Cultivo de Gypsophila paniculata

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gypsophila paniculata
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Las técnicas de cultivo de Gypsophila paniculata permiten conseguir que estas flores estén presentes en el mercado durante todo el año. Recordemos que esta planta de flor se utiliza principalmente como verde ornamental, también llamado verde de acompañamiento y por lo tanto está presente en numerosos arreglos florales, centros de mesa, bouquets, etc.

El cultivo de Gypsophila paniculata para verde ornamental comienza con la compra de los esquejes procedentes principalmente de Holanda e Israel.

Tenemos que saber que es imprescindible su entutoración durante su cultivo para evitar que sus ramos florales se encamen y pierdan calidad. Su plantación se realizará en tablas de un metro de ancho aproximadamente para facilitar su recolección por ambas partes. Y como decimos, utilizaremos mallas de entutorado a las alturas de 30, 60 y 90 centímetros del suelo.

El terreno debe de ser preferiblemente bien drenado, con una adecuada porosidad y algo limoso. Sobre él crecerá sumamente ramificado y podrá soportar bien la exposición a pleno sol en las regiones con climas cálidos. Para aquellos climas más duros será necesario el uso de la calefacción para evitar que se paralice el cultivo.

La plantación se realiza con plántulas enraizadas en las mesetas a una densidad de cinco plantas por metro cuadrado, dispuestas al tresbolillo en dos líneas pareadas.

La floración de la Gypsophila paniculata se centra entre los meses de junio a agosto de forma natural en el hemisferio norte, mientras que en cultivo y mediante técnicas como la del fotoperíodo y calefacción, se pueden obtener flores durante todo el año.

El riego es preferible que se realice mediante el sistema de riego localizado para evitar tanto el exceso de uso de agua, como para mantener las plantas más secas y con ello evitar problemas de enfermedades.

Para la iluminación artificial como fotoperíodo, se suelen emplear focos luminosos a 3 por 2,5 metros de distancia y a una altura comprendida entre los 1,8 y 2 metros para que suministren una potencia de unos 18 vatios por metro cuadrado.

Para la provocar la iniciación floral se pueden utilizar giberilinas vía foliar a una dosis de 100 a 300 ppm.

Tras cada oleada de floración, es conveniente hacer una limpieza total de la corona de la planta y provocar así una nueva emisión de tallos y formar así su estructura floral.

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Fernando Cuenca Vinculado con el sector de la horticultura y jardinería, ha desarrollado trabajos de dirección de cultivos ornamentales y revistas técnicas del sector. Actualmente es Director Comercial y Consultor de Condelmed, S.L.

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