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Hoya carnosa

Flores de Hoya carnosa

La Hoya carnosa es una planta trepadora ornamental utilizada como planta ornamental, de bellas flores con estética cerosa y anacarada creando puntos de atención que no deja indiferente a nadie.

Para su belleza exótica no cuenta con la popularidad que merece, queda relegada a usos por parte de amantes de las flores exóticas y gustos por el diseño arquitectónico de sus largas ramas con hojas carnosas, que además les aportan los regalos de sus atractivas y fragantes flores en momentos del año.

Flor de nácar o flor de cera

Flor de porcelana, planta de cera o cerilla son nombres populares de esta planta. Si bien los de flor de nácar o flor de cera son los más utilizados. Su nombre científico es Hoya carnosa, pertenece a la familia Asclepiadaceae y es originaria de Australia.

Sus tallos son largos de tendencia trepadora, cilíndricos de color verde que pueden superar los seis metros de longitud. Con el tiempo, las partes más bajas de los mismos se lignifican, haciéndose leñosos y perdiendo su flexibilidad. Su característica trepadora le permite crecer y extenderse sobre estructuras preparadas para ello o dejarlas con un porte colgante libre.

Sus hojas son ovales o elípticas, lustrosas y de color verde oscuro, aunque también las hay variegadas en blanco o amarillo. Crecen de forma opuestas a lo largo de su tallo con un peciolo corto y miden de tres a cinco centímetros de ancho y de seis a más de catorce de largo. Son carnosas y persisten en la planta durante mucho tiempo a diferencia de otras especies de su género. También pueden amarillear si reciben el sol fuerte y directamente sobre ellas.

Las flores se agrupan en forma de umbela creando una figura globosa que puede superar los 10 centímetros de diámetro. Esta inflorescencia sale de las axilas de los tallos y su pedúnculo puede superar los seis centímetros de largo. Cada una de sus flores, con sus pétalos soldados por su base, es de color blanco con el centro rosa, aunque este color varía con la variedad, como por ejemplo a rojo o violeta. Miden de uno a dos centímetros de diámetro, tienen aspecto estrellado y consistencia dura, cerosa, … que recuerda a la porcelana. Sus flores son muy aromáticas, hasta un extremo tan embriagador que hay personas que no les agrada cuando se encuentran en habitaciones cerradas. Tienen una larga duración que puede superar la semana.

Cuando se fecundan se crean frutos con un par de folículos dehiscentes de gran tamaño con respecto a sus flores, sobre los diez centímetros de largo. En su interior albergan numerosas semillas que presentan una estructura pilosa llamada vilano que les permite que sean transportadas por el viento.

Cuidados de la Hoya carnosa

Los cuidados de la Hoya carnosa son bastante básicos. Podemos decir que la flor de cera es una planta trepadora fácil de cultivar y que además nos puede durar muchos años.

Entre su uso ornamental más común está su plantación en cestas colgantes en interiores, si bien en climas cálidos también se puede cultivar en el exterior a la sombra o semi sombra si el sol no es muy fuerte.

Si bien su principal atractivo son sus bellas flores de apariencia cerosa o como si estuviesen hechas de porcelana, hay que recordar que estas poseen un aroma intenso que puede resultar embriagador y hay quien no lo tolera, por lo que una buena ventilación es una solución fácil de aplicar.

Como hemos adelantado, la Hoya carnosa requiere un lugar bien iluminado, pero sin que sus hojas reciban los rayos del sol de forma directa. Si la iluminación es escasa no florecerá por lo que es recomendable ubicarla cerca de una ventana.

El sustrato adecuado para su cultivo es del tipo sustrato especial para cactus y plantas crasas, al que podemos añadirle un porcentaje de un 20% de sustrato de plantas de interior, consiguiendo una textura un poco más rica en materia orgánica, pero sin perder su buena capacidad de drenaje. Este sustrato debe ser de buena calidad y que no se compacte porque provocaría la podredumbre de las raíces.

Para su trasplante, pensemos que es una planta que no requiere grandes volúmenes de sustrato porque en su hábitat natural llega a crecer fácilmente entre las grietas de las rocas. Por lo tanto, podemos trasplantarla cada dos años a una maceta ligeramente mayor. Con exceso de sustrato, aunque parezca que nada tiene que ver, le cuesta florecer y es porque necesita que su sistema radicular está muy compacto. El momento adecuado para el trasplante de la Hoya carnosa es cuando la planta “ya no quepa en la maceta” y siempre hacia finales del invierno.

La Hoya carnosa es una planta de clima cálido (mediterráneo subtropical), por lo que no resiste el frío. Temperaturas por debajo de los 10ºC empiezan a afectar a su desarrollo e incluso ponerla en peligro, sobre todo a -3ºC suele morir. Así, el rango de temperaturas ideales para su cultivo se mueve entre los 18 y 25ºC, aunque por encima de estas pueda seguir vegetando bien. Si la temperatura supera los 32ºC es importante aumentar la humedad relativa del aire para no someter a la planta a un estrés

Al margen de lo dicho, es importante mantener una buena humedad ambiental y en este sentido diremos que hay que tener mucho cuidado con las calefacciones que resecan el aire, así como con las corrientes del aire acondicionado que someten a la planta a una transpiración anormal.

El riego debe ser moderado, sabiendo que es importante no dejar seco el sustrato. Pero le perjudica muchísimo el exceso de agua en la tierra, ya que sabemos que tiende a mantener reservas de agua en sus hojas. Así mantendremos una frecuencia durante el periodo de más crecimiento que coincide con la primavera y verano, reduciéndolo a mínimo en otoño e invierno, dejando secar el sustrato entre riego y riego. Más vale quedarse corto en el riego que pasarse.

Podemos aprovechar el riego para diluir un fertilizante ligeramente más rico en potasio, cada tres semanas durante la primavera y época de floración. En invierno podemos prescindir del abonado puesto que la planta reduce notablemente su desarrollo.

Respecto a la poda se reduce a cortar los pedúnculos de las flores marchitas. Sus largos tallos simplemente se dirigen sobre las zonas tutoradas o simplemente se dejan caer como planta colgante. Si uno de sus tallos se daña se puede cortar por debajo de la zona afectada, sobre unos dos centímetros de las últimas hojas sanas.

Plagas y enfermedades de la Hoya carnosa

Las plagas de la Hoya carnosa se reducen a posibles ataques de cochinillas sobre sus tallos, ácaros en la parte inferior de sus hojas durante el verano y pulgones en los extremos de sus ramas. Dichas plagas son fácilmente controlables.

Las enfermedades suelen ser de tipo radicular y son debidas a un mal manejo del riego o simplemente al uso de un mal sustrato.

Fisiopatías de la Hoya carnosa

La mayoría de veces no se trata de plagas o enfermedades sino de fisiopatías. Las más frecuente son:

Cultivo de la Hoya carnosa

El cultivo de la Hoya carnosa, aunque puede realizarse por semilla, lo más rápido y seguro es iniciarlo a partir de esqueje o por acodo, esta última con las máximas garantías de éxito.

Multiplicación por esquejes

Durante la primavera, podemos cortar trozos de tallos con uno o dos nudos, lo que es lo mismo con uno o dos pares de hojas.

Seguidamente, para facilitar su enraizado, se puede impregnar la base de cada esqueje con un poco de polvo de hormonas de enraizamiento.

Se procede al clavado en una pequeña maceta o bandeja de alvéolos llenas con un sustrato poroso y húmedo a base de turba rubia y arena o perlita. Seguidamente se coloca en un sitio bien resguardado, o mejor aún, bajo un mini invernadero casero con plástico para mantener la humedad ambiente lo más alta posible. En tal caso conviene airear un rato todos los días para que el exceso de humedad no los pudra. Con una temperatura de entre los 20 y 26ºC enraizarán en unas tres semanas y unas cuatro más después, con un sistema radicular más potente ya se pueden trasplantar a una maceta mayor.

Multiplicación por acodo

La multiplicación de la Hoya carnosa por acodo es muy segura. Basta con colocar una pequeña maceta con el sustrato antes mencionado cerca de la planta madre, coger uno de sus tallos, elegir las zonas a enraizar (pueden ser varias en una sola rama) y cortar un poco el tallo (creando una pequeña herida) a unos dos o tres centímetros por debajo de la hoja del esqueje y ponerlo en contacto con el sustrato, ligeramente enterrado y sujetado con una horquilla para evitar que se desplante.

Como si de una planta ya se tratase, se riega periódicamente y a las pocas semanas habrá comenzado a emitir raicillas. Una vez bien enraizada se corta de la planta madre y ya tenemos una nueva Hoya carnosa.

Especies de Hoya ornamentales

De las más de 150 especies de Hoya sp. Hay algunas con gran potencial ornamental, al margen de que son extremadamente variadas. Casi todas ellas tienen en común que son perennes, siempreverdes, trepadoras, y de porte rastrero. Sus hojas también son generalmente de color verde oscuro, opuestas, a menudo carnosas y coriáceas, de forma ovalada más o menos alargadas según la especie. Pero casi todas aúnan la característica de sus flores estrelladas, asociadas en inflorescencias en umbela en las axilas de las hojas.

Plantas originarias de las zonas más cálidas de Asia, de Australia y de muchas islas del Océano Pacífico, muchas de estas especies han sido domesticadas he incluidas en la oferta de plantas ornamentales. Entre ellas, las más populares son:

La Hoya bella. Planta de porte colgante con hojas ovaladas afiladas, no más largas de 2,5 centímetros y de color verde opaco. Sus inflorescencias están compuestas por cerca de una docena de flores, de aspecto cerosas, blancas con el centro de color violeta.

La Hoya carnosa. Es más grande que la Hoya bella, con hojas que pueden alcanzar un largo de 7 centímetros, son más espesas, carnosas y de color verde oscuro. Es de crecimiento muy rápido y está muy extendida en climas mediterráneos.

La Hoya multiflora. Presenta hojas coriáceas lanceoladas de color verde oscuro y flores de color amarillo pálido con el centro pardo.

La Hoya purpurea fusca. De crecimiento rápido y porte trepador con hojas carnosas y ligeramente salpicadas de manchas de plata. Sus flores son de color marrón o púrpura y ligeramente orladas de blanco y con el centro de color rosado.

La Hoya longifolia. Propia de climas más frescos, presenta hojas lineales largas y agudas de color verde oscuro y consistencia carnosa. Sus flores son de color blanco con el centro rosa reunidas en inflorescencias.

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