El cuidado de los Ficus en Verano

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Ficus benjamina

Por su origen, en España tanto el Ficus benjamina como el Ficus robusta, se encuentran en su época de esplendor vegetativa. Días largos, temperaturas de día más bien altas, por las noches moderadas,… condiciones más que favorables para un crecimiento espectacular y apreciable en poco tiempo.

Estas son tan propicias que hasta los ficus de interior manifiestan este crecimiento alegremente. Sin embargo, deberemos tener en cuenta una serie de recomendaciones que nos ayudarán a mantener siempre nuestros Ficus, tanto en perfectas condiciones sanitarias como a conservar su deseado aspecto ornamental.

Para el cuidado de los Ficus en verano debemos tener en cuenta:

Transplante del ficus

Si no hemos realizado el transplante a una maceta mayor (es preferible hacerlo durante la primavera), aun estamos a tiempo para realizarlo. Si decidimos hacerlo ahora, mejor, cuanto más al principio del verano.

Poda del ficus

El período veraniego es ideal para realizar las podas de mantenimiento.

No es aconsejable actuar mediante podas muy severas y sí en cambio realizar varias podas suaves en el tiempo. Esta metodología nos permitirá dirigir la planta mucho mejor, a la vez que conseguiremos no perder su aspecto ornamental en ningún momento.

Riego del ficus

Debemos prestar especial interés a este tema. Los riegos, durante el verano, deben ser más continuados ya que la planta transpira más humedad y por ello se suele secar más rápidamente el sustrato.

En el caso de quedarse el sustrato muy seco, puede repercutir en un amarillamiento rápido de las hojas e incluso en su caída a los pocos días. Es cierto que la planta se puede recuperar con cierta facilidad emitiendo nuevas hojas, pero no es menos cierto que pierde su belleza ornamental durante este período de renovación foliar y es una pena.

Abonado del ficus

Puede ser líquido o sólido. En cualquier caso, siempre seguiremos las dosis del fabricante. Si el aporte se realiza en el momento del transplante como abonado de fondo, no deberemos aportar más abono en el riego, hasta pasado como mínimo tres semanas.

El aporte de abono en el agua de riego no debe ser realizado en todas las ocasiones ya que el número de riegos es más frecuente en esta época del año, y deberá realizarse recordando siempre que es preferible utilizar dosis bajas en más riegos que altas dosis en pocos.

En cuanto al equilibrio del abono utilizado, este debe ser preferiblemente de los denominados equilibrados durante todo el verano.

Entenderemos como abono equilibrado aquel que posee la misma cantidad de nitrógeno, que de fósforo y de potasa. Como ejemplo de abonos equilibrados podemos hablar de un 8-8-8, 12-12-12, etc. Si estos abonos poseen los denominados microelementos o también micronutrientes, mucho mejor ya que los recursos nutricionales de los sustratos en contenedor son muy limitados en el tiempo y por ello hay que ir reponiéndolos de vez en cuando.

Tratamientos fitosanitarios

El verano, con sus temperaturas altas y ambiente más bien seco, se dan las condiciones ideales para que prosperen determinadas plagas en nuestros Ficus. Estas plagas se encuentras habitualmente en la naturaleza, el campo, en las plantas de algunos vecinos… y como ley de vida, estas se trasladan a aquellas plantas más vigorosas y bien cuidadas donde pueden alimentarse y reproducirse con facilidad.

No todas las plagas afectan a los Ficus. Entre las más comunes en verano podemos mencionar a los pulgones, cochinillas y ácaros. Aunque sus nombres puedan invitar a un cierto rechazo, estos no son ningún problema ya que tienen fácil solución si tenemos el debido cuidado. Y recordar siempre que de todos estos problemas, ninguno afecta a las personas.

En las tiendas especializadas siempre encontraremos aquel producto adecuado para cada ocasión y en sus envases siempre van las dosis a aplicar para su correcta eficacia.

Como recomendación especial, debemos realizar los tratamientos siempre a primeras horas de la mañana o última de la tarde, siempre a las horas de menor calor y procurando mojar perfectamente toda la planta e incluso por su interior.

En el caso de los ácaros debemos prestar mucho interés en mojar perfectamente las partes inferiores de las hojas ya que es ahí precisamente donde se encuentra.

En el caso de Ficus en el interior de la casa, es recomendable sacarlos a la terraza o balcón para realizar los tratamientos. Así evitaremos mojar sin querer las habitaciones, a la vez que realizaremos los tratamientos con mayor comodidad.

En cuanto a la frecuencia de los tratamientos, estos pueden ser puntuales cuando apreciamos que el problema en cuestión ha aparecido, o por el contrario, realizar tratamientos preventivos. En este último caso, a partir de principios de verano y hasta finalizar el mismo, podemos realizar un tratamiento al mes con un insecticida más un acaricida que nos pueden recomendar en nuestra tienda de confianza.

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