Cómo eliminar el cloro del agua de forma efectiva

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Cómo eliminar el cloro del agua de forma efectiva

El agua es la base de los cultivos y uno de los elementos fundamentales para la alimentación y el crecimiento de las plantas, siempre y cuando sea de calidad ya que a la hora de regar, es importante hacerlo evitando determinados elementos químicos como por ejemplo el cloro. Este está presente en las redes de aguas municipales para matar los microorganismos y bacterias, asegurando que el agua que llega a nuestras casas sea potable y segura para nuestra salud. Pero el cloro es también un enemigo para nuestras plantas ya que interfiere en su crecimiento y también en las propiedades de los abonos que utilizamos.

Curiosamente se da el caso de que el agua del grifo que tenemos en casa, aunque se trata de agua potable, muchos de nosotros no la utilizamos para beber ni cocinar, ya que su fuerte olor y gusto a cloro nos lo impide. En cambio, seguimos utilizándola para regar nuestras plantas y cultivos, sin plantearnos los beneficios que tendríamos si eliminásemos su cloro antes de regar.

La realidad es que utilizar un agua libre de productos químicos añadidos o de procedencia indeseada es importante para el cuidado de nuestros jardines y huertos, porque no todas las aguas tienen la misma calidad. Algunas contienen un alto contenido en sales minerales disueltas, otras tienen exceso de calcio, hierro, magnesio, etc. y otras aguas pueden incluso contener bacterias, como es el caso de las aguas de pozo. Eso sí, todas las aguas municipales contienen cloro y la manera más fiable y cómoda de eliminarlo es mediante sistemas filtración de agua.

Cómo eliminar el cloro del agua de forma efectiva

Consecuencias de regar sin eliminar el cloro

Si cultivamos nuestras propias verduras, frutas y hortalizas en casa mediante un huerto urbano, nuestro principal objetivo será comer más sano y de forma más natural. Querremos que nuestros alimentos tengan un sabor y color más auténtico y para ello, tendremos que cuidarlos, por lo menos, de la misma manera que nos cuidamos a nosotros mismos. Lo mismo sucederá si queremos presumir de jardín o terraza con nuestras flores y plantas, a las que dedicamos tiempo y esfuerzo para cuidarlas y conseguir que crezcan sanas y bonitas. Para que estos esfuerzos no sean en vano, es importante empezar con una base sólida y adecuada: un agua libre de determinados productos químicos y demás elementos indeseados.

Porque cuando regamos con agua que contiene cloro, perjudicamos a las raíces de las plantas ya que es un producto químico que las daña, evitando así la correcta absorción de los nutrientes que la planta necesita. Por otro lado, de igual manera que mata a las bacterias del agua que pueden ser perjudiciales para nuestra salud, el cloro también mata a los microorganismos beneficiosos que se encuentran en la tierra o abonos orgánicos incorporados que los contienen. Estos microorganismos son una parte fundamental del ecosistema del sustrato e influyen directamente en la nutrición vegetal, transformando los minerales que hay en la tierra en estado asimilable para ellas.

Profundizando sobre ello, hay determinados microorganismos beneficiosos que utilizamos en la alimentación y cuidado de nuestras plantas. Los utilizamos expresamente para combatir a las plagas como es el caso del Bacillus Thuringiensis para combatir determinados insectos, también para el control de determinados tipos de oídios (Erysphe, Sphareroteca, Podosphaera, Uncinula, Laveillula…) como por ejemplo con el producto Oidioprot (EM), un preparado en polvo soluble que incluye en su composición extractos de microorganismos seleccionados, extracto proteico y marino. Por otra parte se encuentran las micorrizas (asociaciones simbióticas mutualistas entre las raíces de las plantas terrestres y ciertos hongos del suelo). Todos ellos se ven afectados seriamente cuando el agua es de mala calidad. En otras palabras, nuestros esfuerzos por utilizar determinados productos naturales para fertilizar o proteger nuestras plantas no tendrán ningún resultado si luego regamos con un agua que contiene productos químicos desinfectantes como es el cloro.

Quitar el cloro del agua con sistemas de filtración

Para evitar estas situaciones, existen algunos trucos caseros para eliminar el cloro del agua, pero poco fiables. Uno de ellos consiste en llenar un recipiente o depósito con el agua directa del grifo y dejarla reposar durante 48 horas antes de regar, especialmente al aire libre. Durante este tiempo, una parte del cloro se evaporará, pero no podemos saber si totalmente, ya que su evaporización dependerá de la cantidad de este elemento químico que contenga el agua y de otros factores medioambientales que varían fácilmente. Por lo tanto, se trata de un truco poco práctico y poco seguro. Por otro lado, es un método lento que no permite eliminar el cloro en grandes cantidades de agua en una sola vez.

También hemos escuchado en alguna ocasión el truco de hervir agua para eliminar el cloro mediante la evaporación. Pero obviamente, si queremos utilizar el agua para regar, necesitaremos más que una olla o dos para conseguir el agua en la calidad necesaria para todas nuestras plantas… Una vez más, nos damos cuenta de que necesitamos un método más fiable y cómodo si queremos asegurarnos de eliminar el cloro de una manera rápida, segura y eficaz.

Este método fiable y cómodo consiste en filtrar el agua por un cartucho de carbón activado, o mejor todavía, un cartucho de carbón activado en bloque de alta capacidad. Además de eliminar el cloro, el carbón activado en bloque también reduce y elimina otros contaminantes químicos como aceites, herbicidas, pesticidas y otros contaminantes orgánicos volátiles (VOC’s). Este cartucho es el que forma parte de los sistemas de filtración, que nos ayudarán a conseguir un agua libre de productos químicos indeseados para nuestras plantas y cultivos de forma segura.

Cómo eliminar el cloro del agua de forma efectiva

Sistemas de Filtración de agua para jardinería e hidroponía

A la hora de utilizar un sistema de filtración es importante tener en cuenta el uso que le vamos a dar. Es decir, no es lo mismo utilizarlo para uso doméstico exclusivamente que para regar nuestras plantas y cultivos, ya que la capacidad de filtrado que necesitaremos será mayor. Por eso existen sistemas de filtración diseñados exclusivamente para la industria de la jardinería y la hidroponía. Es el caso de la gama de Sistemas de Filtración de GrowMax Water, que eliminan hasta el 99% del cloro y reducen los sólidos en suspensión (sedimentos) del agua al instante.

Hay diferentes modelos de filtración especialmente diseñados y fabricados para cada necesidad. Así para los jardines o cultivos en huertos urbanos más pequeños hay equipos que empiezan desde los 240 L/h con un kit de instalación completo que incluye conexiones para el grifo de jardín o de interior. Los de mayor cantidad de filtrado se sitúan hasta los 2.000 L/h y son ideales para cuando se necesiten grandes caudales de agua. Además, estos últimos incluyen también conexiones rápidas a la manguera del jardín, para empezar a regar sin cloro de forma directa y cómoda.

Pero si además del cloro, el agua de nuestra zona también es dura (con gran cantidad de sales minerales disueltas), los sistemas de Osmosis Inversa GrowMax Water eliminarán hasta el 95% de estas sales, consiguiendo un agua más pura. Además de eliminar también el cloro prácticamente en su totalidad.

Utilizando estos sistemas de filtración podremos conseguir la cantidad de agua limpia y pura que necesitamos para nuestros cultivos y plantas, sin esperas ni trucos dudosos. Y es que igual que no bebemos ni regamos con el agua de nuestra piscina ¿por qué seguir regando nuestras plantas con agua del grifo si también contiene cloro?

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