La xerojardinería

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La xerojardinería en espacios privados

La xerojardinería es un concepto de jardín en el que se establecen poblaciones de plantas de alto valor ornamental y bajo consumo de agua. Estos son llamados jardín xerófilo o xerojardín y en consecuencia de su diseño xerojardinería o xeropaisajismo.

La xerojardinería no sólo se centra en las plantas que se dan en ella, sino también en los elementos que intervienen en ella como por ejemplo los áridos, sustratos, riego etc. Sí, riego, porque, aunque el xerojardín contenga plantas bajo consumo de agua no implica que no se puedan o deban regar. Una cosa es no regar y otra muy distinta hacer un uso eficiente del agua disponible.

La xerojardinería permite contribuir de forma eficiente a la sostenibilidad de los jardines y a la preservación del medio ambiente.

Etimología e historia de la xerojardinería

Etimológicamente, ‘xērós’ quiere decir ‘seco o árido‘ en griego antiguo. Así, su derivada ‘xero’, fue utilizado como sufijo en sus inicios junto a la palabra ‘scape’ (paisaje) en inglés: xeriscape.

En España, xeriscape ha sido traducido como xerojardinería. De la misma manera, la expresión xeriscaping se traduce como ‘xeropaisajismo‘.

El término Xeriscape, fue acuñado por el Departamento del Agua del Ayuntamiento de Denver, Colorado en 1981, teniendo actualmente su propiedad. Por ello, en algunos lugares utilizan expresiones alternativas como ‘paisajes conservadores de agua’, ‘paisajes tolerantes de la sequía’, ‘cerorriego’ o paisajismo preservador del medio ambiente.

Así, el origen de la xerojardinería se sitúa en los Estados Unidos, a principios de la década de los 80. Tras un largo periodo de sequía extrema en el estado de California, junto a un aumento en las necesidades de agua por parte de la población, se creó un déficit de disponibilidad de agua y con todo ello, la necesidad de actuar.

Una de las líneas puestas en marcha fue el replanteamiento de la jardinería. Nuevas formas de abordarla en la que manteniendo su funcionalidad tanto estética como paisajística, contemplase medidas globales para reducir el consumo de agua en su mantenimiento.

Los inicios de la xerojardinería en España

En España, el término xerojardinería comenzó de la mano de Silvia Burés, realizando en ese momento su doctorado en Horticultura en la Universidad de Georgia, en los Estados Unidos. Era el año 1991 y por aquel entonces, la escasez de agua en España amenazaba con afectar a la jardinería de forma seria, siendo una de las opciones prescindir de ella allá donde fuese posible.

Fue Silvia Burés, mediante sus artículos centrados en los nuevos avances tecnológicos y publicados en la revista Horticultura, la que comenzó a dar una nueva visión, a la vez de solución a este problema.

Lo hizo poniendo el acento en frases como ‘cada gota de agua cuenta’, o mediante información sobre sustratos orientados a ahorrar agua, relación de especies más resistentes a la sequía, productos a base de materiales de cubierta del suelo orientados a evitar la evaporación, identificar aquellas variedades de césped que necesitaban poco riego, etc. en definitiva, productos y acciones orientadas al uso eficientes del agua.

Como origen en los Estados Unidos, la palabra que lo define es Xeriscape, que a su vez da nombre a una asociación estadounidense que promovía el ahorro del agua en jardinería. Silvia tradujo este término como xerojardinería y gracias a los artículos y varios libros de Silvia publicados por Ediciones de Horticultura, la aceptación por el sector fue enorme. Ya no sólo por los diseñadores de jardines, sino por todas aquellas empresas involucradas como fabricantes de sustratos, riegos, viveristas, etc.

Silvia Burés posee la empresa Buresinnova (www.buresinnova.com), orientada a la creación y servicios en jardinería bajo criterios de sostenibilidad e ‘innovación verde ‘para una arquitectura más sostenible. También, Xerojardín es una marca registrada por Buresinnova.

¿Cuáles son las claves para una jardinería sostenible?

Como se ha avanzado, la xerojardinería permite contribuir de forma eficiente a la sostenibilidad de los jardines y a la preservación del medio ambiente. Para ello hay una serie de puntos que deben ser contemplados para que la finalidad concluya con éxito. Entre ellos:

La planificación y su diseño

La xerojardinería parte del estudio de un proyecto de jardín que contemple su planificación y diseño. También se debe contemplar la vegetación existente que, en la medida de lo posible, debería ser respetada si cumple su cometido.

En su planificación se contemplan aspectos como las condiciones microclimáticas, las condiciones topográficas y por supuesto el uso del jardín.

Un análisis del suelo

Si se parte de un terreno ya existente, es importante realizar un análisis del suelo que contemple una información global del jardín. Sus características pueden reducir notablemente el número de especies que se pueden establecer. Para la xerojardinería, sólo se utilizarán aquellas especies que respondan correctamente.

En el caso de que el terreno sea demasiado arcilloso o con exceso de materia orgánica, es interesante aportar aquellos elementos que mejoren sus cualidades para el mejor desarrollo radicular de las plantas xerófilas a implantar.

La xerojardinería en espacios privados

Una adecuada selección de las plantas

Arbolado, plantas arbustivas, palmeras, plantas tapizantes, etc. deben ser elegidas correctamente para garantizar el éxito del xerojardín. Para ello, además del suelo hay que tener en cuenta los factores medioambientales de la zona y las posibilidades de recursos hídricos disponibles.

El conocimiento y compromiso de la vegetación autóctona es muy importante y a tener en cuenta. Algunas de las establecidas pueden seguir funcionando perfectamente y en el caso de arbolado o arbustos de gran tamaño, el respetarlos implica partir de una vegetación con valor paisajístico.

Limitar las zonas de césped

Un xerojardín puede integrar zonas de césped, siempre y cuando las especies elegidas sean las más robustas y adecuadas.

Algunas especies de césped muy rústicas y sin grandes necesidades de agua son el Cynodon dactylon, el Stenotaphrum secundatum, la Zoysia japonica y el Paspalum notatum, por ejemplo.

Un riego eficiente

Tras conocer las características del terreno y las especies a plantar, se puede instalar un sistema de riego eficiente.

Este no tiene por qué ser el mismo para todo el xerojardín. Pueden crearse zonas de diferentes niveles hídricos en función de cómo agrupemos las plantas según sus necesidades.

La programación de los riegos, así como la geolocalización de las zonas de emisión, ayudarán a la optimización en el uso de agua.

La xerojardinería en espacios privados

Las cubiertas de suelo

Para evitar o disminuir notablemente la evapotranspiración del suelo, están el uso de cubiertas. Son los llamados mulching. Marmolinas, gravas, arenas, cortezas de madera, etc. son ejemplos de materiales utilizados como mulching.

Con ellos se evita por una parte la pérdida de agua en superficie y por otra, una mejora en el aprovechamiento del agua en las zonas radiculares.

Un mantenimiento adecuado

Una vez terminado el jardín, comienza su evolución en el tiempo. Para una buena gestión, así como para corregir posibles desviaciones de una correcta evolución del mismo, se deben de mantener diversas prácticas culturales.

El mantenimiento de sistema de riego, la conservación del mulching, podas de saneamiento, limpieza de malas hierbas, etc. ayudarán a seguir ahorrando agua en el xerojardín.

Plantas adecuadas para xerojardinería

Una definición de xerojardinería como jardinería seca o austera, no es del todo correcta. Es más correcto definirla como una jardinería orientada al ahorro de agua. Y para ello, un factor relevante es el empleo de plantas adaptadas a las condiciones del lugar y que consuman poca agua.

En este contexto, además de las características propias de cada planta, es interesante tener en cuenta en su elección tanto criterios medioambientales (adaptación al clima, requerimientos edafológicos e hídricos, resistencia a plagas y enfermedades y a la polución, necesidades de sol o sombra, …), como a criterios paisajísticos (porte y forma, tasa de crecimiento y desarrollo, textura, color y estacionalidad).

Los catálogos de plantas adecuadas para xerojardinería, se pueden agrupar en diferentes grupos:

La xerojardinería en espacios públicos

La xerojardinería pública

La xerojardinería pública está gestionada por la administración y corresponde a espacios ajardinados en plazas, avenidas, rotondas y demás espacios ubicados en las ciudades.

En función de su uso, su diseño contempla materiales, mobiliario urbano y grupos de plantas, palmeras y árboles con un cometido más contemplativo que de uso. Un catálogo de plantas, por lo general, reducido y con mínimo mantenimiento, además de ir buscando una recuperación de las especies autóctonas de la zona.

Hay administraciones que optan por reproducir ambientes desérticos en rotondas y plazas que, si bien pueden tener un interés paisajístico e incluso cultural, no aportan sensación de bienestar y contribuye a crear ambientes más tórridos y sofocantes. La xerojardinería bien gestionada no implica renunciar a una jardinería placentera.

La xerojardinería privada

La xerojardinería privada, aquella aplicada en jardines privados, de segunda residencia, etc. tiende a ser más rica en su catálogo de especies. Con especies que muestren un importante componente ornamental, ya sea en su floración, color de follaje o forma.

Además de las cactáceas y otras crasas como aloes, agaves, crasuláceas, … también se contemplan plantas de climas secos como aromáticas del tipo lavanda, tomillo, romero, etc. En definitiva, todas aquellas plantas cuyos requisitos naturales son los apropiados al clima local. Por supuesto, un grupo de palmáceas junto a arboles como olivos o algarrobo, por ejemplo, ayudan a crear sombra porque este tipo de xerojardín privado debe invitar a su uso directo.

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