El árbol de Iroko

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Árbol de Milicia excelsa

Dentro de la increíble biodiversidad que podemos encontrar en el continente africano, en su parte occidental se encuentra una de sus maravillas naturales en cuanto a especies arbóreas, el imponente árbol de Iroko (Milicia excelsa).

Esta especie tropical evoca un aura de grandeza y longevidad que lo convierte en un símbolo de resistencia y vitalidad en su hábitat nativo.

Milicia excelsa.

El árbol de Iroko, también conocido como Odum en algunas regiones de África occidental, es una especie de árbol que pertenece a la familia de las Moraceae (moráceas). Su nombre científico, Milicia excelsa, proviene del latín «excelsa«, que significa «elevada» o «alta», una alusión a la magnífica estatura que alcanza este árbol en su madurez, pudiendo alcanzar desde los 30 hasta los 50 metros de altura y con un diámetro que puede sobrepasar el metro y medio.

Flores y hojas del árbol de Milicia excelsa

De crecimiento rápido, sus hojas son de color verde oscuro y presentan un nervio central y nervaduras amarillentas. La copa, además de densa, es ancha y plana con forma de paraguas. Su tronco es cilíndrico y recto, y debido a su gran altura puede estar carente de ramas durante los primeros 20 metros. La corteza presenta un color gris claro. El fruto, semejante a la mora, es muy grande y es comestible cuando está maduro. También se extrae zumo de este fruto que se emplea para aromatizar.

Estos magníficos ejemplares arbóreos se encuentra principalmente en los bosques tropicales de África occidental, extendiéndose desde Sierra Leona hasta Nigeria y alcanzando su máxima expresión en la región de Costa de Marfil y Ghana.

El árbol de Iroko pertenece al grupo de especies arbóreas oxalógenas, por lo que tiene la capacidad de almacenar CO2, que junto al mantillo de sus hojas ayudan a conservar el suelo. La madera que se extrae de sus troncos, de tonalidades que van desde un amarillo pálido hasta un marrón dorado, es altamente valorada por su estabilidad, dureza y resistencia.

Su textura uniforme tiene un aspecto mate-brillante. Su belleza y aspecto muy parecido a la madera de teca lo convierte en una opción muy habitual para aplicaciones exteriores y marítimas, como la construcción de barcos.

El árbol de Iroko en los ecosistemas forestales.

Es en su hábitat donde aún se le siguen haciendo ofrendas por su asociación con la espiritualidad y la tradición en algunas comunidades africanas. Considerado un árbol sagrado, se utiliza en rituales religiosos, ceremonias tradicionales y como medicina local para sanar algunas enfermedades. Estos conocimientos transmitidos generación tras generación, se sigue manteniendo en la actualidad por parte de muchas comunidades locales donde crece este árbol. Para tal fin, se utiliza su corteza, hojas y raíces.

Además, el árbol de Iroko o Iroco, como también se le conoce, desempeña un papel crucial en los ecosistemas forestales africanos al proporcionar alimento y refugio a una amplia variedad de especies de fauna y flora. Sus frutos son una fuente importante de alimento para diversos animales, y su densa copa proporciona sombra y hábitat para aves, insectos y otros organismos.

La madera tropical de este majestuoso árbol es una de las más valoradas por la industria maderera. Con ella se pueden fabricar muchos productos para sectores tan importantes como la arquitectura, la construcción y el interiorismo, aunque su distribución ha disminuido debido a la sobreexplotación.

Para remediar este problema que lo sufren muchos países que suministran maderas de bosques naturales, se está promoviendo que tanto los bosques como las plantaciones se gestionen de manera sostenible. Con ello no solo se protege estos ejemplares, también estamos contribuyendo hacer un buen uso de los recursos naturales y favorecer la economía local.

Tarima de madera de Iroko

Uso del árbol de Iroko para la industria maderera.

Como hemos recalcado antes en términos de uso comercial, el árbol de Iroko (Milicia excelsa) es altamente apreciado en la industria maderera. Su madera semidura, conocida por su resistencia a la putrefacción y a los insectos, se utiliza en la construcción de embarcaciones, muebles de exterior, suelos, postes de electricidad y una variedad de aplicaciones estructurales.

Su durabilidad y estabilidad lo convierten en una opción preferida para proyectos que requieren materiales de alta calidad y longevidad.

Uno de los principales productos que se fabrican con este tipo de madera es la tarima exterior natural, muy utilizada en el sector de la hostelería por su gran resistencia a la intemperie y por su vistoso veteado. También se emplea para suelos de interiores, sobre todo en zonas donde hay mayor humedad como cocinas y baños.

Madera de Iroko para tarima de exterior

Otro de los múltiples usos es su utilización en la carpintería, tanto exterior como interior, pudiendo fabricarse puertas, ventanas, armarios, chapas para revestimientos de paredes, escaleras, estanterías, marcos, etc.

Algunos instrumentos musicales también están fabricados con madera de Milicia excelsa, como guitarras, tambores y flautas, y también se utiliza en ebanistería y para la fabricación de muebles de todo tipo, tanto de interior como de exterior, juguetes, utensilios domésticos.

Su creciente demanda ha obligado a tomar medidas y adoptar prácticas de manejo forestal responsables para garantizar la preservación a largo plazo del árbol de Iroko y de los ecosistemas en los que habita.

Su conservación y manejo sostenible son esenciales para asegurar que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de los beneficios que este tesoro natural tiene para ofrecer.

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