Plantas invasoras

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flores de carpobrotus sp

En ocasiones hablamos de plantas invasoras refiriéndonos a aquellas que crecen a una velocidad desmesurada y se ‘adueñan’ fácilmente de los lugares donde crecen. En realidad, son ‘plantas normales’, eso sí, en sus verdaderos lugares de origen.

Por lo tanto, podemos definir a una planta invasora como aquella de carácter exótico, que llegada de otro lugar geográfico, se da la circunstancia que se encuentra libre de plagas y otras plantas competidoras originarias y se ‘extiende de manera intensa’ en su nuevo hábitat, compitiendo en ventaja con el resto de especies autóctonas.

Hay que matizar que no todas las especies exóticas son plantas invasoras. Lo son aquellas que provocan una disminución de la diversidad vegetal local. Estas las desplazan y generan desequilibrios en el ecosistema que pueden llegar a ser graves. De hecho, la invasión de este tipo de plantas está reconocida como la segunda causa de extinción de especies a nivel mundial.

Estas suelen llegar de muchas formas y cada día con más facilidad dado el efecto de la globalización. Se viaja con más facilidad y el deseo de traer una planta, esqueje o semilla que nos ha ‘caído en gracia’ de la zona visitada durante unas vacaciones por ejemplo, contribuye notablemente a su dispersión.

A ello se han sumado acciones empresariales que no se han medido correctamente sus impactos medioambientales directos e inmediatos. Nos referimos a algunas empresas que comercializan material vegetal para la jardinería, retención de taludes, repoblaciones forestales, regeneración de hábitats, etc. La ansiedad de implantar especies de rápido desarrollo que cubran grandes superficies en el menor tiempo posible, que sean de bajo mantenimiento, etc. ha llevado a buscar por el mundo especies que cumplan estos requisitos a cualquier precio medioambiental.

El equilibrio de un ecosistema es frágil y está en nuestra responsabilidad el cuidar de él.

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