Lonicera japonica

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Flores de Lonicera japonica

Una de las plantas trepadoras utilizadas en jardinería es la Lonicera japónica. Su fácil cultivo, velocidad de crecimiento, capacidad de ocultación y floración olorosa, contribuyen a su éxito como planta ornamental.

Una vez plantada en el jardín, si las condiciones de suelo y ambientales le favorecen, se desarrolla como planta asilvestrada. De hecho, requiere de mínimos cuidados y en su hábitat natural crece trepando sobre cualquier superficie o planta.

Madreselva

Con el nombre común de Madreselva se asocia a unas determinadas especies del género Lonicera spp, plantas con flores pertenecientes a la familia Caprifoliáceas.

En este género se incluyen unas 180 especies, siendo las más conocidas la Lonicera periclymenum (Madreselva europea), Lonicera japónica (Madreselva japonesa) y la Lonicera sempervirens (Madreselva trompeta).

Centrados en la especie Lonicera japónica, es una planta originaria de Japón. Se comporta como un arbusto vigoroso, trepador y de hoja caduca.

La Lonicera japónica es un arbusto perenne trepador con ramas sarmentosas de rápido crecimiento. Su sistema radículas es fasciculado y bastante superficial, que le permite explorar de forma eficiente el terreno o sustrato en busca de humedad.

Sus hojas son opuestas con forma ovales simples. Su floración es larga y se produce, en el hemisferio norte, desde bien entrada la primavera hasta mediados de verano, aportando un atractivo colorido donde está.

Estas flores son muy olorosas, de aspecto tubuloso y bilabiadas. Son de color rosado o rojizo en botón floral y blanco al abrirse, que con el tiempo van virando hacia el amarillo.

Su fructificación es mediante grupos de bayas de forma ovalada y de color rojo al madurar. También son aromáticos.

Flores de Madreselva

Cuidados de la Lonicera japónica

Los cuidados de la Lonicera japónica en el jardín son preferentemente preventivos. Esto quiere decir que, si se elige adecuadamente el suelo, la ubicación de plantación, se gestiona el riego y la fertilización adecuadamente, la planta vegetará vigorosa y sin problemas.

Por lo tanto, lo primero será elegir el ligar adecuado, con exposición a pleno sol, si bien tolera bastante bien la semisombra. En caso de gozar de muchas horas de sombra, la planta vegetará más tierna y con escasez de flores. La temperatura ideal para ella oscila entre los 10 y 25 °C.

Como planta trepadora, es importante plantarlas en alineación lo más cerca posible del muro, valla, celosía o estructura vertical sobre la que pueda encaramarse. Cuanto mejor sea su estructura para su agarre, más fácil será su guiado y capacidad de ocultación. Es una planta muy indicada para cubrir pérgolas, muros o vallados en un corto espacio de tiempo. En este contexto, es muy importante que las estructuras de soporte sean lo suficientemente fuertes para que soporte el peso de sus ramas y hojas.

La Lonicera japónica también puede emplearse como planta tapizante o cubre suelo, especialmente si este posee pendientes destacables. Por esta razón también se utiliza para controlar la erosión del suelo.

El terreno debe ser fértil y bien abonado. No alcalino porque acusará un amarilleamiento de sus hojas (clorosis férrica). Sí, debe ser ligero y que drene bien para evitar encharcamientos de agua, porque le afectará negativamente a su sistema radicular.

Respecto a la frecuencia de riegos, no le gustan los excesivos riegos, pero sí mantener el sustrato húmedo. Y sobre su abonado, se puede realizar con un fertilizante del tipo 18-12-20 más microelementos incorporados en el agua de riego. La frecuencia puede ser semanal a dosis más bajas durante su periodo vegetativo más intenso, reduciéndolo a una vez mensual en el periodo invernal.

Como planta ornamental y asilvestrada, tolera muy bien la poda, estando reservada a eliminar sus ramas secas o dañadas, así como las ramas que salgan de su zona preestablecida. Recordemos que puede considerarse como planta invasora. El momento ideal para realizar la poda es tras su floración.

En cuanto a posibles plagas y enfermedades de esta madreselva, al tratarse de una planta muy rústica, suelen ser escasas. Aun así, pueden desarrollarse determinados hongos como el oídio o la Roya (Puccinia spp.) que afectan al estado ornamental de sus hojas. Y en épocas lluviosas, aquellos que provocan manchas en sus hojas que, si bien no afectan mucho a la vitalidad de la planta, sí a su aspecto ornamental.

Respecto a plagas, le pueden atacar las cochinillas, los pulgones y la oruga cigarrera (Cacoecia rosana).

Multiplicación de la Madreselva Lonicera japónica

La Lonicera japónica se puede reproducir fácilmente y mediante diferentes formas.

La menos indicada es mediante semillas por su lentitud de cultivo y dificultad de obtención de semilla y su germinación. Precisamente, para acelerar su germinación, es recomendable la estratificación durante 2 a 3 meses a unos 4 °C.

Una vez preparada la semilla, su siembra debe hacerse a principios de la primavera (hemisferio norte) con semilla de no más de un año. Se puede hacer sobre semillero o bandejas de alvéolos con un sustrato especial para semilleros, o sustrato para plantas de interior.

Ya germinadas, cuando las plantitas tengan desarrolladas de cuatro a seis pares de hojas verdaderas, es el momento de repicarlas por separado a unas pequeñas macetas.

La reproducción por esqueje es una de las maneras más fáciles. Para ello se recurre a esquejes de madera tierna durante la primavera y verano. Si se opta por hacerlos en otoño, se recurrirá a estacas de madera más dura.

Pero el método más seguro, es de esqueje por acodo. Al desarrollar tallos largos, es muy cómodo coger una rama, hacerle unas pequeñas heridas y enterrarlas por esta zona. En pocas semanas enraízan con facilidad.

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