Libro Mil maderas

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Libro Mil maderas

Acerca de Mil maderas

Un amigo, Fernando Cuenca, me ha pedido que escribiera unas líneas para su página web floresyplantas.net, referente a este libro que él había conocido recientemente, sorprendido, tal vez por su contenido, amplitud y belleza.

Se trata de una atractiva publicación que recoge el trabajo minucioso realizado por D. Manuel Soler Burillo, durante más de una decena de años: un minucioso estudio y clasificación de la extensa xiloteca que tiene en el jardín de su casa, en Denia, Alicante.

Su autor es una persona cordial a quien tuve ocasión de conocer en una visita que realicé allá por el año 2000 acompañando a un amigo, D. Fernando Aranda, quien era entonces el Vicerrector de Cultura de la Universidad Politécnica de Valencia. El motivo: conocer a don Manuel y su trabajo, visitar su xiloteca y preparar una presentación del libro que él estaba realizando. Capitán de la Marina Mercante retirado, comenzó su colección de maderas por una casualidad, tal vez como se inician todas las colecciones, cuando un comerciante italiano le regaló un muestrario de madera formado por seis especies, en las que constaba su nombre vulgar o común y su nombre botánico o científico. Poco a poco fue creciendo su colección hasta tener más de 3000 muestras clasificadas, gracias a la colaboración de amigos, instituciones, empresas, intercambios con otros coleccionistas, quienes le proporcionaron “piezas” de distintas partes del mundo.

Libro Mil maderas, de Manuel Soler BurilloNo es tarea fácil: los nombres comunes varían según países, regiones y lugares, que pueden pertenecer a una única especie o a distintas; el nombre científico es solo uno. Identificarlas anatómicamente no es tarea fácil y ha contado con la ayuda de expertos.

El libro tiene una maquetación a modo de fichas, hecha con sensibilidad y maestría, para que las muestras se presenten al lector a través de su nombre común, el científico, datos acerca de la envergadura del árbol así como un croquis del mismo, además de las características de densidad y color, y usos habituales. La ficha incluye una imagen escaneada de la madera a la que corresponde su designación, que ha sido fielmente reproducida por la empresa Pentagraph Impresores,S.L. Al final de la publicación se ha incluido un índice de doble entrada, por su nombre común y por el científico o botánico.

La madera nos envuelve, apreciamos su calidez, su color, su origen orgánico. Árboles majestuosos se transforman en nobles maderas, mostrando su crecimiento en su grano, en su textura, en los nudos que presenta, mostrando también las condiciones ambientales donde ha crecido y las variaciones de las mismas. Es un recurso natural renovable, cuyo origen debería ser únicamente el resultado de una práctica de tala de equilibrio y regeneración a fin de preservar las áreas boscosas, proveedoras de este material, y a la vez sostén del desarrollo del hábitat de flora y fauna, manteniendo el equilibrio hídrico.

Recientemente se han publicado artículos en prensa acerca de posibilidad de construir rascacielos con madera, con menor repercusión negativa ambiental dado que el 40% de las emisiones artificiales de carbono provienen de las industrias relacionadas con los materiales empleados en la construcción actual. Estas construcciones serían “híbridas, es decir que para aquellos elementos constructivos que han de cumplir la normativa de seguridad (de todo tipo: estructural y de uso) y que no provee la madera más allá de ciertos límites de edificios en altura, se emplearían otros materiales, no más de 1/3 del total; el resto, sería de madera. De ese modo, se podrían construir edificios de hasta 30 plantas. Creo que este es el camino a seguir a fin de lograr “una huella de carbono mucho más baja que los sistemas de hormigón y acero” y que además dé respuesta funcional a las necesidades de los usuarios, a un precio competitivo. La coyuntura económica actual nos da tiempo para reflexionar, experimentar, y desarrollar otros sistemas constructivos. Hay que aprovecharla.

Libro Mil maderas, de Manuel Soler Burillo

La madera se ha empleado desde la antigüedad por el hombre para formar su hábitat y los utensilios y herramientas que facilitaron su sustento, así como la transformación de otros materiales. Fácil de trabajar, sirvió para la construcción de sus primeros hábitats, ya sea como único material o combinado otros, según la abundancia o escasez de este recurso natural. Con el tiempo, su uso se fue limitando de manera espontánea, según iban escaseando bosques de especies de maderas apropiadas para la construcción, teniendo que trasladarse los carpinteros de armar cada vez más lejos de su lugar de trabajo para conseguirlas, o emplear distintos medios de transporte para trasladarla. Estos medios de transporte también fueron confeccionados con madera: carros, carretas, trineos, por los carpinteros carreteros. También se empleó desde muy antiguo para navegar en forma de canoas y balsas, y cuando había que atravesar un río, también se empleó para la construcción de puentes. El mobiliario, rudimentario en sus orígenes, fue evolucionando a fin de dar más comodidad: asientos, mesas, camas, arcones, que fueron incrementándose en tipo y mejorando su diseño con el tiempo, confeccionados por los carpinteros “de lo fino”, empleándose también en forma de pavimentos, revestimiento de paredes y falsos techos. La navegación por mar y el comercio que surgió alrededor de la misma desarrolló una industria específica que se sustentaba con unos artesanos denominados carpinteros de ribera. No solo el comercio impulsó la industria naviera, sino las guerras navales. En un barco de 74 cañones de mediados del siglo 18 se empleaban unos 3700 árboles. Algunos de estos navíos no llegaban ni a botarse, por el deterioro que sufrían durante su construcción. Las propiedades acústicas de este material permitieron su empleo en instrumentos musicales, construidos por carpinteros artesanos específicos, primero de viento y de percusión, y luego de cuerda y de cuerda con teclado. Todos ellos, instrumentos que hicieron más hermosa la existencia. Otra forma de empleo de la madera que nos permite apreciar la belleza y disfrutar de ella, es la escultura que se crea a partir de este material. Recuerdo en este momento unas palabras de María Zambrano en España, sueño y verdad. Los sueños y el tiempo, que pueden transmitir mejor este sentimiento:

“(…) esa intimidad de los objetos auténticos capaces de dar compañía con su materia: el barro, la madera, el papel sin disfrazar, cuyos poros nos acogen la radiación de un alma…”.

Algunos de los principales motivos para que escaseara la madera, haciendo de ésta un uso más racional, fue su empleo en la construcción (pensemos en la construcción de catedrales y grandes palacios), en la industria naval destinada a navíos de guerra, junto con la apertura de áreas para explotación agrícola. No es un problema nuevo el de la sobre-explotación de los recursos naturales, como tampoco lo es tomar medidas para su control.

Para el lector profano este libro abre un mundo tal vez desconocido por ignorar, en muchos casos, la gran cantidad de especies maderables que existen, de las que se encuentran clasificadas más de 50.000. Los arquitectos tienen a sus manos la posibilidad de elegir una o varias maderas para distintos fines como revestimientos de paramentos verticales, cielorrasos, pavimentos, carpinterías, mobiliario, según su color, textura, grano, o densidad.

Y no es el único libro de estas características, dado que del mismo autor ya se han publicado cuatro versiones: la primera del año 2001, la segunda del 2004, la tercera del 2008 y la cuarta del presente año.

Esperamos que no sea la última. Queremos más madera…

Y para que no falle este deseo, tocamos madera…

Me permito introducir unos versos a modo de despedida, de Dora Castellanos, que me parecen muy bellos:

Te amo cuando acaricio la madera:
la caoba que sangra, el roble duro.
Tu perteneces el linaje puro
que fragua anillos cada primavera.

Y floreces también como si fuera
tu cuerpo un árbol de nogal maduro;
palisandro de aromas, cedro oscuro,
estoy en ti como una enredadera.

Ombú que entre mis ojos amaneces;
sándalo que te creces de armonía,
ébano verde, olivo que te creces

de amor para mis brazos solitarios,
cuando siembras mi tierra yo diría
que respiro los bosques milenarios.

Liliana Palaia Pérez
Dra. Arquitecta
Caredrática de Universidad, jubilada
ETSA-UPV

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Floresyplantas.net
Fernando Cuenca Vinculado con el sector de la horticultura y jardinería, ha desarrollado trabajos de dirección de cultivos ornamentales y revistas técnicas del sector. Actualmente es Director Comercial y Consultor de Condelmed, S.L.

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