Cómo plantar árboles frutales

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Cómo plantar árboles frutales

A la hora de plantearnos el cómo plantar árboles frutales, la respuesta dependerá en gran medida de dónde lo tengamos previsto hacer: en pleno campo, en el jardín o en un huerto urbano de ciudad ya sea en la terraza o en el balcón.

La época de plantación de los frutales, normalmente se realiza durante el otoño e invierno, cuando estos se encuentran en reposo vegetativo. Pero los cultivados en maceta o contenedor lo podemos hacer durante todo el año.

A la hora de compra del frutal, básicamente los podemos encontrar en tres presentaciones distintas:

  • A raíz desnuda. Solamente están disponibles en otoño y en invierno, durante su reposo vegetativo.
  • En cepellón con o sin rejilla. Como en el caso anterior, en bolsa con algo de sustrato que equivale a una maceta para periodos breves de tiempo.
  • En maceta o contenedor, que es la tendencia actual y se venden durante todo el año.

Estos frutales los podemos adquirir en establecimientos especializados como centros de jardinería, grandes superficies, agricentos y demás tiendas especializadas, así como en tiendas online.

Cómo plantar árboles frutales

¿Cómo plantar un árbol frutal en la terraza o en un balcón?

Si nuestra idea es plantar uno o varios frutales en una terraza o balcón, necesariamente recurriremos a su cultivo en contenedor.

En tal caso elegiremos una maceta o contenedor de gran tamaño porque pasará en ella un importante número de años. Para estos casos hay fabricantes de macetas de resina, barro, etc. y es importante su elección ya no solo por su estética, sino por su peso. A él debemos añadir el del sustrato y el del agua de riego que puede llegar a soportar.

Es muy importante saber si la estructura del edificio está preparada para soportar ese peso, así como que el conjunto pueda mantener la estabilidad cuando se produzcan vientos más o menos fuertes.

¿Cómo plantar un árbol frutal con maceta?

Si el frutal comprado viene plantado en contenedor, podemos trasplantarlo en cualquier época de año. En tal caso buscaremos un macetero o contenedor del volumen suficiente para mantener las necesidades del frutal en cuestión. Destacar que vale la pena recurrir a un tamaño no excesivamente grande, que nos permita su trasplante pasado un par de años.

El sustrato adecuado, si es prefabricado, puede ser un sustrato de plantación o sustrato para plantas de exterior. En todos los casos, es recomendable añadirle alrededor de un 30% de tierra de campo que contenga arcilla para mejorar su estructura. Al mismo le podemos añadir un fertilizante granulado como abono de fondo para enriquecerlo, aunque posteriormente se seguirá su abonado mediante su aportación al agua de riego.

Una vez elegida la maceta o contenedor, se revisará que los agujeros de drenaje estén bien. Aportaremos unos cuantos centímetros de material drenante (grava, arcilla expandida, etc.) y sobre ella, una cantidad de sustrato, la justa para que descanse sobre él el cepellón del frutal. Al final, la superficie de plantación quedará al mismo nivel o tan solo unos pocos centímetros más profundos del que poseía el frutal en su momento de compra.

Le retiraremos con cuidado la maceta en la que está plantado, limpiaremos ligeramente la superficie superior del cepellón, ya que suele llevar restos de hojas, sales de abonados, etc. Una vez limpio se colocará el cepellón en el medio de la maceta, se le aportará el sustrato necesario para rellenar por los lados. Se aprisionará ligeramente y se procederá a realizarle un riego copioso.

Es importante dejar el nivel de plantación unos cuantos centímetros por debajo del nivel de la maceta, con el fin de que pueda acoger más agua en cada riego.

Si la plantación se realiza con vegetación, podemos realizar una pequeña poda de corrección si es necesario. Si no, nos podemos esperar a la época adecuada o cuando la planta lleve unas semanas plantado.

El primer riego, aunque copioso, no suele ser suficiente para empapar todo el volumen del sustrato. Por ello conviene realizar dos o tres riegos consecutivos hasta ver que se produce la salida del agua por las zonas de drenaje. A partir de ahí, se dejará secar ligeramente y los siguientes riegos irán distanciados según las necesidades del frutal. Recordemos que factores como tamaño de la planta, vientos, exposición, época del año, características del sustrato, de la maceta, etc. influyen en las necesidades de riego.

Cómo plantar árboles frutales

¿Cómo plantar un árbol frutal a raíz desnuda?

En estos casos la época de plantación se realiza durante su reposo vegetativo ya sea en maceta o directamente en campo.

Para su plantación a raíz desnuda, recortaremos las raíces dañadas o excesivamente largas. En definitiva, sanearemos su sistema radicular.

Si lo plantamos directamente en el campo, ya saneada sus raíces, se realizará un hoyo de aproximadamente 50 x 50 x 50 centímetros, teniendo como idea principal que cuanto más grande mejor.

Enriqueceremos la tierra extraída del hoyo, con sustrato de plantación en un 20 ó 30% según la calidad del terreno original. También podemos añadir unos dos a cinco gramos de Abono Complejo Universal granulado por litro para añadirlo a la fertilización orgánica que ya aportamos con el sustrato de plantación. La mezclaremos homogéneamente y la utilizaremos para su inmediata plantación.

Justo antes de introducir el frutal en el hoyo, aprovecharemos para clavar en el fondo un tutor para sujetar el frutal hasta que arraigue correctamente. También y si es posible, llenaremos el mismo con agua para crear un bulbo de agua extra. Esto ayudará a conseguir una mejor integración entre la tierra original del campo y la nueva de plantación generada en este momento.

Seguidamente introduciremos el frutal y rellenaremos el hoyo poco a poco con la tierra enriquecida, afirmando con el pie y el mango de la azada para que no se formen bolsas de aire.

La profundidad de plantación del frutal debe quedar a la misma que tenía originalmente, teniendo la precaución de que el punto de injerto nunca quede enterrado. Este punto de injerto se reconoce por una curvatura del tallo.

Si vamos a plantar varios frutales, su marco de plantación irá en función de la formación de cultivo elegida como por ejemplo un tipo vaso, pirámide, eje central, cordones o palmetas, etc. Seguidamente se procede a sujetar el tronco del frutal al tutor con una ligadura de plástico blanda y flexible que evite rozaduras que dañen la corteza.

Por último, es recomendable hacer una especie de alcorque alrededor del pie del frutal y regar abundantemente. Los siguientes riegos se realizarán lo más distanciado posibles sin llegar a que se seque el terreno para favorecer la emisión de nuevas raicillas.

Es muy importante mantener la base del terreno alrededor del frutal limpia de malas hierbas y otras plantas, para que estas no compitan por los nutrientes y el agua del suelo con el frutal.

Si la zona es muy azotada por los vientos, deberíamos crear setos cortavientos. Para ello podemos usar otros tipos de árboles como el Cupressus sempervirens (ciprés), el Cupressus leylandii, la Cupressus arizonica, etc. En cualquier caso, elegiremos un lugar para su plantación soleado y amplio.

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