La Tomatina de Buñol

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La Tomatina de Buñol

La Tomatina de Buñol (Valencia – España) tiene su origen un último miércoles de agosto del año 1945, si bien no fue hasta 1957 cuando se instauró como fiesta de forma oficial. Sólo desde entonces, es el Ayuntamiento de Buñol el que organiza y promociona esta curiosa batalla vegetal que les ha hecho conocidos mundialmente.

Historia de la Tomatina de Buñol

Se documenta como el origen de la Tomatina de Buñol, que fue precisamente en 1945, cuando unos jóvenes crearon un altercado dentro de la comitiva de un desfile de las fiestas tradicionales con músicos, gigantes y cabezudos. Durante este y como un capricho del destino, allí había un puesto de verduras que fue pasto de la multitud, que enfurecida empezó a tirarse tomates de unos a otros hasta que las fuerzas del orden público pusieron fin.

Durante los siguientes años, los jóvenes repitieron el altercado de forma voluntaria, llevando los tomates de sus casas. Así mismo, la policía siguió disolviendo estos altercados. Sin pretenderlo, cada año era más multitudinaria y como resultado… había nacido una tradición: la Tomatina de Buñol.

Esta fiesta fue prohibida… o no tolerada oficialmente, hasta 1955. Ese año y en señal de protesta, se celebró “El entierro del tomate” mediante una manifestación donde una banda de música tocando marchas fúnebres acompañaba a los vecinos que portaban un ataúd con un gran tomate dentro. Su éxito fue total y como decimos, en 1957 se permitió la Tomatina, instaurando así la fiesta de forma oficial.

La Tomatina de Buñol

Desde 1980, el Ayuntamiento de Buñol es el proveedor de tomates a los participantes que, año tras año, aumentan en número y entusiasmo. Estos tomates son plantados en Extremadura y otras zonas como por ejemplo Castellón, expresamente para Buñol, con un grado de maduración avanzado.

La Tomatina de Buñol es considerada desde Agosto de 2002 Fiesta de Interés Turístico Internacional por la Secretaría General de Turismo.

70 años desde la primera guerra del tomate

2015 es el año en el que se conmemora el 70 aniversario de la Tomatina de Buñol.

La guerra del tomate… la esperada marea roja, el evento más loco a nivel mundial vuelve en este especial aniversario a inundar un año más las principales calles de Buñol de forma algo más especial.

En este sentido, el Ayuntamiento de Buñol pretende aportar más tomates que otras ocasiones con el objetivo de batir su propio récord. En concreto, pone a disposición de los participante alrededor de 160.000 kilos de tomates, 10.000 más que en la edición del año pasado.

Otra de las novedades y en línea del dato anterior, es que en vez de los cinco camiones grandes y uno pequeño que transportan los tomates todos los años, este 2015 cuenta con un camión más para poder transportar estos tomates de más.

La Tomatina de Buñol

Su participación es desde hace muchos años internacional, llegando gentes de todas partes del mundo: ingleses, rusos, latinoamericanos, franceses, chinos, japoneses… y por supuesto de todas las regiones de España.

El aforo está controlado, este 2015, será la tercera edición en la que para participar en la Tomatina de Buñol, se ha tenido que comprar su entrada con antelación. Una medida instalada en 2013 para evitar las aglomeraciones y preservar el disfrute de la fiesta tanto de los habitantes de Buñol como de todos aquellos que participan en el evento.

De todas las entradas disponibles… unas 22.000, 5.000 de ellas estaban reservadas para los habitantes del pueblo de forma gratuita.

Comienzo de la Tomatina de Buñol

Si bien los preparativos, al igual que otras muchas festividades, comienzan prácticamente tras acabar cada edición, el día del evento en sí es el último miércoles de agosto.

Sobre las 10 de la mañana, comienza el primer evento de la Tomatina, el “palo jabón”. Se trata de subir a un poste engrasado para alcanzar un jamón colgado en el extremo superior. Tras conseguir soltar el jamón del palo, se da la señal mediante el disparo de una carcasa, el comienzo de la batalla de tomates: la Tomatina, el evento principal.

En ese momento entran los camiones encargados de distribuir los miles de kilos de tomate para acopio de los asistentes. Estos vehículos circulan a un rimo muy lento entre la multitud congregada en el recorrido (calles San Luis, Cid, y Plaza del Pueblo). Durante el recorrido, un grupo de vecinos subidos a los volquetes, son los encargados de repartir… lanzando la carga de tomates entre los participantes.

En un momento determinado, los volquetes vuelcan una gran cantidad de tomates y jugo sobre las calles. Es en ese momento, uno de los más esperados, cuando la gente no sólo recoge y se lanza la munición (los tomates) sino que además gozan ‘bañándose en su jugo’.

Una hora después aproximadamente, con el disparo de la segunda carcasa, finaliza la lucha. El proceso sigue con la limpieza de las calles por las brigadas de limpieza de la localidad, ayudadas por los propios vecinos, momento en el que muchos participantes suelen aprovechar el agua de las mangueras para quitarse el tomate pegado al cuerpo y así darse un primer aseo.

Normas para participar en la Tomatina de Buñol

Para participar en la Tomatina de Buñol se dan una serie de recomendaciones para que la fiesta sea eso: una gran fiesta donde todos se lo pasen lo mejor posible.

Una recomendación esencial es el uso de gafas protectoras (de natación, de bucear, etc.) y guantes. Y por supuesto, antes de lanzarlos, se deben aplastar los tomates para que no dañen a nadie durante el impacto.

Otras reglas y recomendaciones son:

  • Sólo se pueden lanzar tomates. Ningún otro objeto.
  • No romper las camisetas o vestimentas de otros participantes.
  • Aplastar antes de su lanzamiento los tomates, como ya hemos adelantado, para que no dañen a nadie.
  • Tener mucho cuidado al paso de los camiones con los tomates.
  • Tras el disparo de la segunda carcasa, entender que se da por finalizado el lanzamiento de tomates.
  • Llevar ropa vieja ya que normalmente no se vuelve a usar más. Lo ideal es una camiseta blanca para participar además con el color aportado por los tomates.
  • Usar zapatillas cerradas, preferible a las chanchas ya que se pueden perder en la batalla del tomate.
  • Para hacer fotos… utilizar una cámara resistente al agua y a las caídas.
  • Llegar pronto al pueblo. Se recomienda sobre las 7:00.
  • Aparcar en las afueras si se accede en vehículo.
  • Y siempre, seguir las indicaciones del personal de seguridad.
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Fernando Cuenca Vinculado con el sector de la horticultura y jardinería, ha desarrollado trabajos de dirección de cultivos ornamentales y revistas técnicas del sector. Actualmente es Director Comercial y Consultor de Condelmed, S.L.

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