Helechos arborescentes

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Helechos arboreos

Últimamente, aumenta la inclusión de helechos arborescentes en jardines tanto públicos como privados, creando espacios de gran valor ornamental que evocan tiempos remotos. Por su tamaño y aspecto, son los grandes protagonistas a nivel arquitectónico.

En jardinería, participan tanto como plantas aisladas formando parte de un conjunto, como en grupos con los que se consigue crear en el visitante la sensación de estar paseando por jardines prehistóricos.

¿Helechos arborescentes o helechos arbóreos?

La definición de helechos arborescentes hace referencia a un grupo de helechos que por su capacidad de desarrollo y tamaño natural, toman el aspecto de árboles, de ahí su también reconocimiento como helechos arbóreos.

Helechos arborescentes

Sin embargo, cabría matizar que su aspecto se asemeja mucho más al que adoptan ciertas especies populares de palmeras, formando en su conjunto un tronco erecto culminado de un frondoso conjunto de hojas.

Para no llevarnos a equívocos, su llamado tronco es en realidad un rizoma de porte erguido llamado estipe.

Su origen se remonta a la era del carbonífero, hace unos 300 millones de años. Por lo tanto estamos ante unos ‘fósiles vivientes’ que sirvieron de alimento a los animales prehistóricos de aquella época, aunque según la bibliografía consultada, estas plantas han sintetizado complejas sustancias orgánicas y secundarias de mal sabor o venenosas… por lo que no debían estar entre los componentes del ‘menú’ preferido por ellos.

Tipos de helechos arborescentes

Los helechos arborescentes se agrupan básicamente en dos familias: Dicksoniaceae y Cyatheaceae. Entre las dos agrupan más de 500 especies nativas principalmente del hemisferio sur.

Su hábitat se sitúa en climas subtropicales por los continentes de Oceanía, Asia, África y América del sur, en lugares cálidos, boscosos, húmedos y lluviosos.

El genérico calificativo de helechos arborescentes agrupa a diferentes especies entre las que se encuentran la Dicksonia antárctica, Dicksonia squarrosa, Dicksonia fibrosa, Dicksonia sellowiana, Cyathea cooperi, Cyathea caracasana, Cyathea australis, Cyathea medullaris, etc. que están incluidas en las dos familias antes mencionadas.

Actualmente se las puede encontrar en hábitats naturales como el estado de Veracruz (México), región Andina, zonas de Australia y de Nueva Zelanda por ejemplo.

¿Cómo son los helechos arborescentes?

Si lo analizamos, los helechos arborescentes tienen actualmente gran importancia ecológica ya que se les considera como indicadores biológicos de lugares poco o nada perturbados por la acción del hombre.

Son plantas criptógamas ya que carecen de flores. Casi todas ellas son plantas perennes, salvo algunas que en épocas frías, si las temperaturas bajan algo más de lo debido para su especie, llegan a perder su follaje.

Su mal denominado tronco, es un gran rizoma de crecimiento aéreo y vertical (estipe) sobre el que se desarrollan raíces adventicias de donde salen frondes cada año. Con el tiempo y en condiciones favorables, este rizoma va adquiriendo el ‘aspecto de tronco’ en altura pudiendo alcanzar estas formas arbóreas que los definen, llegando incluso alcanzar alturas de hasta 25 metros, presentando el aspecto antes mencionado similar al que adquieren las palmeras.

Estos helechos poseen hojas llamadas frondes de crecimiento erguido, que con su madurez, optan en su conjunto por crear una vegetación semejante a las típicas palmeras. Son hojas que están compuestas por foliolos independientes (pinnas), las cuales pueden estar a su vez divididas en una o más veces (pinnulas), tal y como ocurre en el popular Helecho común (Pteridium aquilinum).

Como ocurre en determinadas especies de helechos, algunos helechos arborescentes tienen la facultad de alimentarse mediante unos prótalos subterráneos no fotosintéticos que actúan en simbiosis con hongos. Por lo general, habitan en lugares frescos, húmedos y umbrosos.

Helechos arborescentes en jardinería

Helechos arborescentes en jardinería

Para que uno de estos helechos alcance la categoría de arborescente… deben pasar bastantes años.

Hay viveros especializados que los cultivan aunque los tamaños comercializados son más bien pequeños, debido básicamente al tiempo que necesitan para que estos alcancen un mínimo de altura.

Paralelamente a su producción en viveros, se reconoce un expolio de este tipo de plantas de forma clandestina que hay que perseguir para evitar que una mala práctica se convierta en un atentado medioambiental.

Por las características de estas plantas, su mercado ornamental está sustentado por la rareza y singularidad del ejemplar.

No todas las especies de helechos arborescentes crecen a la misma velocidad, por lo que su ubicación conjunta debe ser tenida en cuenta para conseguir un crecimiento en armonía.

La especie más resistente es la Dicksonia antárctica, seguida de la Dicksonia fibrosa de porte más pequeño. Su crecimiento es lento, aumentando apenas dos centímetros de altura al año. Como gran virtud está su facilidad de trasplante con garantía de éxito siempre y cuando se respete su corona.

Precisamente, esta capacidad de arraigue y brotación ha favorecido el comercio de troncos (estipes), si bien está regulado por los convenios internacionales Cites (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres), que vela por que el comercio internacional de especímenes de animales y plantas silvestres no constituya una amenaza para su supervivencia.

Las otras especies de helechos arborescentes utilizadas en jardinería pertenecen a la familia Cyatheaceae. Estas son en cambio de crecimiento más rápido, aunque en su contra juega el que su trasplante es más delicado.

Las especies más populares son la Cyathea cooperi, Cyathea australis y la Cyathea medullaris. La primera es una de las más populares cultivadas en viveros.

Cuidados de los helechos arborescentes

Estamos ante plantas que son muy fáciles de cultivar si se tienen en cuenta unas serie de cuidados básicos.

Su ubicación debe de ser en zonas umbrías sin exceso de luz directa en zonas excesivamente cálidas. Lo importante es recrear su hábitat consiguiendo un ambiente húmedo y umbroso característico de las zonas tropicales o subtropicales. Si se dan estas condiciones se pueden ubicar en el jardín sin miedo a un mal crecimiento.

En zonas más frías, lo razonable es tenerlos en invernaderos con calefacción para las épocas frescas y humidificadores para aumentar la humedad relativa del ambiente. También podemos proteger su estipe y hojas con los geotextiles especiales llamados mallas térmicas.

Estas vegetan bien en rangos comprendidos entre los 15 y 30ºC. Aun así, determinadas especies de helechos arborescentes soportan muy bien el frío y como ejemplo tenemos el caso de la Dicksonia antárctica que lo hace hasta los -10ºC, o de la Dicksonia fibrosa y la Cyathea australis que le siguen muy de cerca.

El sustrato adecuado es el compost con gran cantidad de materia orgánica que suelen vivir en suelos creados a base de la descomposición de restos vegetales. Un pH de alrededor del 5,5 es ideal. Si las plantamos en macetas o en el jardín debemos asegurarnos de utilizar un sustrato adecuado o mejorar el existente. No escatimemos en su calidad ya que es una pena que por un mal sustrato no permita que esta planta vegete bien e incluso pueda morir.

Uno adecuado puede ser un sustrato para plantas de interior. Si los plantamos sobre el terreno del jardín, podemos mejorarlo añadiendo gran cantidad de turba y material de drenaje como por ejemplo arcilla expandida. El sustrato debe retener humedad sin llegar al encharcamiento.

Tendremos cuidado con la fertilización. Utilizaremos abonos equilibrados con microelementos, aplicados a dosis muy baja y bien diluido en el agua de riego. Si el agua de riego tiene un pH muy alto, es conveniente utilizar fertilizantes que a su vez la acidifiquen.

Los riegos serán abundantes, procurando mojar bien toda la planta. Les gusta sentir la sensación de lluvia sobre sus hojas y estipe.

Son plantas muy resistentes a las plagas y enfermedades. Aun así, al encontrarse fuera de su hábitat natural, las invasiones de plagas como las cochinillas les pueden afectar seriamente. En tal caso las eliminaremos nada más verlas con paciencia ya que la utilización de ciertos insecticidas puede serle fitotóxico. Siempre, si no hay otra alternativa, debemos realizar una prueba para evitar sorpresas desagradables.

Su multiplicación es mediante esporas ya que estamos ante una planta criptógama. La técnica es compleja y necesaria de tiempo, ya que no mantienen el mismo protocolo que las semillas. Como ventajas, una vez dominada la técnica, la recompensa bien vale la pena pues se consiguen grandes cantidades de plantas.

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Fernando Cuenca Vinculado con el sector de la horticultura y jardinería, ha desarrollado trabajos de dirección de cultivos ornamentales y revistas técnicas del sector. Actualmente es Director Comercial y Consultor de Condelmed, S.L.

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