Curiosidades del Aconitum napellus

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flores de aconitum napellus

Son muchas las curiosidades del Aconitum napellus, sobre todo referentes a su nombre y negra historia.
Comenzando por su nombre (Aconitum napellus), hay muchas historias. Entre ellas:

  • La palabra Acónito, según autores como Plinio el Viejo y Teofrasto, deriva de A cona, un puerto del Asia Menor.
  • Otros autores afirman que deriva de Akontion, que significa dardo, debido a que los pueblos bárbaros lo utilizaban para envenenar sus flechas.
  • Otros dicen que deriva del griego Akon, que significa de piedra o roca porque crece en las montañas entre las rocas.
  • Y otros que su nombre procede de la palabra griega Akonias, que significa creciendo en peñasco, debido al hábitat natural donde suele crecer esta planta: zonas altas de los Pirineos, los Alpes, Este de Europa y en el Himalaya, donde puede encontrarse en páramos y praderas, lugares fríos, oscuros y húmedos, como las orillas de los arroyos.

En cambio, la palabra Napellus significa pequeño nabo y hace referencia a la forma de la raíz.

No en todos los países se llama igual. El Aconitum napellus es más conocido en el Reino Unido como monkshood (capucha de monje) debido a la particular forma de sus flores y la de los bonetes o gorras que antiguamente utilizaban los frailes y monjes.

En Japón se le llama Hanatori Kabuto, que significa penacho del casco del samurái como alusión de la silueta de los capullos a los gorros de los soldados nipones.

Con respecto a su negra historia, la verdad es que la tiene bien ganada. Algunos ejemplos:

  • La Aconitum napellus es extremadamente tóxica. Contiene un potente alcaloide: la aconitina. Un solo miligramo de aconitina es letal para un adulto de unos 80 kilos de peso.
  • Es venenosa al administrar por vía interna y ocasiona neurotropismo en los centros nerviosos, especialmente en el sistema respiratorio.
  • Por vía externa actúa sobre las terminaciones nerviosas en un principio genera excitación y rubor, y luego parálisis, parestesias y anestesia.
  • En las guerras, se utilizaba para envenenar las reservas de agua del enemigo.
  • También, los soldados solían untar la savia de Aconitum napellus en la punta de sus lanzas y flechas para herir al enemigo.
  • Era una planta muy usada para asesinar a opositores políticos en el Imperio Romano. Claudio I fue asesinado por su propio médico con esta planta y el emperador Trajano prohibió su cultivo, comercialización y consumo.
  • En España antiguamente era conocida como Matalobos por el uso que se hizo del Aconitum napellus para eliminar esta especie. Se mezclaba sus raíces, hojas o savia con trozos de carne para envenenarlos.
  • Esta práctica también se utilizó con los tigres que merodeaban las aldeas y tribus indias, con las panteras de Oriente Medio y con plagas de pequeños roedores.

En cuanto a leyendas sobre el Aconitum napellus, se dice que la vaca fue engendrada por la sangre de Prometeo, el dios griego de la trampa y de la creación de la humanidad. Y también que surgió de la baba que goteaba de los afilados colmillos de Cerbero, el perro de tres cabezas que guardaba las puertas del Infierno.

En la Edad Media se creía que el Aconitum napellus era utilizado por las brujas para volar y hacer pócimas y filtros de amor.

El Aconitum napellus estuvo íntimamente asociado a la alquimia, la brujería y la magia negra durante la Edad Media. De hecho, la literatura recuerda que no era raro encontrar esta planta en los jardines de las brujas, los magos, los hechiceros y los alquimistas.

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