Tutorado de los Ficus

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tutorado de ficus

Con el tiempo, los Ficus crecen y la poda se perfila como una de las soluciones tanto para seguir manteniendo su aspecto ornamental deseado, como para continuar con las dimensiones preestablecidas. Pero también es cierto que en ocasiones, deseamos dejar que la planta siga creciendo e incluso optamos por implantar un cambio estético con unos volúmenes diferentes a los iniciales. Para ello, el tutorado de los ficus es fundamental.

En su concepto básico, el tutorado del los ficus consiste en aplicar la técnica de ir atando diferentes partes de sus ramas sobre otras de ella misma u otros elementos como cañas o estructuras añadidas.

Materiales

Con respecto a los materiales empleados en el tutorado existen de varios tipos y de muy diferente índole. Están los denominados “de atado” en base a hilos o rafias. Estos deben de tener cierta elasticidad, algo gruesos y estar preparados para evitar daños en las ramas. También si es posible tintados de color verde o marrón de cara a su camuflaje en la planta.

Entre los materiales comercializados “de atado” tenemos abrazaderas de plástico o alambre que son muy útiles por ser cómodos de utilizar. También están las tiras de plástico verde que llevan en su interior incorporado un pequeño filamento de metal que le proporcionan resistencia tras el atado.

Otro de los materiales utilizados en el tutorado de los ficus son los tutores. Estos pueden ser cañas de bambú naturales, de simulación de plástico e incluso metálicas revestidas de plástico color verde para camuflarla estéticamente. Cualquiera puede ser válida.

Por último tendríamos estructuras especiales y más complejas como enrejados de celosías. Estos modelos no son tan usuales y sólo se utilizan para casos muy especiales.

¿Cómo sujetar la planta y las ramas?

Tenemos que tener en cuenta que la rama crece en grosor con el tiempo, por lo tanto, al realizar el atado de una rama del Ficus sobre el tutor, debemos tener la precaución de dejar una pequeña holgura entre la rama y este. De forma, que conforme va creciendo la rama no sufrirá ningún tipo de estrangulamiento.

De todas formas, tras varios meses del atado, convendría revisar las ataduras y en caso de ver peligro desatar y volver a atar dejando más holgura. Recordar que en el caso de utilizar anillas esto no pasa ya que se abren ellas mismas ante el empuje del engrosamiento de la propia rama.

En la mayoría de los casos, el tutorado de los ficus se realiza porque la planta ha crecido en altura y sobrepasa en exceso el tutor que venía en origen. Para ello, lo recomendable es adquirir un nuevo tutor de tamaño algo superior al que se va a sustituir sin que sobresalga en exceso de la planta.

Para una mayor comodidad y tras tener ya el repuesto del tutor y las anillas, lo mejor es clavar el tutor de forma muy similar al ya existente. Tras esta operación iremos cortando y eliminando las viejas ataduras y realizando las nuevas sobre el nuevo tutor. Una vez finalizado esto, retiramos el viejo y terminamos de atar las últimas ramas hasta tener toda la planta tutorada.

Las ramas a atar sobre el tutor serán las correspondientes a las guías principales de cada una de las plantas que componen el conjunto del Ficus. Sabemos que por ejemplo, un Ficus de porte piramidal está compuesto por una serie de tres a cinco plantas, que por lo general nacen juntas desde su base y se dirigen en sus ejes principales de forma vertical y perpendicular al suelo. Así debemos continuar en su guiado.

¿Cómo brota la planta?

La yema principal sigue creciendo hacia arriba mientras la vayamos sujetando al tutor. Por el contrario, las yemas laterales, al ir creciendo y por su propio peso, se van lanceando hacia abajo adquiriendo un aspecto “péndula o llorón”. Estas, al doblarse, favorecen que las yemas que se quedan en el arco superior de la rama broten con mayor facilidad, consiguiendo en su conjunto una mayor frondosidad en el cuerpo de la planta.

Como anécdota, diremos que las yemas principales de cada rama (las de la punta), producen unas hormonas que inhiben el desarrollo de sus sucesoras para evitar una competencia en el crecimiento. Por eso, si nos damos cuenta, estas yemas brotan y se desarrollan más conforme se alejan de la influencia de la yema principal de la rama. También es por ello el aspecto de “flecha” que adquieren estas ramas.

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