Las Violas en jardinería

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Flores de Viola cornuta

Las violas, popularmente conocidas como pensamientos, son plantas de temporada de otoño e invierno que aportan al jardín colorido en una época en el que el surtido de este tipo de plantas es más reducido. Puede ser disfrutada tanto como pequeña planta de flor en maceta dentro de casa como en jardinería para conformar parterres, borduras, en acompañamiento de otras plantas de porte más elevado… y por supuesto en jardineras dentro de las terrazas y balcones.

Estas también tienen múltiples usos en la jardinería tanto pública como privada, siendo habitual verlas en jardineras y plantadas creando hermosos macizos o parterres en jardines y rotondas, obteniendo resultados muy espectaculares cuando sus plantaciones se realizan sobre masas cespitosas. También son muy apropiadas en el jardín como plantas cubre suelos plantados debajo de arbustos y árboles poco frondosos, consiguiendo con su cobertura natural que además no prosperen las malas hierbas.

Flores de Viola wittrockiana

Desde un punto de vista ornamental, cuando nos referimos a las violas lo hacemos básicamente a dos especies muy concretas: La Viola x wittrockiana y la Viola cornuta. Las dos tienen un ligero porte colgante con una floración abundante y continuada, por lo que pueden ser utilizadas también en rocallas y taludes, aunque las segundas, de flores algo más pequeñas, esta tendencia está algo más marcada.

Sus flores, además de muy coloristas también son comestibles, permitiendo condimentar de forma original y colorista determinados platos, sobre todo las ensaladas. En el caso de la Viola cornuta, además aporta un ligero aroma muy agradable.

Viola x wittrockiana

La Viola x wittrockiana pertenece a la familia Violaceae, la misma a la que pertenecen las violetas, aunque su origen es considerado hortícola por ser fruto de innumerables cruces en búsqueda de aspectos y usos más ornamentales.

Flores de Viola wittrockiana

Esta fue obtenida de la especie silvestre Viola tricolor. Durante los siglos XIX y XX, jardineros aficionados de toda Europa del norte cruzaron una y otra vez la Viola tricolor (el pensamiento silvestre) con otras especies nativas de violetas para producir un patrón de flores más atractivas. El resultado de estos cruces e hibridaciones durante finales del siglo pasado por las empresas obtentoras de semillas, han permitido la existencia actual de miles de variedades.

La Viola x wittrockiana es una pequeña planta de flor que no suele alcanzar mucho más de 25 centímetros de altura, típica de días frescos que soporta muy bien las heladas ligeras. Por ello, es ideal como planta de temporada desde el otoño a mediados de primavera. Una vez llega el calor veraniego, su aspecto va decayendo e invita a su arranque para sustituirlas por otras plantas de temporada de flor más propias de esta época del año.

Está provista de tallos erguidos de porte ascendente con numerosas ramificaciones angulosas y huecas. Conforme se hace adulta estos tallos van adquiriendo un cierto aspecto colgante o rastrero. Sus hojas son planas de color verde oscuro que crecen de forma alterna y sus flores, de gran valor ornamental, son muy numerosas. En esta especie llaman la atención por ser bastante grandes en relación a la misma planta ya que si bien su tamaño varía con la variedad, están entre los 5 y 10 centímetros de diámetro en la mayoría de las variedades.

Los colores de las flores de la Viola x wittrockiana son muy variados, llegando a crear verdaderas competiciones entre los obtentores de variedades. Así las hay de colores puros como el dorado, el blanco, amarillo, rojo, violeta, azules… y en todos sus tonos, desde los más suaves a muy intensos. El enriquecimiento cromático también se nutre de los jaspeados, casi en tan diversas tonalidades y gamas como podemos imaginar.

Flores de Viola cornuta

Viola cornuta

La Viola cornuta posee un aspecto muy similar a su ‘hermana’ la Viola x wittrockiana, aunque la planta es más compacta, sus flores más diminutas y su floración mucho más abundante. También sus flores son más aromáticas y utilizadas en gastronomía.

Es conocida como Violeta de los Pirineos, originaria de la región mediterránea europea y está considerada como un endemismo de los Pirineos y de la Cordillera Cantábrica en España. Curiosamente está incluida en la lista roja de especies en peligro de Andorra.

Planta perenne de hojas de color verde intenso bien pecioladas que crecen desde la base de la planta. Su tamaño está entre los 10 y 25 centímetros de altura, por lo que también se la llama pensamientos mini. Sus flores son más pequeñas que las de la Viola x wittrockiana, poseen un delicado aroma y cuando se saborean tienen un gusto delicado y suave, por lo que es aconsejable degustarlas cuando se nos presenten como acompañamiento de un plato.

El catálogo de colorido de sus flores, aunque variado, no es tan extenso como el de la Viola x wittrockiana. Aun así, constantemente aparecen nuevas variedades en las que el color de sus flores son publicitadas como novedad. Como tónica constante está el bicolor en sus flores, siendo los dominantes los azules, el violeta oscuro y el amarillo en estas combinaciones.

Flores de Viola cornuta

Las Violas como plantas de interior y de jardinería

Las violas pertenecen a ese interesante grupo de plantas que les permiten cumplir la dualidad de poder ser disfrutadas tanto como planta de interior como de exterior.

Siempre debemos saber que se trata de una planta de exterior, por lo que su paso por el interior de un hogar va a terminar por agotarlas por la falta de luz, y en este caso también por el frescor que proporciona el exterior.

Por lo tanto, si así se desea, primero se puede disfrutar como una pequeña planta de flor en maceta ocupando un lugar en una mesa, en la cocina, en la salita de estar o en la oficina. Una vez transcurridas dos o tres semanas, antes de que se deterioren, las podemos sacar al balcón para que se repongan y volver a entrarlas, plantarlas en una jardinera en el balcón o directamente en el jardín para continuar su largo periodo de floración.

Flores de Violas

En este caso de dualidad, la Viola cornuta es más resistente y se recupera con más facilidad que la Viola x wittrockiana. También, su mayor número de flores la presenta como la mejor candidata entre las dos especies.

El cuidado de las Violas

En el interior del hogar, oficinas o lugares similares, el cuidado de las violas se basa en ubicarlas cerca de los espacios más luminosos para que sus flores perduren el mayor tiempo posible, mantengan sus colores y estimule su emisión. También se evitará exponerlas en zonas cerca de radiadores o equipos de aire acondicionado para que las corrientes constantes de aire no dañen sus hojas y flores.

Se regarán de forma moderada evitando encharcar el sustrato. En caso de que se le coloque un cubre maceta o se ponga un platito bajo de ella, se retirará de inmediato el agua sobrante tras cada riego.

El abonado puede aportarse en el agua de riego cada dos semanas, con un fertilizante especial para plantas de flor. Un consejo muy importante es sacarlas al balcón o la terraza de vez en cuando para mantenerlas fuertes y duren más tiempo al interior.

Si nos referimos al cuidado de las Violas en el exterior, debemos saber que es una planta muy rústica. Su ubicación es primordial, siendo de sol o semisombra los espacios más apropiados. Para su plantación en jardineras o maceteros utilizaremos un sustrato de plantación o sustrato para plantas de exterior. Si realizamos la plantación directa en el terreno, es conveniente mejorarlo incorporando un buen compost o enmienda orgánica en una proporción del 15 al 30% según las condiciones del terreno original.

Flores de Viola wittrockiana

Tras la plantación realizaremos un riego copioso, siendo los posteriores más moderados, siendo frecuentes durante la primera semana tras su plantación y distanciados durante el resto de cultivo. A partir del mes de plantación podemos comenzar con su fertilización con un abono del tipo 18-12-24 más microelementos disuelto en el agua de riego a las dosis más bajas recomendadas por el fabricante ya que las raíces de los pensamientos son sensibles a altos niveles de sal en el terreno.

Como planta muy rústica, las violas no son muy propensas a sufrir plagas ni enfermedades, sobre todo si las mantenemos bien cultivadas. Respecto a las plagas el pulgón y las orugas son las más comunes y se pueden controlar fácilmente con insecticidas, preferiblemente sistémicos. En el caso de enfermedades sólo en casos muy de abandono se pueden presentar alguna como la Alternaria, la Tielaviopsis o la Cercospora.

Las variedades de Violas

El número de variedades de Viola es impresionante ya que está basado conforme a las características de desarrollo de la planta, respuesta agronómica en vivero y jardín, porte y sobre todo en las características de sus flores: tamaño, color, durabilidad, etc. Cada poco tiempo aparecen nuevas y desaparecen antiguas según las necesidades del mercado.

El consumidor final suele percibir básicamente el color de sus flores, mientras que los genetistas trabajan además de forma intensa en conseguir nuevas variedades bajo el concepto de series con nombre-marca: grupo de variedades que mantienen un mismo patrón de desarrollo, tanto en cultivo como en el jardín.

En el caso de Viola x wittrockiana, el surtido varietal es mucho más complejo que la Viola cornuta. Además del tamaño de sus flores que llegan a denominarse como ‘gigantes’, estas aportan matices sorprendentes en sus pétalos.

Flores de Viola cornuta

Cómo cultivar las Violas

Entendiendo el cultivo de las Viola partiendo de semilla, su época ideal de siembra para comenzar su cultivo lo antes posible es a partir de finales de agosto. El semillero se realizará en un lugar resguardado, sobre con un sustrato muy turboso y húmedo, manteniendo una temperatura de germinación entre los 15 y 18°C. Temperaturas superiores inhibirán la germinación por lo que si siguen siendo altas es aconsejable retrasar su siembra.

Una vez germinadas y cuando las plántulas alcancen las cuatro o seis hojas verdaderas, ya pueden ser repicadas de forma unitaria en macetas de unos 10 centímetros de diámetro con un sustrato especial para plantas de interior, ligeramente fertilizado y con un pH ligeramente ácido sobre 5,8 ó 6. La temperatura ideal en esta fase de cultivo se puede situar entre los 12 y 16°C.

La fertilización debe de ser muy baja a partir de las dos o tres semanas de cultivo ya que una vez adultas, cinco o seis semanas del repicado, tendrán un tamaño similar al que se puede encontrar en el comercio, pudiéndolas plantar directamente en el jardín o jardineras.

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Floresyplantas.net
Fernando Cuenca Vinculado con el sector de la horticultura y jardinería, ha desarrollado trabajos de dirección de cultivos ornamentales y revistas técnicas del sector. Actualmente es Director Comercial y Consultor de Condelmed, S.L.

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