Daños en el Ficus por frío

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ficus retusa invierno

Los Ficus, sobre todo los más comerciales en Europa como son los Ficus benjamina, Ficus lyrata, Ficus decora, etc. son por lo general comercializados como plantas de interior que pasado un tiempo, en climas de inviernos no muy duros, suelen terminar muchos de ellos plantados en el exterior del hogar. También en muchos casos, estos Ficus son plantados directamente al exterior, como sucede en gran parte de ciudades mediterráneas con clima que en ocasiones roza el subtropical.

Pero por desgracia, cada varios años y sin avisar, el tiempo sorprende con unos días de muy bajas temperaturas produciendo daños preocupantes en estas plantas. Daños que pueden desde destruir volúmenes importantes de follaje que tantos años ha costado crearse… hasta la propia muerte del Ficus si la helada es muy fuerte. Ante los daños en el Ficus por frío… qué se puede hacer?

¿Qué hacer ante una helada?
Las heladas, en estas zonas antes referidas, suelen ser breves, de pocos días, pero suficientes para ocasionar daños en nuestro Ficus.

Si sabemos que vienen estos fríos y las plantas las podemos entrar al interior de las casas… la solución es muy sencilla y perfecta. Una vez pasado el riesgo de la helada, basta con volver a sacar el Ficus al exterior donde se encontraba.

El problema está si no podemos moverlo o simplemente nos hemos olvidado de resguardarlo. En los dos casos el daño se producirá. Si no la podemos mover ya sea por su ubicación o su tamaño, siempre se puede recurrir a cubrir el Ficus con un geotextil o tejido que pueda ayudar a resguardarlo. En estos casos, es recomendable cubrir la planta a media tarde y destaparla a media mañana durante todos los días de riesgo de heladas.

¿Qué hacer después de una helada?
Cuando los daños ya se han ocasionado, debemos saber que estos son irreversibles. Por lo tanto, lo aconsejable es esperar a que se manifiesten en toda su magnitud durante las próximas semanas.

Si el Ficus, lamentablemente ha muerto… está claro que no se podrá hacer nada. Si por el contrario quedan zonas sin dañar (es lo más probable en la mayoría de casos), hay que esperar al comienzo de las brotaciones que suelen venir acompañadas con la llegada de las buenas temperaturas. Es entonces cuando podemos empezar a actuar.

Lo primero será eliminar las zonas afectadas e ir saneando el Ficus poco a poco. Lo podaremos por encima de las nuevas zonas donde se producen los nuevos brotes. No hay que tener miedo a podas severas. Hay que dejar sólo las zonas de la planta sana.

Con el tiempo y tras ir observando las nuevas brotaciones, el trabajo consistirá en ir eliminando ramas nuevas no deseadas, pinzando aquellas que consideremos estructurales de la planta, dirigiendo correctamente las que ayudarán a cubrir espacios que han quedado vacíos, etc. En definitiva, ir trabajando de nuevo la planta mediante podas de formación para restablecer el aspecto ornamental deseado.

Es importante saber que tras la helada, una vez manifestados los daños, si el Ficus tira la hoja afectada… es muy buena señal ya que indica que está vivo y responde eliminando las partes de ella (hojas) que no le sirven. Si por el contrario, las hojas se quedan muertas en la propia rama… mala señal. El daño es muy serio.

Cuando podemos el Ficus, siempre es aconsejable aplicar un sellador de heridas sobre la zona del corte. Más recomendable cuanto mayor sea el corte.

La aplicación de un abonado foliar a las tres o cuatro semanas de la helada y también al comienzo de la brotación, ayuda considerablemente a la recuperación de nuestro Ficus.

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