Arbutus unedo

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Arbutus unedo

El Arbutus unedo es más conocido en España como madroño y es todo un símbolo para los ciudadanos de Madrid (‘El oso y el madroño’ que aparecen en su escudo). Un árbol frutal de porte pequeño con hojas durante todo el año, cuyos frutos a la vez de decorativos, pueden ser consumidos tanto si se encuentra en su hábitat natural como si está plantado en el jardín.

En jardinería se puede disfrutar como árbol en solitario o en grupo, si se dispone de suficiente espacio, formando un pequeño bosque. En su hábitat natural es frecuente verlo asociado a las encinas, creciendo en las zonas más húmedas y umbrías.

Con sus frutos de sabor dulce cuando se encuentran bien maduros, se puede elaborar mermeladas e incluso aguardiente de madroños, bebida que antiguamente era muy apreciada en zonas de Asturias y Portugal.

Arbutus unedo

El madroño

Se le conoce con muchos nombres como por ejemplo madroñero, madroñera, alborocera, aborio, borto, albedro, érbedo, borrachín o borrachina, gurbitz, arboç, árbol de las fresas… pero sin duda, su nombre popular por excelencia es el madroño. Su nombre científico es Arbutus unedo, pertenece a la familia ericaceae (ericáceas) y es originario del arco mediterráneo, pudiéndose encontrar en España, Italia, Grecia,… si bien con el tiempo se ha ido introduciendo en zonas más interiores donde el clima lo permite. Así es fácil encontrar madroños prácticamente por toda España incluidas las Islas Canarias y en Europa en muchos países e incluso hasta en zonas del sur de Irlanda.

El madroño es árbol frutal de porte pequeño que suele alcanzar una altura de alrededor de los seis metros, si bien se han encontrado ejemplares que superan los diez. De crecimiento lento ramifica con facilidad adquiriendo su corteza un aspecto escamado con un tono grisáceo muy particular aunque las nuevas ramificaciones tienden a color rojizo. Estas ramas tienden a abrirse según envejecen y ganan en altura. Su sistema radicular prefiere los suelos profundos, algo húmedos aunque pedregosos.

Sus hojas son perennes, de color verde, aspecto brillante, de pequeño tamaño y con borde serrado con dientes de color rojizo. Su tamaño está sobre los diez centímetros de largo y unos cuatro de ancho.

Sus flores en forma de urna son de color blanco aunque frecuentemente teñidas de color rosa o verde. Estas crecen en forma de racimos terminales durante el otoño y cuelgan en forma de panículas dotando de gran belleza a este ejemplar mediterráneo. Florece durante el otoño y principios de invierno y tiene la peculiaridad de coincidir con frutos maduros todavía en el árbol.

Su fruto se llama madroño, igual que el nombre más común del Arbutus unedo. Es una baya redonda, globosa, de color verde al principio llegando al rojo en su madurez. Su superficie es muy característica por tener una especie de granitos que le da un aspecto rugoso. Su pulpa es amarillenta y contiene numerosas semillas de tamaño pequeño que no molestan al comerlas. En cuanto a su sabor es ácido cuando está verde y dulce cuando está bien maduro. Como hemos adelantado, es habitual que coincidan frutos y flores al mismo tiempo ya que los frutos tardan un año en madurar.

Especies de Arbutus sp.

En esta ocasión nos centramos en la especie Arbutus unedo pero hay alguna más de uso también en jardinería. Además de esta, otras especies cultivadas son:

  • Arbutus andrachne. Se le llama el madroño oriental, madroño de Levante o madroño de Grecia y es originario de Grecia y Asia Menor.
  • Arbutus menziesii. Se encuentra en la costa oeste de América del Norte, desde la Columbia Británica hasta California. También se encuentran ejemplares en la vertiente oeste de Sierra Nevada (España).
  • Arbutus xalapensis. Se encuentra desde el sur de Estados Unidos hasta Nicaragua.
  • Arbutus glandulosa, sinónimo de Arctostaphylos glandulosa. Es nativo de las laderas costeras del oeste de América del Norte desde Oregón a través de California hasta Baja California.
  • Arbutus x andrachnoides. Se encuentra de forma natural en Grecia, donde conviven las especies progenitoras.

Curiosidades y usos del Arbutus unedo

El nombre científico de Arbutus unedo deriva de arbutus que indica que es un árbol pequeño y Unedo de unun que viene a decir uno y edo comer, como si nos indicara que solo comamos un fruto. De aquí viene una de sus curiosidades (comer solo uno) y aunque hay varias hipótesis, una de las más arraigadas hace alusión a que cuando están bien maduros, su pulpa tiene una cierta cantidad de alcohol y puede producir borracheras. Hay documentales de la naturaleza en la que se ven animales que se desplazan torpemente tras ingerir una buena cantidad de frutos.

Con sus frutos se hacía vinagre y diversas bebidas alcohólicas como por ejemplo el aguardiente de madroño, licor muy apreciado en algunas zonas de Asturias y Portugal. Para la elaboración de este aguardiente se ponía los frutos maduros en cubas bien tapadas para que fermentasen durante unos dos meses. Posteriormente se pisaban hasta formar una papilla que se dejaba fermentar unos cuantos días más a la vez que se removía diariamente para evitar que se estropeara. Finalmente se metía en el alambique junto con agua para proceder a su destilación.

Con los madroños también se pueden hacer mermeladas y salsas para acompañar platos de carne, en especial los de caza, partiendo siempre de frutos maduros.

Su madera es densa, dura y por lo tanto de excelente calidad como leña y muy apropiada para hacer carbón vegetal.

Propiedades del Arbutus unedo

Como con otras muchas plantas silvestres, en la antigüedad eran utilizadas por la medicina popular con el fin de elaborar distintas recetas. Con las hojas del Arbutus unedo se hacían infusiones además de con sus raíces o corteza según los males que se pretendían curar. Se dice que posee un cierto poder antibiótico por lo que estaba indicado para las infecciones urinarias, también que es diurético.

El sabor del madroño es agradable aunque ligeramente ácido, si bien es más dulce cuanto más maduros está. Su fruto es muy saludable por ser una importante fuente de flavonoides, taninos, pectina y vitamina P, vitamina C, vitamina E, carotenos y diversos minerales como zinc, hierro, magnesio, calcio y potasio. También está documentado que al madroño se les confieren propiedades astringentes, antisépticas, antiinflamatorias, antibacterianas, cardioprotectoras, antioxidantes y hasta anticancerígenas.

Arbutus unedo

Cuidados del Arbutus unedo en jardinería

Cuando abordamos los cuidados del Arbutus unedo en jardinería debemos pensar que todo aquello que hagamos pensando en su hábitat natural redundará en su buen desarrollo. Como base debemos tener en cuenta que es un árbol frutal originario de la zona del Mediterráneo Atlántico y que se encuentra principalmente en Europa y África, aunque también en otras regiones con veranos calurosos e inviernos templados y algo lluviosos. Se caracteriza por crecer en su hábitat en suelos poco arcillosos y secos, además de mostrar una fuerte resistencia a las duras condiciones ambientales. Por lo tanto estamos ante un árbol muy rústico.

Por lo tanto, lo primero es buscar un lugar soleado con un terreno algo profundo y fértil que drene bien. No importa si es algo pedregoso mientras sea fértil. Hablamos siempre de árbol, pero en realidad es de porte pequeño por lo que debemos prever su espacio vital para dentro de varios años, cuando el Arbutus unedo se encuentre en pleno esplendor.

En jardinería, el madroño puede disponerse como pequeño árbol aislado o plantados varias unidades juntas formando pequeños bosques. Entonces los plantaremos separados de dos a tres metros entre sí. Mediante podas se puede controlar su desarrollo aéreo.

En el mercado se pueden encontrar cultivados en maceta o contenedor y los hay de diferentes tamaños. Si queremos plantarlo en un macetero, este debe ser grande por lo que ya hemos avanzado.

Para plantarlo sobre el terreno del jardín, haremos un hoyo de unas dimensiones mayores del cepellón en el que viene (sobre un 20% más tanto en anchura como en profundidad) y mezclaremos la tierra extraída con un sustrato turboso en el caso de que necesite ser mejorada. Le quitaremos el contenedor y tras poner una base de tierra mejorada en el fondo, colocaremos el árbol sobre esta base de modo que quede a nivel del terreno. Seguidamente rellenaremos con esta tierra los espacios libres, apisonaremos ligeramente y crearemos una especie de caballón alrededor para que retenga mejor el agua de riego. Seguidamente pasaremos a un primer riego copioso. Los siguientes los podemos ir gestionando según las características del terreno, sabiendo que durante el primer año y sobre todo durante el verano debemos incidir en que disponga de más humedad. Destacar que en cuanto al PH del suelo no es muy exigente siempre y cuando no sea ni muy ácido ni muy calizo.

Al Arbutus unedo no le gustan los vientos fuertes, por lo que evitaremos también una ubicación expuesta a ellos. Como árbol frutal además de decorativo, puede plantarse tanto en huertos urbanos como formando parte de la jardinería convencional.

Soporta sin problemas el calor y un cierto grado de sequía, recordando que es algo más sensible al frío cuando es joven. En el riego podemos añadir un fertilizante mensualmente durante las estaciones de primavera y verano. Durante el otoño e invierno, al estar en un clima de inviernos suaves también podemos fertilizar aunque con abonos más ricos en potasio, recordemos que florece y maduran sus frutos alrededor de esta época del año.

Es importante mantener limpio de malas hierbas alrededor de la planta, sobre todo mientras es joven para evitar competencia por la luz, nutrientes y la humedad.

La poda del madroño es algo delicada ya que durante todo el año tiene o flores y frutos e incluso en momentos del año los dos. También es cierto que no necesita necesariamente la poda, aunque tiene una gran capacidad de rebrote incluso después de podas traumáticas. De hacerse nos limitaremos a eliminar ramas no deseadas para que el árbol esté más aireado, dañadas y los brotes que se emitan en la parte de abajo del tronco. Los cortes se harán con tijeras bien afiladas y serrucho para las más gruesas. Si las heridas son grandes conviene aplicar sobre ellas una pasta protectora para evitar la entrada de hongos y facilitar la cicatrización.

Arbutus unedo

Plagas y enfermedades del Arbutus unedo

No es un árbol muy delicado y de hecho a nivel de plagas se pueden encontrar muy rara vez presencia de pulgones y mosca blanca y estas son muy fáciles de controlar con insecticidas sistémicos. Debemos tener cuidado de utilizarlos en momentos de floración para no afectar a las abejas y demás insectos polinizadores, ni cuando sus frutos estén próximos a su recolección.

En cuanto a enfermedades habrá problemas sobre todo si hay un exceso de humedad y carencias de nutrientes. Como ejemplo de esta afirmación es que es más fácil ver un ataque de hongos en madroños cultivados en macetas que en los plantados en tierra.

Entre las posibles enfermedades del Arbutus unedo se encuentran:

  • Phytophthora sp, Hongo que afecta a las raíces y provocan su pudrición. Su mayor actividad se centra en primavera y en otoño y los síntomas muestran una progresiva decoloración y pérdida de las hojas.
  • Armillaria mellea Hongo que ataca a sus raíces. La mejor manera de evitar su ataque es con prevención y para ello no hay que regar en exceso y evitar los suelos con muchos restos vegetales en descomposición.
  • Septoria unedonis, también llamada mancha negra del madroño. Es la enfermedad más común en los madroños. Ataca a sus hojas y se manifiesta con manchas oscuras de margen rojizo que se van extendiendo llegando en ocasiones, a originar la caída la hoja afectada. Su ataque disminuye el vigor de la planta en general y como consecuencia la producción de frutos.

Cultivo del Arbutus unedo

Son muchos los viveros que cultivan el madroño, sobre todo los ubicados en el arco mediterráneo. Básicamente su cultivo es en maceta y lo ponen a la venta en contenedores que van desde los tres a 30 litros con altura de planta de 40 a 120 centímetros. Los hay con tamaños mayores pero su precio es más elevado.

La multiplicación del Arbutus unedo es por semilla o esqueje. Lo más normal en viveros es reproducirlos por esqueje procedente de plantas madres seleccionadas para fijar el genotipo y de esta forma ofrecer plantas de mejor calidad. Tras el enraizado del esqueje, se plantan en pequeños contenedores al aire libre o bajo instalaciones con malla de sombreo para que vegete mejor.

El sustrato adecuado en estos casos es un turboso, de granulometría gruesa y fértil. Recordemos que en los viveros se posee equipos de riego que permiten controlar el nivel humedad y fertilización en el sustrato muy bien, por lo que no hay los problemas que se nos pueden plantear sobre la tierra de un jardín.

Conforme crece la planta se le van dando o no las podas necesarias para formarlo en formato arbustivo en árbol. Con el tiempo se pueden trasplantar a contendores mayores para alcanzar formatos más grandes.

Durante el cultivo se vigila su estado de sanidad mediante tratamientos preventivos o lucha biológica según viveros.

El abonado del madroño debe ser rico en fósforo y potasio durante los primeros años para que enraíce adecuadamente y crezca fuerte. Un exceso de nitrógeno provoca un crecimiento excesivo y que la planta esté más tierna.

El Arbutus unedo como planta ornamental
Ya hemos adelantado que es un árbol de crecimiento lento, no necesita casi mantenimiento y que por la policromía de sus hojas, flores y frutos la hacen una planta muy interesante ornamentalmente hablando.

Sus ramas lustrosas nos permiten utilizarlas en arreglos florales y no olvidemos que es un árbol frutal, cuyos frutos se pueden comer solos o bien elaborar con ellos compotas, vinagres y aguardientes.

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