La Salvia officinalis en el jardín

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flores salvia officinalis

Es normal que veamos una serie de plantas de temporada que se repiten con cierta frecuencia en los jardines, siendo más evidente dentro de cada país o región geográfica ya que las condiciones climáticas y la rusticidad de algunas de estas plantas invitan a ello. En el hemisferio norte, durante la primavera y casi todo el verano las petunias y tagetes son un claro ejemplo de ello. Sin embargo también podemos encontrar a la Salvia officinalis en el jardín creando atractivas manchas de color con sus flores.

La Salvia officinalis en el jardín es más que una planta de temporada ya que además es una planta aromática y condimentaría. Su ubicación será a pleno sol y se plantarán en grupos con una densidad de plantación alrededor de 5 a 10 plantas por metro cuadrado según la variedad. Estas crearán masas voluminosas de color verde grisáceo con una gran cantidad de espigas florales, generalmente de color azulado.

El suelo debe de ser rico en materia orgánica pero con una muy buena aireación… y si no es, siempre lo podemos mejorar incorporando un sustrato prefabricado del tipo “sustrato universal” o “sustrato para plantas de exterior” además de arena de sílice. El pH debe de situarse entre neutro y ligeramente ácido (6 y 6,5).

Antes de plantar la Salvia officinalis aprovecharemos para añadir también un abonado de fondo a la tierra si es necesario. Y una vez plantadas las regaremos abundantemente. A partir de ese momento, los riegos ser realizarán con la frecuencia necesaria para mantener una humedad en el suelo constante pero sin llegar al encharcamiento. La Salvia officinalis ante el exceso de humedad responde con problemas radiculares.

Las temperaturas ideales para su desarrollo se sitúan entre los 22 a 26ºC durante el día y sobre los 15ºC durante la noche. Por debajo de ellas se ralentizará su desarrollo y por encima se acelerará, en ambos casos, su crecimiento no será el idóneo, e incluso las temperaturas muy altas pueden dañarlas considerablemente.

El abonado debe iniciarse al mes de su plantación y puede ser el utilizado normalmente como abonado general del jardín. Un equilibrio 18-12-24 más microlelemento es razonable, ya que los abonos muy ricos en nitrógeno reducen la cantidad y calidad de sus flores, además de favorecer la aparición de plagas y sobre todo enfermedades.

Hablando de plagas, las más comunes son el thrips, araña roja, pulgón, la mosca blanca y el minador. Y en cuanto a las enfermedades la Alternaria, Mildiu, Corynespora y Roya pueden ser las más propensas a manifestarse.

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