caryophyllaceae. Es originario de la cuenca mediterránea en su forma más silvestre. Este, tras multitud de hibridaciones y procesos de selección, ha llegado hasta nuestros días como uno de los catálogos más impresionantes en cuanto a variedades se refiere.

Flores de Dianthus caryophyllus

Pero este proceso selectivo, enfocado a la flor cortada, ha estado marcado por acontecimientos a tener en cuenta. Los primeros claveles adaptados fueron seleccionados en Lyon alrededor del año 1845. Casi 100 años más tarde, en 1942, William Sim, obtuvo por hibridaciones y selecciones una serie de claveles, denominados en su honor ‘Claveles Sim o Claveles Americanos‘, que son los que realmente han dado origen al espectacular desarrollo de la producción en invernadero.

Descripción del Dianthus caryophyllus

Botánicamente, el clavel es una planta perenne de base leñosa desde la que salen sus largos tallos. Estos son de color grisáceos, sufruticosos (leñosos en la base y herbáceos en la parte superior o ramificaciones) con ramificaciones cortas, abiertas, erguidas y alargadas en tallos florales que pueden superar los 80 cm de altura.

Sus raíces son fasciculares que exploran especialmente hasta los 40 centímetros de profundidad.

Sus hojas son lineares, estrechas, planas y blandas con la base envainadora sobre el tallo.

En los tipos estándar sus flores son solitarias, mientras que en las clavellinas crecen en ramillete. A menudo son perfumadas, semidobles o dobles según el cultivar. Su cáliz tiene una longitud sobre los tres centímetros con dientes triangulares. Sus pétalos aportan el color y este puede ser de lo más variado gracias a la gran cantidad de variedades existentes en el mercado.

Flores de Dianthus caryophyllus

Mercado del Dianthus caryophyllus

Su valor ornamental reside básicamente en sus flores con pétalos más o menos dentados de forma irregular. Actualmente se cultivan claveles de tipo uniflora, multiflora o de ramillete.

Los claveles estándar (de flor grande) y clavellinas (multiflora o ramillete), son una de las flores más importantes en el comercio mundial como flor cortada. Por su fácil y rápida multiplicación, es objeto de un importante comercio internacional tanto de esquejes como de flores listas para su comercialización.

El mayor mercado de clavel del mundo es Estados Unidos, siendo su principal proveedor Colombia y quizás por ello también es el principal productor mundial de clavel tipo estándar. De hecho, Colombia es un gran proveedor de Europa, compitiendo fuertemente con el mercado Español.

Después de Colombia, otros países productores son Ecuador, Guatemala, Marruecos, España, Costa Rica, Kenya y Holanda. España en concreto es relevante sobre todo en el tipo miniclavel o clavelina (multiflora o ramillete) y se prevé una estabilización de la producción debido a la diversificación de especies y a la competencia de países con mano de obra más barata.

La zona productora de España se centra en Andalucía, especialmente en las áreas de Cádiz comprendidas alrededor de Chipiona, Sanlúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera.

Actualmente se sigue trabajando en mejoras genéticas con variedades mas resistentes a virus, hongos, etc., nuevos colores dentro de los diferentes tipos de flores, y la posibilidad de usar algunos de estos híbridos para el cultivo en maceta y jardinería.

Flores de Dianthus caryophyllus

El clavel (Dianthus caryophyllus) para flor cortada en España

El cultivo del clavel para flor cortada, tiene sus comienzos en España en la provincia de Barcelona, siguiendo con el curso de los años, un viaje por diferentes zonas del Mediterráneo hasta llegar a la provincia de Cádiz, donde actualmente se mantiene la mayor superficie de cultivo.

Si hiciésemos una visión de este viaje a vista de satélite, veríamos como se sitúan los primeros cultivos profesionales y de importancia, en la zona de El Maresme (Barcelona). Tras varios años de hegemonía y teniendo en cuenta que se sigue manteniendo su cultivo aunque en mucha menor cantidad, se inician nuevas producciones en áreas de la provincia de Valencia. Años más tardes se desplaza su importancia a la de Murcia y de ahí a la de Almería. Durante finales de la década de los ’90, se produce la última migración del cultivo asentándose en la provincia de Cádiz, donde se encuentra en estos momentos la mayor superficie de cultivo del clavel para flor cortada de España y con una grandísima diferencia.

Una respuesta al porqué de estos cambios de zonas de producción, es porque el cultivo del clavel para flor cortada requiere de mucha mano de obra, principalmente de carácter familiar y como consecuencia, que puedan realizarse en pequeñas explotaciones. Además, no requiere de grandes inversiones tecnológicas ya que como vemos, las zonas mediterráneas gozan de luz y buena temperatura.

En el caso de la provincia de Cádiz y para ser más concretos en las áreas comprendidas alrededor de Chipiona, Sanlúcar de Barrameda y Jerez de la Frontera, se ha sumado el establecimiento de fuertes comercializadoras que son capaces de llevar diariamente el producto hasta las grandes subastas holandesas. Esto ha hecho posible que cientos de familias puedan dar salida a las producciones de sus pequeñas empresas como una gran oferta de conjunto.

Cultivo del clavel para flor cortada

Cultivo del clavel para flor cortada

Si bien el Dianthus caryophyllus tiene su hábitat natural entre los paralelos 30 y 45 de latitud. Entre las regiones naturales, además de la mediterránea, se encuentran las de California Sur, Valparaíso y alrededores en Chile, Sudáfrica, la zona de Perth en Australia, la sabana de Bogotá y las montañas de México y Kenya.

Al tratarse de una especie de alto valor económico, los genetistas han conseguido una gran variedad de tipos y como no, de variedades. Así tenemos claveles para flor cortada del tipo unifloras o estándar y clavellinas, también llamadas multiflora o de ramillete. En cuanto a los colores, el catálogo es inmenso ya que además de los colores puros están sus gamas tonales y los jaspeados.

El cultivo del Dianthus caryophyllus para flor cortada a nivel profesional se realiza básicamente en invernaderos o túneles, bajo cubierta de malla o plástico y con o sin calefacción, dependiendo de la zona geográfica en la que se encuentre.

Flores de Dianthus caryophyllus

En cultivo protegido, su adaptación es muy buena aunque necesitan por lo menos una aireación del 30% de la superficie cubierta. La luz es un factor predominante tanto para el crecimiento como para la floración, necesitando una iluminación mínima de 40.000 lux, determinante para conseguir una adecuada rigidez del tallo, tamaño y número de flores.

Sobre su temperatura, aunque el clavel soporta hasta los 3ºC bajo cero sin helarse, la formación de yemas florales se para por debajo de 8ºC y por encima de 25ºC. Así, que se deben de evitar las variaciones bruscas de temperatura para evitar la apertura con rotura del cáliz (reventones de flor).

El clavel prefiere suelos arenosos y en ningún caso con alto contenido en arcillas. Este debe de tener un pH comprendido entre 6,5 y 7,5, ser poroso y tener una elevada capacidad de drenaje para evitar encharcamientos y como consecuencia directa, problemas añadidos de enfermedades y asfixias radiculares. Puede soportar altas salinidades tanto del suelo como del agua de riego, pero como en todo, los excesos no son cubiertos por la rusticidad del Clavel.

El cultivo del clavel para flor cortada de forma profesional comienza con esquejes enraizados, normalmente procedentes de plantas madres de segunda o tercera generación de cultivo in vitro. Recordemos que el clavel ha sido una de las primeras especies (después de la Dahlia) que ha servido de modelo para los ensayos de cultivo in vitro de meristemos apicales.

Estos esquejes de clavel procedentes de plantas madre, tienen unos 10 centímetros de longitud. Son enraizados en invernaderos de multiplicación con instalación de fog-system o micro aspersión para evitar su deshidratación durante el enraizado. El sustrato adecuado debe de ser muy poroso (25% de turba y 75% de perlita) y manteniendo durante todo su proceso de enraizado una temperatura alrededor de 20ºC.

Su plantación se recomienda durante la primavera, sobre el suelo y en zonas de un metro de ancho con pasillos de 40-50 centímetros para facilitar su recolección para flores frescas. La densidad de plantación es de unas 32 plantas por metro cuadrado y es necesario utilizar unas mallas agrícolas metálicas o textiles de unos 12,5 x 12,5 centímetros para facilitar el guiado de sus tallos florales durante el cultivo. Este tiene una duración de dos años de media.

Sobre el abonado del clavel, el exceso de nitrógeno se traduce en una mayor sensibilidad a las enfermedades y el incremento de las brotaciones axilares. El fósforo es esencial sobre todo en las primeras fases de desarrollo, ya que potencia el crecimiento de las raíces. Y el potasio mejora el aspecto del clavel y aumenta el vigor de las plantas.

El clavel debe de ser pinzado para conseguir que la planta ramifique y que las primeras flores sean más largas. Un pinzado muy alto dará más flores pero de baja calidad y por el contrario, un pinzado muy bajo dará pocas flores aunque de mayor calidad. Normalmente se efectúan dos pinzamientos, el primero por encima del cuarto a sexto nudo a los 15 ó 20 días después de la plantación, y el segundo al mes del primer pinzamiento sobre las ramificaciones obtenidas por encima del tercer nudo.

Flores de Dianthus caryophyllus

Recolección del clavel para flor cortada

Sobre su recolección, un clavel comercial suele producir entre 10 y 20 tallos al año. Cada tallo, desde su base hasta la floración, desarrolla entre 15 y 18 nudos con dos hojas opuestas por nudo. Destacar que se considera como flor, en el caso de las clavellinas, solamente al botón que ya deja ver el color de los pétalos, independientemente del número de botones florales que tenga la vara.

La recolección se realiza a primeras horas de la mañana. Muchos cultivadores durante el proceso de recolección colocan las flores cortadas encima de los alambres para un inmediato traslado al almacén. Estas flores son seguidamente recogidas en hamacas de lona y conducidas a la zona de embalaje o empaquetado donde además se clasifican siguiendo una estandarización en sus calidades.

Los tallos florales son colocados en cubos con agua en la que se le ha incorporado un conservante de flor para alargar su vida. En todo este proceso se establece el factor de cadena de frío que va desde su almacenaje, transporte, como llegada a la subasta o cliente, que normalmente suelen disponer de pequeñas cámaras frigoríficas en sus floristerías.

Enfermedades del clavel

Tratar el tema de enfermedades del clavel como flor cortada desde el punto de vista del consumidor final no tiene sentido, pero sí en el caso de ser cultivado por viveristas profesionales.

Por cierto, en este post no hablaremos de productos químicos concretos para su control para evitar problemas de permisos vigentes. Eso sí, recomendamos consultar y asesorarnos en las floristerías, centros de jardinería o almacenes de suministros que comercialicen estos productos para el control de enfermedades.

La Fusariosis (Fusarium oxysporum F. sp. Dianthi). Es una enfermedad grave que es preciso combatir, ya que produce daños importantes. Esta progresa de abajo hacia arriba situada normalmente cerca de la base del tallo. Al principio las raíces permanecen intactas, pero más tarde se pudren y al arrancar una planta se rompe por el cuello quedando parte de las raíces en la tierra. Se controla con riegos con fungicidas disueltos o en pulverización mojando muy bien la base de la planta.

La Roya (Uromyces caryophillinus). Produce manchas pulverulentas principalmente sobre las hojas y en menor cantidad sobre los tallos. Este polvo se debe a las esporas, amarillas y luego pardas. Aparecen sobre todo en primavera y otoño. Para su control hay que evitar el exceso de nitrógeno y se trata con fungicidas.

Las ‘Manchas foliares’ (Pseudomonas andropogonis). Provocadas por una bacteria con forma de bastoncillo que crece bien entre 25-32ºC y para su desarrollo a 37ºC. Se manifiestan en el follaje al formarse lesiones circulares a irregulares con centros marrones y bordes de color pardo rojizo, con o sin halos cloróticos. Las lesiones pueden ser delineadas en los nervios. El control se reduce a eliminar las plantas afectadas, evitar el riego aéreo y regar en los momentos en los que el follaje se seque rápidamente.

Los ‘Mosaicos foliares’ que normalmente se trata de los Virus del jaspeado del clavel o ‘Carnation Mottle Carmovirus’ y Virus de las manchas anilladas del clavel o ‘Carnation Ringspot Dianthovirus’. Estos producen manchas jaspeadas o anulares según el tipo en condiciones de cultivo intensivo de invernadero. Son trasmisibles mecánicamente, se propagan fácilmente de planta a planta por las heridas. No hay cura y se deben de eliminar las plantas afectadas para evitar su propagación.

Existen otras virosis como el Virus del mosaico de las nerviaciones del clavel o ‘Carnation Vein Mottle Potyirus’, el Virus del jaspeado del clavel o ‘Carnation Etched Ring Virus’, etc. con iguales resultados. En todos los casos, saber que los pulgones y trips… son causantes también de su propagación.

plagas de Dianthus caryophyllus

Plagas del clavel

El Tortrix europeo (Cacoecimorpha pronubana) y el Tortrix surafricana (Epichoristodes acerbella). Son lepidópteros que en su fase de oruga se comen las hojas y perforan los botones florales. Según la climatología suelen tener entre tres y cuatro generaciones anuales. Para su control, es muy eficiente el uso de Bacillus thurigiensis. En cuanto a la lucha química se pueden aplicar diferentes insecticidas de contacto o sistémicos.

Los Pulgones (Myzus persicae). Son una plaga muy frecuente en el cultivo del clavel. Estos pican las hojas y flores para succionar los azúcares que se transportan por sus vasos y las deterioran rápidamente. Cuando llegan los días cortos del invierno los pulgones producen huevos y la plaga se reaviva en la primavera y baja con los fuertes calores del verano. Se pueden controlar aplicando diferentes insecticidas de contacto o sistémicos.

El Trips (Frankliniella occidentalis). Son pequeños insectos chupadores que tienen varias generaciones anuales. Debido a su pequeño tamaño penetran fácilmente en los botones florales de los que se alimentan (de los pétalos y polen) provocando decoloraciones sobre los bordes de los pétalos. Suelen atacar desde la primavera y son activos también durante el verano, hasta el otoño. Se pueden controlar aplicando diferentes insecticidas sistémicos.

Los Minadores (Psedonapomyza dianthicola). Son dípteros muy frecuentes en la zona mediterránea. Sus larvas forman galerías en las hojas. Produce un debilitamiento y una depreciación comercial de los claveles. También se pueden controlar aplicando diferentes insecticidas sistémicos.

Flores de claveles y crisantemos

Las flores de claveles y crisantemos suelen ser las reinas de la festividad de Todos los Santos en España. En sí, esta festividad supone un respiro para quienes viven de la flor cortada o flores frescas ya que por una parte, los viveristas concentran sus producciones en estas fechas y las floristerías… los principales puntos de venta que las comercializan, incrementan sus ventas a la vez que sus precios.

En tiempos de bonanza es muy fácil encontrar flores para Todos los Santos de Aconitum, Alhelí, Alstroemeria, Amaryllis, Anastasia, Anémona, Anthurium, Azucena, Bouvardia, Brassica, Callas, Campanula, Crisantemo, Dragonaria, Freesia, Gladiolo, Gentiana, Gerbera, Ginger, Girasoles, Godetia, Heliconias, Iris, Jacintos, Liatris, Lillium, Lisianthus, Narcisos, Nardos, Ornithogalum, Orquídeas, Peonia, Ranúnculo, Rosa, Strelitzias, Tropicales, Tulipán, etc. en ramos y arreglos florales en estas fechas.

Pero en momentos en la que la economía invita a reducir gastos, también las flores se resienten. Por una parte, han entrado con fuerza las flores artificiales, que dicho sea de paso, han mejorado muchísimo su calidad de imitación. Y por otra, se ha reducido notablemente el número de especies y su participación en estos arreglos florales.

En estos momentos de ajuste, son siempre las flores de claveles y crisantemos las que han demostrados que con su precio, aunque mucho más elevado por estas fechas, les permiten ser las favoritas para cumplir con el evento.

Volviendo a ellas, es justo reconocerles su gran valor ornamental y ver claramente que una flor puede ser bonita y barata sin que ello esté reñido con nada más. Es cierto que las modas marcan tendencias y a veces dejan por el camino verdaderas joyas sin que nadie recaiga en ellas.

Otra flor que reaparece con fuerzas en estas fechas es el Gladiolo, sobre todo el de color rojo. Y quien nunca falla es el verde ornamental, aquel que da volumen y resalta la vistosidad de las flores estando siempre en un segundo plano. Aspidistras, Esparragueras, Gypsophilas… ayudando siempre desde la discreción.

Flores de Dianthus caryophyllus

Cómo conservar más tiempo las flores de clavel

Cómo conservar más tiempo las flores de clavel puede ser fácil si tenemos en cuenta unos pequeños detalles. Lo primero, ya sean comprados los claveles en una floristería o tienda especializada en el envío de flores a domicilio por Internet, es desembalarlas y colocarlas en el jarrón.

Si son cortadas directamente del jardín, tendremos la precaución de hacerlo a primeras horas de la mañana para que las flores se encuentren lo más turgentes posible.

En todos los casos elegiremos un jarrón limpio, al cual añadiremos agua limpia, sin restos de cloro y a la que añadiremos preferiblemente un conservante de flor cortada. Este conservante ayudará a evitar que se desarrollen pequeñas bacterias y algas en el agua y se concentren sobre la zona del corte del tallo, ya que son una de las principales causas que acortan la vida de cualquier flor.

Técnicamente, el agua es absorbida por los llamados vasos leñosos. Estos son como ‘pequeñas tuberías’ ubicados en las partes centrales del tallo y por donde circula el agua desde las raíces hasta las hojas (una vez elaborada la savia, esta desciende por los vasos liberianos que se encuentran por la periferia del tallo). Parte de esta agua, al igual que ocurre en nosotros, es evaporada mediante la transpiración, por lo que debe ser repuesta constantemente.

Las flores frescas del clavel, al no tener raíces, absorben el agua por la base del tallo. Así, es recomendable que con la mayor frecuencia posible (a diario o cada dos días), se cambie el agua del jarrón… y cada tres o cuatro días además se lave muy bien. Siempre añadiendo un conservante de flor cortada si es posible.

Tanto la primera vez que colocamos los tallos de claveles en el jarrón como en las sucesivas veces coincidiendo con los cambios del agua, siempre cortaremos las bases de los tallos de medio a un centímetro y de forma recomendada en diagonal al tallo (en bisel). El corte se realizará limpio y evitando ‘mascar’ la zona de corte. El motivo es renovar los cortes y con ello facilitar de nuevo una mejor absorción del agua. Y el porqué del corte diagonal… es doble: por una parte conseguiremos más superficie de absorción y por otra, evitaremos que el tallo descanse total y directamente sobre la base del jarrón, evitando la obstrucción de la zona de toma de agua.

Una vez los claveles en el jarrón, tendremos la precaución de colocarlos en un lugar con una buena iluminación pero sin incidencia de luz solar directa (por ejemplo desde una ventana). Con ello favoreceremos la intensidad de sus colores y sus hojas seguirán haciendo la función clorofílica y con ello… alargando su vida en el jarrón. Evidentemente procuraremos evitar el exponer los claveles en zonas de fuertes corrientes de aire como por ejemplo al lado de radiadores de calefacción o salidas de los equipos de aire acondicionado, puertas que den al exterior, etc.

Así, cómo conservar más tiempo las flores de clavel se convierte en una tarea fácil. Sólo recordar que es una flor fresca… una flor viva.

Flores de Dianthus caryophyllus

Tipos de clavel para flores frescas

Existen diferentes tipos de clavel para flores frescas. Entre ellos se encuentran el Clavel de Niza, aunque cada vez son menos cultivados. El Clavel americano o Sim, fue obtenido por William Sim en 1942 gracias a hibridaciones y selecciones de una serie de claveles, dando como resultado el origen del espectacular desarrollo de la producción moderna en invernadero. También el Clavel miniatura o de multiflores, con los que se pretende que el clavel tenga el mayor número de botones florales. Y el llamado Clavel mediterráneo, clavel híbrido unifloras o estándar, que es cada vez más cultivado dada su tolerancia a la fusariosis.

Los claveles multifloras son muy utilizados para la composición de Bouquets, mientras que los unifloras o estándar son los que realmente se utilizan como ramos únicos o en composiciones florales de mayor valor económico.

En el caso de los claveles multiflora, las flores deben de ser proporcionales a la longitud del tallo con un crecimiento paralelo respecto al mismo. En el caso de los claveles estándar, las mejores variedades poseen menos tendencia a la emisión de brotes laterales.

En cuanto a la mejora de variedades, la resistencia a enfermedades y productividad, han sido estandartes principales en investigación y desarrollo. En la actualidad, colores asociados a modas y resistencia en jarrón entran en juego de forma importante. Los colores más solicitados siguen siendo el rojo con casi el 50% del mercado, seguido del rosa con el 20%.

Flores de Dianthus caryophyllus

Calidad de un clavel comercial para flor cortada

Entre las muchas características que determinan la calidad de un clavel comercial se encuentran la rigidez y longitud del tallo (deben ser erectos y sin deformaciones), la capacidad que tengan los tallos para emitir brotes laterales (según se trate de variedades estándar o multifloras), el número de flores por tallo si son multiflora, etc.

El momento adecuado del corte de las flores de clavel para ser comercializadas como flores frescas, tiene lugar en el momento en el que el botón floral presenta los pétalos exteriores recién abiertos. En este sentido es recomendable que se encuentren algo abiertas y no excesivamente cerradas.

Su corte, dependiendo de la calidad del tallo floral, se realiza aproximadamente a un centímetro por debajo de uno de sus nudos. El primer corte comercial tiene lugar de tres meses y medio a cuatro después de la plantación.

Un aspecto muy a tener en cuenta es la postcosecha, basada en conseguir alargar la vida de la flor una vez cortada y así mejorar su comercialización además de su posterior respuesta en el jarrón. En este sentido, la utilización de compuestos que inhiben la síntesis de etileno es importantísimos ya que prolongan la longevidad de las flores de clavel. Un ejemplo de este compuesto es el tiosulfato de plata (STS), un inhibidor de la acción del etileno convertido en una herramienta esencial en la industria de la flor cortada.

Los claveles estándar y miniatura (multifloras) se han beneficiado enormemente del uso de tiosulfato de plata, el cual puede incrementar la vida de postcosecha de dos a tres veces, permitiendo ser almacenados más tiempo que cualquier otra flor. Otros productos utilizados en esta línea son el etanol y el aminotriazol (ATA).

Y por supuesto, no olvidemos para la correcta calidad de un clavel comercial un método físico como es la acción del frío en la postcosecha. Por ello, mantener la famosa ‘cadena de frío’ es fundamental durante todo el proceso, desde la recolección en el vivero hasta la floristería… e incluso en ella si permanecen varios días en la tienda.

A la hora de conformar un ramo, ya sean claveles estándar o miniatura (ramillete o multiflora) deben de ser clasificados por su rigidez, longitud del tallo, diámetro de la flor y ausencia de defectos.

La rigidez del tallo se determina cogiendo el tallo horizontalmente a unos 3 centímetros de la base del tallo según la calidad que le corresponde. Si la desviación de la cabeza de la flor es mayor de 30 grados de la horizontal con la curvatura natural hacia abajo… la flor se considera defectuosa.

Otros defectos que se tienen en cuenta a la hora de determinar la calidad de un clavel comercial son un botón plano, cabezas de toro, cabeza abombada, flores únicas, apariencia marchita, roturas, decoloraciones y daño por plagas o enfermedades.

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Fernando Cuenca Vinculado con el sector de la horticultura y jardinería, ha desarrollado trabajos de dirección de cultivos ornamentales y revistas técnicas del sector. Actualmente es Director Comercial y Consultor de Condelmed, S.L.

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