Quercus coccifera, la Coscoja

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planta de quercus coccifera

Hasta hace poco tiempo, del Quercus coccifera se extraía de su corteza, rica en taninos, tintes para curtir pieles y teñir lanas de negro, e incluso de sus agallas, que se forman en sus hojas por la picadura de un insecto, se obtenía también un colorante rojo.

Su nombre científico es Quercus coccifera, aunque popularmente se le denomina Coscoja, Carrasquilla, Chaparro o Matarrubia. Es originaria de la región mediterránea, principalmente en su parte occidental y pertenece a la familia de las Fagáceas.

El Quercus coccifera, la coscoja, es un arbusto o pequeño arbolillo de tronco tortuoso, corteza grisacea y lisa, muy ramificada que alcanza una altura entre 1 a 3 metros… y en ocasiones algo más. Capaz de crecer sobre todo tipo de suelos aunque prefiere los calizos, apareciendo de forma silvestre sobre las laderas secas y soleadas, formando parte importante de los matorrales altos que sustituyen a los encinares quemados, talados o degradados, a los que a veces da nombre (coscojares, garrigas). Por su rusticidad le es indiferente la naturaleza química del suelo y es amante de climas cálidos. Soporta muy bien las sequias estivales.

Sus hojas son perennes y totalmente glabras en estado adulto, verdes lustrosas en el haz y verde claro o amarillentas en el envés. Con un tamaño de 1,5 a 5 x 1 a 2,5 centímetros, poseen un peciolo corto y coriáceo. Tienen forma de oblongas a ovado-lanceoladas, con borde ondulado con dientes agudos y espinosos.

Sus flores son poco vistosas y una vez fecundadas se transforman en un fruto llamado bellota, de sabor amargo. Su floración se produce de marzo a mayo en España, fructificando en el verano-otoño del segundo año.

El Quercus coccifera comparte hábitat con otras especies típicas de clima templado seco y semiárido como el Quercus rotundifolia, la Pistacia lentiscus, el Chamaerops humilis, Rhamnus oleoides, espino negro, acebuche, etc. en alturas entre los 0 a 1.000 metros en la región Mediterránea, principalmente occidental. Mitades Este y Sur de la Península Ibérica. Es rara en el resto.

Semillas de Quercus coccifera

El fruto del Quercus coccifera es de tamaño relativamente grande (15-30 x 8-20 mm) y se denomina bellota, es dura y rígida, de color castaña cuando madura y poseen una cubierta lustrosa y coriácea, rodeada en la base por una cúpula cornea de escamas de ápice recurvado, patentes y rígidas.

Las semillas del Quercus coccifera están cubiertas de una telilla parduzca, que se separa en dos mitades (cotiledones) longitudinalmente.

Para su siembra se recomienda la limpieza de la semilla mediante la eliminación de las cúpulas por cribado y aventado, flotación. Las semillas son recalcitrantes, por lo que su conservación nunca debe ser prolongada, y guardada siempre en ambiente frío y húmedo.

Fruto de quercus coccifera 1
Para favorecer la germinación de las semillas de Quercus coccifera se recomiendan tratamientos pregerminativos:

  • Poner durante 24 horas en remojo, sobre sustrato de arena y papel, a temperatura de 20ºC con lo que se consiguen resultados del 65% al 68%.
  • Remojar las semillas durante 48 horas.

La germinación del Quercus coccifera es hipogea, con plántulas de 5-6 cm, con hojas primordiales elípticas de bordes dentados y color verde rojizo.

La siembra en vivero suele hacerse en otoño con semillas recién recolectadas o en primavera con semilla estratificada en arena húmeda o turba húmeda durante 30-60 días a 0-2ºC.

La germinación del Quercus coccifera se produce durante las 4-6 semanas siguientes a la siembra. El cultivo se realiza en envase forestal de 300 centímetros cúbicos obteniéndose un tamaño final para su venta en este formato de 10-15 cm de altura.

Las semillas de Quercus coccifera (bellotas) pueden ser consumidas por cabras y algunas variedades de cerdos, si bien son muy amargas y astringentes. Tostadas se han utilitzado para sustituir el café y picadas se han usado para emmascarar el adulteramiento de vinos.

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