Edelweiss, la Flor de las nieves

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Edelweiss

La Leontopodium alpinum, conocida como flor de las nieves o con la palabra alemana Edelweiss es una planta perenne de la familia de las Asteraceae. Es originaria de Asia y forma parte de las altas cumbres de Europa desde el período glaciar. Se trata de una flor que crece en pequeños grupos en las praderas alpinas y roquedos de altura de las cordilleras europeas, de no más de 30 cm de altura, con brácteas carnosas y gruesas, cubiertas de una fina pelusa.

Su nombre científico Leontopodium alpinum, proviene del griego y significa ”pie de león de los Alpes”. Edelweiss significa Nobleza Blanca. Florece entre julio y septiembre y sus hojas pueden ser de color blanco, o ligeramente amarillento. También llamada Flor de las Nieves, es el Símbolo de la Protección de la Naturaleza, de la Inmortalidad y de la Pureza. Su otro nombre es Estrella de Plata. Se la considera un símbolo de valor y coraje. Es también la flor nacional de Suiza y Austria.

La flor del Edelweiss vive camuflada. Se esconde bajo la apariencia de una sola flor, cuando en realidad es un conjunto de diminutas florecillas que han evolucionado y crecen agrupadas para sobrevivir. Los elementos centrales de color amarillo son capítulos donde se agrupan flores tanto de género masculino como femenino; y lo que parecen pétalos blancos en realidad son brácteas, estructuras que la protegen durante su desarrollo.

El fruto es un aquenio (fruto de una sola semilla) de aproximadamente 1,5 milímetros de largo y de color marrón. Estos están coronados por un penacho, que facilita la dispersión de las semillas.

Edelweiss

Florece entre los meses de julio a septiembre. El tamaño de la flor puede variar entre 2,5 y 10 cm y su aparente fragilidad es un espejismo tras el que se oculta una flor increíblemente resistente, capaz de sobrevivir a más de 3.000 m de altura y soportar temperaturas extremas de los Alpes donde incluso en verano pueden estar debajo de 0ºC. De hecho, ésas son las condiciones adecuadas para su desarrollo, pues sólo crece en forma natural a más de 1.500 m de altura, en pendientes calcáreas o sobre rocas, en hendiduras, recibiendo una pequeña dosis de luz solar. Una fibra vegetal la protege de las heladas y las radiaciones ultravioleta, y su espesa savia la hace resistente a muy bajas temperaturas.

Su gran importancia ecológica estriba en que proporcionan alimento a una gran variedad de insectos, aunque sólo unos pocos contribuyen a su polinización. El néctar de la flor de Edelweiss contiene unos aminoácidos necesarios para el metabolismo de estos insectos polanizadores. La semilla que produce una flor polinizada tardará en alcanzar la madurez aproximadamente entre 20 a 30 días.

Es la flor emblemática de las alturas y por ello ha sido largamente esquilmada, habiendo desaparecido de muchas zonas y siendo mucho menos frecuente que hace unas pocas décadas, debido a lo cual ha sido protegida en territorio español, estando prohibida su recolección. En la actualidad en España se encuentra solamente en el Pirineo, sobre todo en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, del que es su símbolo, aunque raramente, se puede encontrar también en las montañas del norte de León.

Edelweiss

Su belleza y fortaleza han alimentado muchas leyendas que hablan sobre ella:
Una de ellas cuenta que una noche, una estrella le confesó a la Luna que sentía envidia de todo aquello que vivía en la Tierra y que deseaba abandonar el firmamento para convertirse en Flor.

En consecuencia la luna despechada y enfadada decidió vengarse enviándola a una de las montañas más altas de la tierra. Allí, la afortunada estrella, bañada por el manto blanco de la nieve se transformó en una de las flores más bellas, de petalos del color de la luna.

Lo que no sabía es que finalmente estaría siempre sola, casi imperceptible para la gente, en lo más alto de las montañas.

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