Bougainvillea glabra y Bougainvillea spectabilis

0
3992
Bougainvillea glabra

En botánica, Bougainvillea es un género que agrupa a unas determinadas especies de plantas de porte semiarbustivo y trepador de gran valor ornamental. Algunas de ellas están muy presentes en todos los jardines del arco mediterráneo. Su rusticidad y espectacular floración, las hacen ideales para adornar muros, vallas, cenadores, etc.

Aunque es apta para crear setos informales y floridos, podadas adecuadamente también se pueden conseguir en formato arbustivo redondeado y plantarlo como ejemplar aislado en el jardín o en una maceta. Por supuesto puede utilizarse como planta tapizante o cubre suelo para cubrir un terraplén e incluso llega a admitir la formación en bonsái.

Se le conoce popularmente con distintos nombres como por ejemplo Buganvilla, Bugambilia, Santa Rita, Veranera, Trinitaria, Veraneras, Flor de papel, Enredadera de papel, Buganvilia, Buganvil, Camelina…

En género Bougainvillea sp. tiene descritas más de 35 especies, pertenecen a la familia Nyctagináceas y son originarias de los bosques tropicales húmedos de América del Sur, principalmente de los situados en áreas de los países de Brasil, Perú y norte de Argentina.

El nombre Bougainvillea fue otorgado por Philibert Commerson en honor de Louis Antoine de Bougainville, marino y explorador francés que la introdujo en Europa desde Brasil.

Flores de Bougainvillea spectabilis

De todas estas especies, en Europa y en especial en España, hay dos especialmente relevantes desde el punto de vista de su cultivo y comercio ornamental: la Bougainvillea glabra y la Bougainvillea spectabilis.

La Bougainvillea glabra, a la que pertenece la popular Bougainvillea sanderianaAlexandra’, de color morada es una de las más apreciadas por el mercado ornamental.

La Bougainvillea spectabilis, también conocida como Californiana, acoge al resto de la mayoría de variedades con una amplia gama de colores, incluido el morado.

Para una mayor objetividad, de ahora en adelante, nos referiremos a estas dos especies de forma genérica como Bougainvillea.

Cómo es la Bougainvillea

Desde un punto de vista de su desarrollo y forma de crecimiento, las Bougainvilleas están consideradas plantas arbustivas con fuerte tendencia trepadora, que según la especie, sus ramas pueden medir de uno a doce metros de longitud.

En un hábitat natural, se comportan tanto como perennes en zonas lluviosas, como caducifolias en aquellas que poseen una estación muy seca. En el caso de su uso en jardinería, puesto que son atendidas con riegos puntuales, no suelen perder sus hojas en ninguna época del año. Mucho menos en los viveros durante su cultivo, que son sometidas a crecimiento constante durante todo el año.

Las raíces de las Bougainvillea son fasciculadas, muy rústicas y se desarrollan casi sobre cualquier terreno. Por supuesto, en aquellos que son fértiles y bien drenados se desarrollan mucho mejor, imprimiendo a la planta una mayor velocidad de desarrollo si bien, reducen notablemente su cantidad de flores.

Son plantas que poseen robustas ramificaciones, provistas de espinas con las que se ayudan para trepar sobre otras plantas o estructuras como vallas, muros, pérgolas, cenadores, etc. Este sistema de trepa mediante espinas, permite ocupar espacios verticales sin un agarre real sobre las estructuras, por lo que sus ramas, puedes ser redirigidas con facilidad.

Sus hojas son de color verde y crecen de forma alterna sobre las ramas, son simples y con cierta forma ovalada o lanceolada, con la base estrechada y el ápice agudo, glabras o con pubescencia esparcida.

En cuanto a su floración, lo hacen durante las épocas calurosas del año, centrando su máximo esplendor durante el verano y hasta principios del otoño. Destacar que en climas cálidos, sin heladas, puede llegar a florecer prácticamente a lo largo de todo el año, incluso en invierno.

Sus flores son hermafroditas y tubulares con 5 a 6 lóbulos cortos. Generalmente son blancas y nacen organizadas en grupos de tres unidades, cada una de ellas insertada en una bráctea persistente de aspecto papiráceo y vivamente coloreada. Precisamente estas brácteas son las que determinan el color de la variedad, asignando este erróneamente a sus flores.

Gracias al trabajo constante de los genetistas, actualmente podemos encontrar estas brácteas en una gran cantidad de colores como pueden ser el blanco, amarillo, rosa, magenta, púrpura, rojo, naranja… y en una amplia gama tonal dentro de cada uno de ellos.

Destacar que no todas las variedades gozan del mismo poder de desarrollo ni de rusticidad, por lo que hay que informarse muy bien de las características específicas de cada una de ellas a la hora de adquirirlas. Una mala elección puede repercutir en necesitar un plus de tiempo para que la planta cubra correctamente un espacio determinado.

Plantas de bougainvilleas

Comercio de la Bougainvillea

La Bougainvillea se cultiva en España principalmente en viveros ubicados en provincias lindantes al arco mediterráneo, entre las que destacan Barcelona, Valencia, Alicante, Murcia, Almería, Málaga y Granada.

Se pueden establecer dos mercados de destino bien definidos: el de interior y el de exterior. El mercado de interior comercializa básicamente plantas tutoradas sobre una caña de bambú. Mientras, las del mercado de exterior van destinadas a Francia, Alemania, Holanda, Reino Unido… y se cultivan en diversas presentaciones con acabados mucho más elaborados, en los que se contemplan aspectos como el color de la maceta, jardinera o contenedor en función del color de sus flores.

Los canales de comercialización sí son comunes en todos los países. Estos son principalmente en los viveros, agricentros, centros de jardinería, grandes superficies, floristerías y demás centros especializados. En cuanto a su época de comercialización, aunque están presentes durante todo el año, las ventas más fuertes las centran los viveros productores desde el mes de marzo hasta principios de verano.

En cuanto a los formatos más populares que se pueden encontrar están en macetas o contenedores de 14 a 17 centímetros de diámetro, en tarrina, jardinera… con porte arbustivo, colgante, piramidal y en espaldera. A continuación describimos los formatos más populares de la Bougainvillea:

  • Bougainvillea colgante.- Con varias plantas pinzadas varias veces, muy brotadas y compactas. Están plantadas en tarrinas o maceteros con ganchos para ser colgadas con facilidad.
  • Bougainvillea en espaldera.- También varias veces pinzada y muy brotadas, están plantadas en macetas, contenedores e incluso en jardineras. Sobre estos recipientes se colocan estructuras pre construidas con un formato espaldera de bambú, sobre las cuales van creciendo las plantas hasta conseguir la forma de enredadera definitiva.
  • Bougainvillea arbustiva.- Con varias plantas plantadas en macetas o contenedores, varias veces pinzada y muy brotada hasta conseguir un crecimiento muy compacto, formando una masa foliar de aspecto globoso.
  • Bougainvillea piramidal.- Similar al formato de espaldera pero guiadas durante su crecimiento sobre largas cañas de bambú atadas en su cúspide para darle ese aspecto de pirámide.
  • Bougainvillea sobre caña.– Puede describirse como similar al piramidal pero de forma más básica. Simplemente con la planta atada a varias alturas sobre una caña de bambú.

El mercado exterior, en el que se venden a un precio superior al que se tiene en España, demanda unidades de venta que contengan varias plantas y todas ellas muy compactas, fruto de numerosos pinzados.

La Bougainvillea en jardinería

En algunos países de centro y norte de Europa utilizan la Bougainvillea como planta de interior durante unos pocos meses, pero el verdadero destino de esta planta es su ubicación al exterior y cuanta más luz tenga mejor.

Su uso tradicional está básicamente ligado a la jardinería por su potencial para crear coberturas en vallas, pérgolas, muros, arcos, verjas, cenadores… permitiendo incluso crear espacios íntimos con setos o barreras impenetrables por impedir o dificultar su paso dadas las espinas que poseen en sus ramas. En estos últimos casos es importante que la estructura donde se apoye sea realmente resistente para evitar que los fuertes vientos la puedan tirar.

Su plantación puede realizarse en macetas y jardineras, aunque para sacarle su máximo partido con plenitud de crecimiento y máxima floración, lo ideal es plantarlas sobre el propio terreno. Este debe de ser fértil, sin exceso de fertilización y sobre todo bien drenado.

En países del centro y norte de Europa, como ya hemos avanzado, suelen utilizarla como planta de interior. En tal caso debe ubicarse en lugares muy luminosos para que su floración dure el máximo de tiempo. Una vez perdida esta, lo más recomendable es sacarla al exterior para que se vuelva a fortalecer, florecer y volver a disfrutarla como planta de interior.

Flores de Bougainvillea alexandra

En España… al exterior, la ubicación ideal es a pleno sol. Con ello se consigue un crecimiento mucho más compacto y por lo tanto plantas más densas, más sanas y una floración potente y abundante, con colores más vivos dentro del propio de cada variedad.

La Bougainvillea es semiresistente a las heladas, prácticamente paralizando su desarrollo por debajo de los 10ºC por ello, evitaremos las zonas más frescas del jardín. Si bien es una planta que una vez bien arraigada en el jardín es más resistente y sólo temperaturas por debajo de los -4ºC la dañarán seriamente.

Unas heladas no muy severas pueden que se dañen sus partes aéreas. Pero no nos alarmemos, porque con la llegada de la primavera, la volveremos a ver rebrotar por las partes bajas de la planta.

El factor del riego de la Bougainvillea es muy importante. Aunque estamos ante una planta bastante resistente a la sequía, no quiere decir que vegete mucho mejor con una humedad constante. Aun así, debemos regarla adecuadamente y para ello aplicaremos riegos de forma moderada durante su período de crecimiento, disminuyendo su cantidad durante su época de reposo, procurando mantener el terreno algo seco.

Esta planta es capaz de crecer casi sobre cualquier tipo de terreno, aunque prefieren los fértiles, no muy arcillosos y sobre todo los bien drenados ya que no soporta los encharcamientos.

Hay un dicho popular totalmente verídico: ‘la Bougainvillea, cuanto más sufrida, más florida’. Esta frase está demostrada y de hecho, basta verlas floreciendo espectacularmente en jardines abandonados y descuidados llenos de malas hierbas.

Para su abonado, cuando se encuentran plantadas directamente en el terreno del jardín, le podemos aportar uno de tipo orgánico en invierno y otoño mezclado ligeramente con la tierra, y otro de tipo mineral durante la primavera. El primero nos ayudará a mejorar la estructura del suelo. El segundo podemos aplicarlo en gránulos o disuelto en el agua de riego.

En cambio, plantadas en macetas o jardineras, como el sustrato es prefabricado y no llevará mucho tiempo en estos recipientes, las podemos fertilizar diluyendo un abono soluble en el agua de riego.

En todos los casos, el tipo de abono debe de ser bajo en nitrógeno para mantener las plantas fuertes y sobre todo potenciar al máximo su floración. La dosis, si abonamos con frecuencia, utilizaremos las más bajas entre las recomendadas por el fabricante. Recordemos que tanto en esta planta como en muchas otras especies, el exceso de nitrógeno reduce notablemente tanto la cantidad de flores como la intensidad de sus colores.

Uno de los fertilizantes aconsejados es el formulado especial para plantas de flor, con un buen equilibrio y siendo ricos en fósforo, potasa y conteniendo microelementos. Fertilizantes con riquezas similares al tipo 18-12-24 más microlemenetos son muy recomendables.

Cómo trasplantar una Bougainvillea

Para el trasplante de la Bougainvillea a una maceta mayor, elegiremos un sustrato fértil y ligero que evite los encharcamientos. Un sustrato especial para plantas de exterior, al que mejoraremos aportando arena lavada de rio para una mayor permeabilidad, puede ser una buena opción.

Si acabamos de adquirir la Bougainvillea, la podemos disfrutar durante todo el año sin necesidad de trasplantarla. Si se desea hacerlo, es aconsejable realizarlo al año siguiente y preferentemente a principios de primavera, para que aproveche los meses de mayor calor para arraigar con más fuerza.

A la hora de elegir la maceta o jardinera, lo haremos de un tamaño que no sea excesivamente mayor, para que aproveche mejor el nuevo sustrato ya que las raíces tienden a desarrollarse en más cantidad sobre el perímetro del nuevo recipiente. Es preferible trasplantarla cada uno o dos años antes que pensar que va a residir ahí toda su vida. El sustrato se degrada con el tiempo y en especial los utilizados en maceta, que se salinizan más con el aporte continuado de fertilizantes, a la vez que se enrarecen con las propias aportaciones de toxinas que desecha la planta sobre el terreno en el que está arraigado.

Lo primero será poner en el fondo del nuevo recipiente una pequeña capa de grava o arcilla expandida para favorecer su drenaje. Seguidamente una pequeña cantidad de sustrato, depositar sobre él el cepellón de la planta procurando que quede la superficie del mismo al nivel de plantación. Seguidamente se rellana el perímetro entre cepellón y nuevo recipiente, se apelmaza muy ligeramente y se le da un riego copioso. Los siguientes se pueden espaciar tanto como la climatología lo permita.

Flores de Bougainvillea spectabilis

En el caso de plantarse directamente sobre el terreno del jardín, prestaremos atención a las características de su tierra ya que aquí si va a estar plantada durante muchos años.

Si el terreno es muy arcilloso es recomendable aportar arena de río lavada para aumentar su aireación y evitar que se apelmace. Si es excesivamente árido o pedregoso, lo podemos mejorar aportando mantillo o compost como enmienda orgánica. Las cantidades dependerán de las características del terreno original. En todos los casos, cuanto más profunda sea la mejora del terreno mucho mejor. En ocasiones, a la hora de construir, el empresa constructora utiliza con una mala práctica, la zona destinada al jardín para desechar restos de la construcción (ladrillos rotos, restos de hormigón, etc.). Posteriormente la cubren con tierra y ocultan la realidad del suelo: un terreno fértil pero de escasa profundidad, donde plantas de raíces superficiales vegetan bien mientras que arbustos y árboles de sistema radicular más profundo comienzan a manifestar problemas de crecimiento al poco tiempo de ser plantados.

Tutorado y poda de la Bougainvillea

La Bougainvillea es una planta que necesita de tutorado. Sus ramas no se retuercen sobre estructuras ni poseen zarcillos o raíces adventicias para ayudarse en su trepa, pero sí están provistas de espinas con las que se enganchan sobre estructuras u otras plantas permitiéndole invadir zonas aéreas con facilidad.

Para facilitar su tutorado se pueden habilitar estructuras que ayuden al trepado de la Bougainvillea como son celosías, alambradas o estructuras con salientes donde las espinas puedan apoyar.

Es importante ir guiando manualmente las ramas sin esperar a que estas se lignifiquen en exceso ya que si no, se dificultará notablemente esta tarea en el tiempo.

A la hora de realizar su poda, la más severa es recomendable realizarla a principios de primavera, eliminando los brotes no deseados del año anterior, dejando estolones de unos 2 a 4 centímetros de longitud y procurando cortar siempre por encima de una yema de brotación. Sobre estos estolones se producirán nuevas brotaciones con lo que conseguiremos crear zonas de vegetación mucho más densas.

Durante la época calurosa del año, siempre podemos ir realizando las llamadas pequeñas podas de formación, con las que iremos manteniendo la planta con el aspecto que deseemos, así como vegetando sobre la zona asignada para su cometido.

Si su crecimiento se ha descuidado y es muy enmarañado, podemos eliminar los tallos viejos y redirigir los jóvenes para cubrir los huecos indeseados. Por supuesto, tanto en pleno verano como en el inicio del otoño, también podemos despuntar los vástagos cuando las flores se marchiten para destacar el verdor de su follaje.

Flores de Bougainvillea spectabilis

Durante todo el año, es recomendable ir atando o guiando sus ramas a medida que crece para que lo haga bien pegada al muro, celosía o estructura sobre la que se desarrolla.

Plagas y enfermedades de la Bougainvillea

La Bougainvillea, al ser una planta muy rústica no suele tener problemas de enfermedades. Podemos afirmar que si la mantenemos con un riego moderado, bien fertilizada e iluminada, la planta crecerá fuerte y sana durante todo el tiempo.

Pero en el caso de que puedan aparecer algunas plagas, serán la mosca blanca, los pulgones, cochinillas, orugas y araña roja los principales problemas que se pueden presentar. Todos ellos pueden presentarse principalmente desde principios de primavera hasta mediados de otoño, sobre todo en el jardín y si tenemos terrenos colindantes abandonados.

Para el control de la mosca blanca, los pulgones, orugas y cochinillas utilizaremos insecticidas sistémicos. Aplicados en pulverización, procuraremos mojar bien toda la planta, realizando el tratamiento a últimas horas del día para favorecer la asimilación de la materia activa por parte de la planta.

En el caso de la araña roja, de atacar lo hace sobre todo en verano, cuando la humedad ambiente es baja y las temperaturas muy altas. Para su control utilizaremos un acaricida, procurando mojar sobre todo el envés de las hojas, ya que es en estas zonas donde se ubica esta plaga.

En todos los casos, las dosis serán siempre las recomendadas por el fabricante. Una mayor dosis no mejora su efectividad y sí puede ocasionar daños por fitotoxicidad, a la vez de tirar el dinero derivado del uso excesivo de producto fitosanitario.

En cuanto a los daños, salvo los ocasionados por las orugas al comerse sus hojas, podemos hacer referencia a las plagas de cochinillas, pulgones y ácaros como plagas chupadoras. Las dos primeras clavan un pico y chupan la savia en hoja y tallos tiernos, a la vez que pueden excretar un líquido azucarado o melaza sobre el que se asienta el hongo llamado Negrilla, de color negro. Esta negrilla evita que la luz incida directamente sobre las hojas contribuyendo a la debilitación de la planta.

En cambio, la araña roja también chupa la savia de las hojas, pero lo hace cortando las paredes celulares y tomando su jugo celular. Producen manchas plateadas o amarillentas consecuencia de dejar las células vacías, y a veces, también crean finas redes de telaraña en el envés de las hojas.

Una plaga no mencionada pero que puede aparecer en algunos lugares es la avispa, también conocida como ‘avispa serradora de hojas’ por cortar las hojas en forma de fragmentos ovalados, utilizados para hacer sus nidos, no para alimentarse.

En cuanto a enfermedades, el Oidio o moho blanco es el más popular. Este crea una capa blanca sobre las hojas. Se elimina fácilmente con la aplicación de un fungicida antioidio. Como apoyo a su control, evitaremos mojar la planta vía aspersión y cortaremos los tallos afectados para evitar su propagación.

No son plagas ni enfermedades, pero en ocasiones las confundimos ‘como consecuencia de’. Una clorosis puede ser fruto de un problema de pudrición radicular o de la carencia de un nutriente determinado. En los dos casos la planta se encuentra desnutrida.

Si en realidad se trata de una clorosis, esta viene dada por deficiencia de nutrientes. La carencia más típica es la de hierro, que produce un amarilleo de hojas. Con la aplicación foliar o en riego de quelato de hierro quedará corregida en pocas semanas.

Con referencia a las carencias, no está de más incorporar en el riego y de forma ocasional, correctores de carencia múltiples. Se trata de formulados especiales que contienen los principales microelementos necesarios por la planta.

Multiplicación de la Bougainvillea

La multiplicación de la Bougainvillea puede ser tanto por semilla como por esqueje, si bien, este último es el método más utilizado por todos, tanto por los viveristas especializados como por los amantes de la jardinería. Sólo los genetistas, optan por el método de semilla y lo hace como trabajo en la obtención de nuevas variedades.

Los viveristas reproducen esta planta mediante la técnica de esqueje interdonal (trozo de tallo con dos o tres hojas), utilizando ramas semileñosas para facilitar su arraigo. Rara vez utilizan esquejes apicales dado que son muy tiernos y delicados de cultivar hasta la emisión de raíces nuevas.

Los esquejes se extraen de plantas madres seleccionadas por la variedad, vigor y sanidad de la planta. Una vez cortadas sus ramas se realizan los esquejes interdonales con un corte limpio, dejando uno o dos centímetros de tallo por debajo de la primera hoja que estará en contacto con el sustrato. Se desinfectarán con un fungicida, se les aplicará una hormona de enraizamiento para facilitar la emisión de raíces y se plantarán en pequeñas macetitas o bandejas de alvéolos con un sustrato de tipo semillero.

Sometidos estos esquejes a una iluminación muy atenuada, una humedad saturada mediante micro aspersión y una temperatura ambiente de entre 25 y 30ºC, a las pocas semanas comenzarán a emitir nuevas raicillas. A partir de ese momento se someten a las plantitas a un proceso de aclimatación, reduciendo la humedad relativa y aumentando la luminosidad de forma paulatina hasta que puedan vivir por sí solas.

A nivel de aficionado a la jardinería, se pueden realizar esquejes tipo estaquilla que se plantarán a comienzos de primavera u otoño. Estas estaquillas pueden medir unos 10 centímetros y se le eliminarán sus hojas y clavarán en el terreno o macetas sobre dos tercios de su tamaño, siempre manteniendo su verticalidad. El sustrato puede ser tipo ‘sustrato para plantas de interior’ y este debe de estar húmedo durante todo el proceso que dure el enraizamiento.

Otra técnica es la de acodo, no muy utilizada pero sí muy eficaz. Consiste en enterrar una parte intermedia de una rama, haciéndole unas heridas sobre la zona en contacto con la tierra. Al poco tiempo, a la vez que cicatriza suele emitir nuevas raíces, momento en el que se ‘corta de la planta madre’ y se trasplanta en un nuevo lugar.

Flores de Bougainvillea

Cultivo de la Bougainvillea

El cultivo de la Bougainvillea a nivel profesional es mediante la técnica de cultivo intensivo.

Los viveristas compran el plantel a empresas especializadas en el cultivo de plantas jóvenes (semilleros y esquejes). Las plantitas de Bougainvillea se entregan enraizadas en tacos de turba con uno o dos esquejes. Siempre bien identificada la variedad.

A su recepción en el vivero de destino, se plantan en macetas, contenedores o jardineras según el formato de presentación perseguido. Se plantan una o más plantas por recipiente sobre un sustrato turboso de fertilización media.

Al principio se suelen depositar todos los recipientes pegados unos a otros para obtener la mayor densidad de producción posible. Se riegan y al poco tiempo, una vez enraizada la planta en el nuevo sustrato y brotado, se someten a un primer pinzado.

A las pocas semanas, cuando la densidad de la planta ocupa todo el suelo, se les deposita al marco de cultivo definitivo en la zona del vivero donde terminará su ciclo. Aquí es donde se les coloca los tutores adecuados (cañas, espaldera, etc.) y se les riega normalmente mediante riego localizado y se abona durante todo el resto del cultivo (normalmente mediante la técnica de fertirrigación), a la vez que se le va sometiendo a podas y tutorados según convenga. Por supuesto se cuida al máximo su sanidad vegetal.

Llegado el momento de su venta, se eligen las que cumplen los estándares comerciales, se etiquetan, cargan en carris y transportan a los puntos de venta de destino.

Flores de la Bougainvillea

El catálogo de variedades se ha incrementado notablemente durante estas dos últimas décadas gracias al trabajo de mejora genética realizado por los viveros profesionales. Así, las podemos ver en toda la gama de tonos dentro de los colores blanco, amarillo, rosa, magenta, púrpura, rojo, naranja…

Muchas de estas variedades son consideradas tradicionales y por lo tanto libres de poderse reproducir. En cambio, las hay de nueva obtención y están sujetas al pago de derechos de autor. Estas últimas van acompañadas con etiquetas en las que figuran la imagen de la variedad, nombre de la misma, obtentor y algunos consejos para su cuidad.

Con respecto al color de las flores de Bougainvillea, ya hemos adelantado que no son sus flores quienes lo identifican, sino sus brácteas, Las flores en sí son hermafroditas y tubulares con 5 a 6 lóbulos cortos, generalmente blancas que nacen en grupos de 3 unidades y sin apena relevancia ornamental.

Cada una de estas verdaderas flores, está insertada en una bráctea persistente de aspecto papiráceo y vivamente coloreada. Precisamente son estas brácteas de aspecto de papel las que determinan el color comercial de la variedad.

Más especies de Bougainvillea

Al comienzo del artículo hacíamos mención a que hay unas 35 especies descritas de Bougainvillea, si bien tan sólo 17 de ellas aceptadas.

A continuación relacionamos, al margen de la Bougainvillea glabra y Bougainvillea spectabilis, algunas más de ellas:

  • Bougainvillea berberidifolia.
  • Bougainvillea buttiana.
  • Bougainvillea campanulata.
  • Bougainvillea herzogiana.
  • Bougainvillea infesta.
  • Bougainvillea lehmanniana.
  • Bougainvillea lehmannii.
  • Bougainvillea malmeana.
  • Bougainvillea modesta.
  • Bougainvillea pachyphylla.
  • Bougainvillea peruviana.
  • Bougainvillea pomacea.
  • Bougainvillea praecox.
  • Bougainvillea spinosa.
  • Bougainvillea stipitata.
  • Bougainvillea trollii.

No hay comentarios

Dejar respuesta