Chamaerops humilis

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Chamaerops humilis

El Chamaerops humilis es la única palmácea espontánea en la Península Ibérica. Es una de las palmeras que podemos encontrar fácilmente por los cerros, barrancos y montes del litoral mediterráneo español y a su vez en jardines tanto públicos como privados. Es una de las palmeras candidatas a ser utilizadas en xerojardinería.

Etimológicamente, la palabra Chamaerops proviene de chamai que significa pequeño, sobre el suelo y de rhops que significa arbustivo. Por otra parte Humilis proviene de humilis-e que significa de poco crecimiento, la más pequeña y humilde. Con ello se hace referencia al aspecto compacto y relativo poco tamaño de esta palmera.

Chamaerops humilis

Margalló o palmito

El margalló o palmito son dos de los nombres más populares con los que se conoce al Chamaerops humilis. Otros nombres comunes son palma enana, palmito europeo, dátiles de zorra, palma de escoba, palmitera o margallón. Este pertenece a la familia Arecaceae y es nativa del área Mediterránea.

El Chamaerops humilis es una palmera dióica aunque a veces hermafrodita, y por lo tanto hay plantas macho y hembras. Normalmente se desarrolla en varios troncos y con una altura adulta que supera escasamente los tres metros cuando las condiciones de cultivo son óptimas, que suele ser cuando se encuentran en jardines. En estado salvaje se suelen quedar mucho más bajas.

Una de sus características es que sus troncos suelen ser más gruesos en su parte alta que en la inferior, manteniéndose cubiertos por la base por sus viejas hojas. Estas poseen un pecíolo espinoso (espinas de unos dos a tres centímetros de color amarillento) que puede superar el metro de longitud, su limbo es palmeado más o menos circular, con unos 50 a 80 centímetros de diámetro. Su color va desde el color verde oscuro a verde azulado o grisáceo según las condiciones climatológicas y suelo.

Florece durante la primavera y sus frutos se encuentran maduros a finales de julio. Las inflorescencias nacen entre las hojas en forma de racimo que en su madurez se asemejan al de las uvas pero erecto, con longitudes de racimo de 15 a 20 centímetros. Sus frutos son redondeados de color amarillo-rojizo y ligeramente carnoso. Su carne es un alimento muy apetecible por pájaros y roedores del bosque.

Chamaerops humilis como palmera ornamental

Chamaerops humilis entró por la puerta grande como palmera ornamental y lo hizo en varios frentes. Uno como planta de jardinería tanto pública como privada después de demostrar su gran rusticidad en los montes mediterráneos. Y otro como planta de interior para los mercados de Centroeuropa, de la mano de otros tipos de palmeras como el Phoenix canariensis, el Phoenix dactylifera o el Chamaerops excelsa (Trachycarpus fortunei) por ejemplo.

Desde el punto de vista de su presencia en los mercados ornamentales, en el caso de planta para jardinería, el Chamaerops humilis se encuentra en oferta durante todo el año y su presentación es muy surtida, aunque entre los tamaños más frecuentes se encuentran los de contenedores de 50 a 70 centímetros de diámetro y siempre con plantas ramificadas cuando se trata de una planta para jardinería. Sus alturas suelen ir en función al tamaño del contenedor.

Cuando se cultiva para reforestación la oferta de presentación es en bandeja alveolar forestal y por lo tanto alrededor de los 10 centímetros de diámetro/alvéolo.

Otra variante a tener en cuenta y que ya hemos avanzado es cuando se enmarca en un concepto puramente ornamental y se le denomina Chamaerops humilis de “exportación”, dirigido principalmente a mercados de Centro Europa en calidad de planta de interior y con origen de España. En tal caso, su contenedor es mucho más pequeño y se sitúa en tamaños de maceta de 17 a 30 centímetros de diámetro, con una sola planta o ramificadas en el caso de los formatos más grandes.

Chamaerops humilis

Cuidados del Chamaerops humilis

En cuanto a los cuidados del Chamaerops humilis partimos de la base de que se trata de una especie sumamente rústica, de crecimiento muy lento y resistente a la sequía. Por ello vive perfectamente en las zonas costeras cálidas, aunque también en altitudes que superan los 1.000 metros. Tampoco es muy exigente en las calidades de suelo, lo que le otorga un gran potencial en su uso en jardinería. En este sentido, es importante saber que ante mejores condiciones de suelo, clima y cuidados, el Chamaerops humilis responde muchísimo mejor tanto en velocidad de crecimiento como en aspectos ornamentales.

Precisamente por su desarrollo compacto y lento, es una palmácea ideal para jardín, tanto en terreno definitivo como para ser plantada en maceteros de porte medio a grande. En este último caso da muy buenos resultados para la decoración de patios y terrazas. En todos los casos, su exposición debe de ser a pleno sol y como es sabido a mayores cuidados, mejores resultados ornamentales.

Cultivo del Chamaerops humilis

El cultivo del Chamaerops humilis se suele realizar en viveros especializados en palmeras de exterior entre las que se encuentran especies como el Phoenix canariensis, el Phoenix dactylifera o el Chamaerops excelsa, sobre todo por características de cultivo y mercado final de venta.

Su multiplicación es sencilla y se realiza por semilla. Para ello es muy importante antes de su siembra el dejar la semilla limpia, retirando su pulpa de los frutos para facilitar la germinación. El método consiste en macerarlos y después utilizar un método abrasivo que elimine la pulpa con la precaución de no dañar el hueso (semilla). Es recomendable que para la recolección de la semilla sea rápida para evitar la pérdida de viabilidad y su proceso completo es: despulpado, lavado, secado, cribado y aventado.

Una vez limpias las semillas se pueden almacenar sin merma de su capacidad germinativa durante un año a 20ºC en un lugar fresco y oscuro. Si se desea alargar su conservación, esta se ve duplicada secando las semillas hasta alcanzar un contenido de humedad entre 6 y 8%, envasadas herméticamente y a una temperatura entre 4 y 5ºC.

El Chamaerops humilis germina con temperaturas altas, entre los 22 y 25ºC, no haciéndolo por debajo de los 15ºC. Requiere una humedad abundante a lo largo de varios meses y en condiciones óptimas, la mayor parte de la germinación se produce en un plazo de entre tres y seis semanas.

Su siembra se realiza normalmente en bandeja forestal con alvéolos con una capacidad de 200 a 300 centímetros cúbicos de sustrato. En este caso con un sustrato especial para planta de exterior. Una vez germinada las plántulas poseen hojas primordiales alargadas, de color verde grisáceo, con la base envainada.

Su cultivo se suele realizar bajo invernadero de malla para proteger mejor esta delicada fase, sacándolas al exterior para terminar su cultivo en bandeja, finalizando este cuando la planta adquiere un tamaño final de 15 a 20 centímetros de altura. A partir de aquí, estas pequeñas plantas pueden destinarse a la forestación o reforestación de zonas afectadas, así como a su trasplante en contenedores o directamente a campos de cultivo para su destino ornamental.

Chamaerops humilis

Curiosidades del Chamaerops humilis

Entre las curiosidades del Chamaerops humilis podemos encontrar aspectos relacionados con la alimentación:

  • La carne de sus frutos es un alimento muy apetecible por pájaros y roedores del bosque.
  • Su cogollo o yema apical es comestible y de agradable sabor para las personas, utilizándose por ejemplo en ensaladas. Pero ojo, esto ha provocado en tiempos de escasez la pérdida de muchos ejemplares ya que su extracción conlleva inevitablemente la muerte de la planta.
  • Su espata floral se puede consumir de igual forma cuando es joven. En el sur de España se le conocen como “higas”.
  • Se dice que los dátiles maduros, llamados en Málaga ‘Macucas’, son comestibles si bien carecen de valor culinario por su alta astringencia debida a su elevado nivel de taninos.

También, como ocurre con otras muchas palmeras, del Chamaerops humilis se aprovechan o mejor dicho se aprovechaban sus hojas en cestería, fabricación de esteras, escobas cuerdas he incluso para relleno de tapicerías. De sus hojas se extraen fibras para la industria papelera y textil.

Tiempos atrás, sus frutos se emplearon en medicina popular como astringente, aunque aún ahora, hay lugares del Norte de África que se sigue aprovechando sus raíces dada su riqueza en azúcar como sucedáneo de la zarzaparrilla.

Otro aspecto dentro de sus curiosidades es que se encuentra en diversos catálogos de especies amenazadas, como por ejemplo en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Región de Murcia (Decreto 50/2003, BORM núm. 131) en la categoría “De interés especial”.

Destacar que es una palmera que convive muy bien con otras dos especies similares en cuanto a que poseen hojas en forma de abanico. Estas son el Trachycarpus fortunei (de aspecto muy parecido) y la Washingtonia filifera, sobre todo en sus fases iniciales de su desarrollo.

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