Salvia nemorosa, la biodiversidad y resiliencia en el jardín

0
13
Flores de Salvia nemorosa en el jardín

El diseño de espacios verdes viene experimentado una transformación hacia la búsqueda de especies que combinen un alto valor ornamental con una notable capacidad de adaptación. En este contexto, la Salvia nemorosa es una de esas especies que, además, contribuyen a la biodiversidad y resiliencia del jardín.

Se la conoce comúnmente como salvia de los bosques y es una planta vivaz que se destaca por su robustez, atractivas flores aromáticas y su larga temporada de floración.

Es originaria de Europa y Asia occidental, y pertenece a la familia de las Lamiáceas (Lamiaceae), también conocidas como labiadas. A esta familia, con más de 1.000 especies, se suman aromáticas tan populares como la menta, el romero (Salvia rosmarinus) y el tomillo.

La Salvia nemorosa es una planta herbácea perenne, como avanzamos, muy apreciadas en jardinería por sus flores en espigas, hojas y flores aromáticas. Como planta, aunque las nuevas variedades de comportamiento más compacto, que superan ligeramente los 30 centímetros de altura, con un porte erguido muy definido, y una anchura alrededor de los 35, las variedades o genotipos tradicionales pueden alcanzar los 70 centímetros.

Sus tallos son erectos y sus hojas de color verdes, ligeramente peludas. Estas aportan un atractivo contraste con sus inflorescencias en espigas de flores que varían en tonos de azul, rosa, violeta y blanco. Su floración, en España, comienza desde finales de primavera hasta el otoño, proporcionando un espectáculo de color continuo y un ambiente dinámico en cualquier jardín.

Volviendo a las nuevas variedades, podemos destacar que la Salvia nemorosa está gozando de selecciones genéticas que han logrado mejorar sus características de cultivo, así como periodos de floración de forma más temprana y uniforme, prescindiendo de los tradicionales requerimientos de vernalización. Esto se traduce, para el aficionado a la jardinería, la posibilidad de disfrutar de un valor visual inmediato desde el momento de su plantación.

La contribución de la Salvia nemorosa a la biodiversidad y diseño de un xerojardín

Más allá de la estética que aportan sus densas espigas florales, esta especie desempeña un papel destacado en el equilibrio ecológico del entorno urbano y residencial.

El carácter melífero y aromático de sus sus inflorescencias, la convierte en un foco de atracción para polinizadores como abejas y mariposas. Por otra parte, en el ámbito de la xerojardinería, es una planta candidata a formar parte del el xerojardín, que destaca por su bajo consumo en agua, ya que vegeta perfectamente bajo condiciones de calor y humedad escasa.

Su rango de rusticidad abarca zonas de clima marcadamente mediterráneo, lo que demuestra una tolerancia tanto al calor excepcional de los rigores del verano, escasez de lluvia, como a las heladas suaves invernales.

Plantas de Salvia nemorosa

El cultivo de la Salvia nemorosa en parterres y contenedores

La versatilidad de la Salvia nemorosa le permite formar parte en una amplia variedad de recipientes de cultivo y diseños. En el jardín, su plantación directa en parterres, borduras y rocallas resulta ideal para crear masas de color que contrasten con gramíneas o especies de follaje grisáceo. Requiere una exposición a pleno sol y un suelo con excelente capacidad de drenaje para evitar la asfixia radicular.

Cuando se opta por su cultivo en macetas o jardineras para terrazas y patios, es necesario proporcionarles un sustrato poroso. La vigorosa ramificación de las variedades mejoradas, asegura que la planta adquiera un volumen denso y equilibrado en el contenedor, llenando el espacio de manera uniforme sin necesidad de podas complejas.

Los cuidados de la Salvia nemorosa para una floración continua

El mantenimiento de esta planta perenne se caracteriza por su sencillez, un factor valorado en la jardinería actual. Lo primero es plantarlas en lugares adecuados, siempre bien iluminados ya que vegetan mejor a pleno sol. La falta de luz afecta a su floración y les otorga un crecimiento menos compacto.

El terreno o sustrato empleado es importante, como hemos avanzado, prefiere los suelos bien drenados y ricos en materia orgánica, aunque también es cierto que es tolerante a diferentes tipos de suelo.

Si necesitamos trasplantarlas a una maceta mayor, podemos utilizar un sustrato de plantación o sustrato para plantas de exterior, a los cuales se les puede añadir arcilla expandida, fibra de coco o arena de sílice, en la cantidad adecuada para mejorar su drenaje y aireación.

Su riego debe ser moderado, permitiendo que el sustrato o la tierra se seque ligeramente entre aportes de agua, reproduciendo en cierta medida las condiciones que se dan en su hábitat natural de clima mediterráneo. Estos serán más frecuentes durante los meses de verano y menos según se entra en otoño.

Es aconsejable no regar por aspersión a últimas horas del día para que la planta no llegue a la noche con sus e las etapas de acabado en vivero, donde se fomenta una buena aireación y el secado de la masa foliar para prevenir enfermedades.

Un abonado orgánico o mineral de liberación lenta al inicio de la primavera será suficiente para sostener su ben desarrollo vegetativo y floral. Durante el cultivo, los abonados generales de mantenimiento del jardín serán suficientes. Este tipo de abono correspondería a un abonado de plantas de flor, del tipo 18-12-24 más microelementos. Es importante saber que la Salvia nemorosa no tolera bien la salinidad.

A diferencia de otras especies de Salvia que exigen podas severas tras su primera floración, las genéticas mejoras de la Salvia nemorosa, tienen la capacidad de reflorecer y aportar color durante todo el verano sin necesidad de recortar la planta. Para aquellas variedades ancestrales, se puede podar después de la primera floración para estimular una segunda tanda de flores en el otoño, además de contribuir a mantener la forma de la planta, normalmente más desgarbada que las variedades mejoradas.

El origen de la calidad en plantas de Salvia nemorosa

Hemos hecho mención en varias ocasiones de las nuevas genéticas de Salvia nemorosa. Partiendo de que el éxito de cualquier planta en el jardín definitivo está íntimamente ligado a la calidad de su material de partida, las empresas genetistas trabajan en la mejora constante para conseguir plantas más frondosas, resistentes, con mejor y abundante floración, etc.

En este sentido, cuando se adquiere una Salvia nemorosa sana y vigorosa en su centro de jardinería, está viendo el resultado de un meticuloso proceso previo realizado por productores de planta joven. Aquí, es donde han entrado empresas especializadas, como por ejemplo Vivergal, que trabajan constantemente en la selección de las mejores obtenciones internacionales para asegurar que el consumidor final disponga de variedades adaptadas a la diversidad de microclimas de la península ibérica.

Siguiendo con el ejemplo de esta empresa comercializadora de esquejes para viveros de Salvia nemorosa, el cultivo inicial de estos esquejes los realiza bajo el clima atlántico de Galicia. Con sus temperaturas medias diarias de 18ºC y la abundante luz fría permiten un crecimiento equilibrado, mientras que el uso de aguas de manantial y técnicas de repicado manual garantizan un sistema radicular impecable.

Destaca que, algunas de estas plántulas, reciben incluso una semana adicional de enraizamiento, lo que proporciona al cultivador profesional, y posteriormente al aficionado, una planta dotada de una mayor fortaleza frente al estrés ambiental.

Por lo tanto, la integración de genéticas mejoradas en nuestros jardines no es un mero ejercicio estético, sino una decisión técnica que favorece la creación de ecosistemas domésticos autónomos, aportando a su vez refugio y alimento a la fauna útil, como la respuesta más inteligente ante los actuales desafíos ambientales que enfrenta el paisajismo en nuestras ciudades.

Anuncio