El trasplante de los Ficus 2

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ficus benjamina

Trasplante de los Ficus a una maceta más decorativa

Si el Ficus no necesita otra maceta mayor, sino que lo único que buscamos es cambiársela sólo por un motivo estético, podemos elegir la nueva maceta deseada pero de un tamaño ligeramente mayor al que posee, para introducir simplemente la que lleva, en el interior de esta nueva.

Debe ser ligeramente mayor para evitar por una parte que la planta quede suelta en el interior de la nueva maceta, y por otra que el Ficus no quede excesivamente introducido en la nueva maceta y favorecer así la aireación a nivel de tierra y evitar posibles caídas de hojas locales por causa de una falta de ventilación.

La nueva maceta debe tener agujeros de drenaje para evitar que la acumulación de agua tras los riegos provoque una pudrición de las raíces. Si no los tuviese, debemos eliminar el exceso de agua acumulada en la base cuando esta se produzca, simplemente vaciándola pasados unos minutos después de cada riego.

Si lo que deseamos es cambiar a una maceta sin conservar la que el Ficus posee, en este caso deberemos adquirir la nueva maceta o jardinera de un tamaño algo mayor. El mínimo recomendable es el que colocando la antigua en el interior de la nueva, queden de tres a cinco centímetros de holgura entre ambas.

En este caso, deberemos adquirir un sustrato especial para «plantas de interior» que se comercializa normalmente en los centros especializados. Como necesitamos poco sustrato ya que no hay mucho espacio entre el volumen de cepellón del Ficus y el volumen de la nueva maceta, podemos recurrir a la compra de envases de sustratos pequeños o medios.

En cuanto a la metodología a seguir es la misma que en el caso del trasplante normal. Eso sí, es importante asegurarse de que la nueva maceta posea los pertinentes orificios de drenaje en el caso de no tratarse de una hidrojardinera.

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