Cómo hacer un buen compost

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Compostador casero

Cómo hacer un buen compost casero es una forma eficiente y sostenible de disponer una buena enmienda húmica con la que mejorar y fertilizar el terreno de nuestro huerto o jardín.

Y conseguir un buen compost es relativamente fácil y que además nos permite el aprovechamiento de los desechos orgánicos que generamos en la comida, siegas y resto de podas. Una forma de contribuir a la economía circular.

¿Qué se necesita para elaborar un buen compost?

Para elaborar un buen compost, lo que necesitaremos es crear una zona donde realizarse. Esta puede ser desde un simple espacio donde ir acumulando los desechos orgánicos o recipientes prefabricados, llamados compostadores.

Por supuesto, la voluntad de clasificar los restos de comida, como por ejemplo, trozos de fruta no consumidos, restos de la limpieza de verduras, restos de los granos de café, las cáscaras de huevo, la siega del césped, las podas de las plantas de jardín o del huerto, restos de cultivo del mismo, las hojas secas e incluso, restos de papel de revistas y periódicos que deseemos desechar. Todo lo orgánico es candidato a ser compostado.

Es importante disponer de un sistema de aporte de agua en forma de aspersión que mantenga el volumen de producto compostable con un nivel de humedad favorable para que los microorganismos, las bacterias y hongos, hagan su trabajo en las mejores condiciones posibles.

Para facilitar y acelerar el proceso de compostaje, se le pueden añadir bacterias que se comercializan para tal fin, así como añadir lombrices si se pueden conseguir. Una vez aportadas a los restos orgánicos en proceso de compostaje, se pueden ir añadiendo parte del mismo compost ya producido a nuevas tandas donde seguirán procreando y haciendo su trabajo.

Compostador prefabricado

Diferentes tipos de compostaje.

Cuando hablamos de compostaje debemos tener en cuenta que hay dos tipos básicamente: el compostaje en frío y el compostaje en caliente.

El compostaje en frío es muy simple, aunque lento para transformar la materia orgánica original en compost. Para realizarlos simplemente hay que ir echando en una zona habilitada para tal fin o en un compostador, los restos del jardín y materiales orgánicos de la basura de casa. Como avanzamos, la descomposición es lenta y viene a tardar sobre un año para finalizar el proceso.

En cambio, el compostaje en caliente es un proceso más rápido, entre dos y cuatro meses durante el periodo más cálido del año y algo más durante el más frío.

Para acelerar el proceso de compostaje en caliente, es conveniente añadir a los restos orgánicos un fertilizante nitrogenado, más humedad que en el caso anterior y estiércol poco descompuesto. Su fermentación elevará el calor del conjunto y acelerará la actividad de los microorganismos que actúan sobre el proceso de descomposición.

En los dos casos, el uso de hongos y bacterias aceleradoras de la fermentación, así como lombrices, es muy conveniente.

¿Qué residuos se pueden compostar?

Sobre qué residuos se pueden compostar ya lo hemos adelantado al principio del artículo. Son todos aquellos restos orgánicos procedentes de restos de comida o derivados del mantenimiento del huerto o jardín.

En el caso de los procedentes del hogar, estarían, por ejemplo, los trozos de fruta no consumidos, restos de verduras, posos del café, cáscaras de huevo, etc. incluso los restos de papel que deseemos desechar. Aquí evitaremos utilizar huesos tanto cárnicos como de frutas porque necesitan muchísimo más tiempo para su descomposición.

Respecto a los procedentes del mantenimiento del jardín y huerto, tendríamos los derivados de la siega del césped, las podas de las plantas de jardín y huerto, el arranque de plantas de temporada y hortalizas que terminan su ciclo, las hojas recogidas en la limpieza del jardín, etc. Y en este caso, los restos de podas que sean muy leñosas, se deberían evitar o si no, triturarlas para favorecer su descomposición.

A la hora de aportar los materiales a compostar, en la medida de lo posible, se debe alternar restos húmedos y verdes con los secos, para facilitar el proceso de descomposición.

Fabricando compost

Dónde ubicar el compostador.

El compostador siempre se debe ubicar en el exterior de la casa, preferiblemente en una zona discreta. No es por el olor, que realmente el proceso de compostaje nada tiene que ver con el de putrefacción, sino por su estética.

Debe estar en un espacio protegido del viento, la lluvia y algo sombreado. Si se trata de un pompostador, las dimensiones vienen dadas por el diseño del mismo, normalmente no superior al metro de lado o diámetro. En cambio, si es una especie de jaula para apilar los restos, una base de metro y medio a dos, por metro medio de altura será suficiente para su cometido. Todo dependerá también del material generado para compostar y el espacio total disponible.

La ubicación también viene dada por la comodidad de acceso, tanto a la carga como a la descarga para aportarlo al huerto y jardín.
Mantenimiento de proceso de compostaje.

Para el mantenimiento de proceso de compostaje, se debe vigilar la humedad para que la fauna y flora que interviene en el proceso de descomposición de la materia orgánica, trabaje adecuadamente. Una humedad que nunca debe entenderse como inundación, ya que se resentirá la vida existente y desacelerará el proceso. La propia descomposición ya genera un cierto grado de húmedas procedente de la ruptura de las células de los productos orgánicos aportados.

El control de la temperatura también es vital. Se puede colocar un termómetro de medición profunda para ver que esta se mantenga alrededor de los 50 y 60 °C. Si vemos que supera los 70 °C, convendrá voltear el material para romper el proceso de fermentación que se está producción.

Si no disponemos de termómetro, la presencia de vapor o simplemente abriendo un espacio para meter la mano, será suficiente para constatar si la temperatura se mantiene o no en niveles aceptables.

Cómo mejorar la fertilidad del compost.

Hay que partir de la base de que el resultado de un buen compost está en los materiales aportados, microorganismos que lo transforman y niveles de humedad y calor que se mantiene durante el proceso, En condiciones normales, entre medio a un año se puede convertir unos restos orgánicos en un excelente compost.

Una vez obtenido, se puede añadir como mezcla al sustrato para plantaciones en macetas o jardineras, así como aportación al terreno del huerto o jardín. En los dos casos, estaríamos refiriéndonos a una enmienda orgánica para mejorar las características físicas y orgánicas del sustrato o tierra.

Pero podemos mejorar la fertilidad del compost, o mejor dicho, enriquecerlo, aportándolo durante el proceso de elaboración, pequeñas cantidades de fertilizantes minerales. Con ello no solo será una magnífica enmienda orgánica, sino que también ayudará a mejorar la fertilización del terreno un poco más.

Proceso de compostaje

¿Cuándo se sabe que el compost está bien hecho?

Para saber cuándo el compost está terminado, debemos plantearnos que este no tiene un punto exacto, sino que nos movemos en una horquilla de compostaje que se decide utilizar antes o después según necesidades.

Como referencia, se establece que un resto de materia orgánica se encuentra bien compostado cuando al cogerlo se encuentra como si fuese turba, suelto y sin fibras largas y de color oscuro o marrón oscuro. Es una materia orgánica bastante humificada. Podemos definir la humificación como el resultado de la transformación de estos compuestos orgánicos, por medio de los microorganismos, a compuestos orgánicos sin una composición definida.

Cómo aportar el compost al jardín.

Una vez elaborado, la forma o método de aportar el compost al jardín puede ser muy diversa. Esta irá en función de las necesidades u objetivos a conseguir.

Para una plantación o trasplante de maceta, se puede utilizar como materia prima, utilizando un 50% de compost, un 30% de tierra de campo y un 20% de arena lavada de río. Los porcentajes pueden varias según la textura que deseemos conseguir en función del tipo de planta a trasplantar.

En el caso de un huerto o jardín, antes de cada nueva plantación, se puede aplicar una pequeña cantidad para mejorar la textura y enriquecer la tierra. Esta se mezclará con la tierra ya existente para homogeneizarla. Al igual que sucede en el caso anterior, la cantidad puede variar en función de las características de la tierra y la planta a cultivar.

En definitiva, hacer un buen compost es bueno para todos y sobre todo, para el planeta, cerrando el ciclo de la vida.

Imágenes propiedad de Depositphotos

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