El trasplante de los Ficus 1

2277
trasplante ficus benjamina

Trasplante a una maceta mayor

Cuando tengamos el Ficus ya varios meses en casa y consideremos oportuno realizar un cambio de maceta o jardinera para favorecer su desarrollo vegetativo, sólo necesitaremos la nueva maceta o hidrojardinera y un saco de sustrato comercial del tipo ‘plantas de interior’.

El Ficus también puede responder muy bien con un sustrato especial de ‘plantas de exterior’, pero dentro del hogar es recomendable el primero, ya que con éste evitamos la frecuencia de los riegos.

Es mejor proceder al transplante de maceta al comienzo de la primavera. Por lo general, durante el invierno, el Ficus suele mantenerse en reposo vegetativo y agradecerá tierra nueva a principios de primavera, cuando comience a echar nuevas hojas y por lo tanto a emitir nuevas raíces para alimentarse bien. Por lo tanto, los meses de marzo y abril pueden considerarse los mejores para el trasplante de los Ficus.

También puede realizarse en plena primavera o incluso a lo largo de todo el verano. Sin embargo es contraproducente realizarlo a final del otoño y menos aún en pleno invierno ya que la planta baja su actividad vegetativa al máximo y cuanto menos ‘los molestemos’ mejor.

La metodología de transplante es la siguiente: Como norma, la nueva maceta no debe ser excesivamente mayor que la que tiene. Esta nueva maceta debe poseer los agujeros de drenaje descubiertos, salvo en el caso de que se trate de una hidrojardinera, que en cuyo caso, este aspecto carece de sentido.

Primero cogemos la nueva maceta y le introducimos una pequeña capa del nuevo sustrato. Esta capa debe tener un espesor que al colocar el Ficus dentro, el nuevo nivel de la superficie del sustrato en la nueva maceta, debe ser igual al que tenía en la anterior. El Ficus no debe estar más enterrado que antes y en caso de estarlo, no más de dos o tres centímetros.

Puesta la base del nuevo sustrato, colocamos el Ficus en el medio sin su maceta que se ha de retirar con cuidado para no dañar las raíces. Centrado el cepellón en la nueva maceta, incorporamos el sustrato por los lados de forma uniforme, ayudándonos con las manos si es necesario para que este penetre entre las paredes del cepellón y la de la nueva maceta. Debemos evitar en lo posible forzar la entrada de sustrato ya que este debe quedar más bien esponjoso para que las raíces encuentren humedad y también aire.

Tras el transplante, procederemos al riego para que todo el sustrato se humedezca por igual. Como el nuevo ya va enriquecido con fertilizantes, no debemos comenzar los abonados hasta pasados por lo menos 30 días.

Si después de varios riegos apreciamos que el nivel del nuevo sustrato ha bajado ligeramente, podemos añadir un poco más del mismo.

No hay comentarios

Dejar respuesta