Eucalyptus deglupta

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Eucalyptus deglupta

También conocido como Eucalipto Arcoíris, el Eucalyptus deglupta es el único árbol de corteza multicolor de su especie siendo la característica más distintiva de este árbol. Por otra parte, este precioso gigante no produce el olor característico de los eucaliptos, siendo la elección perfecta para quienes no les guste el olor típico de esta especie.

Precisamente estas vistosas rayas multicolores lo hacen muy apropiado como árbol ornamental para plantar en jardines y parques tropicales y subtropicales buscando con ello un distintivo elemento de diseño en el paisaje. Son una verdadera pieza de arte viva.

El Eucalyptus deglupta fue descrito por Carl Ludwig Blume y publicado en Museum Botanicum. Etimológicamente su nombre genérico proviene del griego antiguo ‘eû… bien, justamente’ y ‘kalyptós… cubierto, que recubre’.

Eucalipto Arcoiris o de Mindanao

Si bien su nombre más popular es Eucalipto Arcoíris, el científico es Eucalyptus deglupta y pertenece a la familia Myrtaceae. Su lugar de origen se sitúa en Nueva Bretaña, Nueva Guinea, Seram, Sulawesi y Mindanao y es la única especie de eucalipto que se encuentra de forma natural en el hemisferio norte.

Eucalyptus deglupta
Fotografía proporcionada por Salvador Menchén

Como árbol, su copa cuando son jóvenes es cónica. En su estado natural alcanza una gran altura, llegando a sobrepasar los 70 metros. En su corteza multicolor reside la característica más distintiva del árbol, en la que se combinan diferentes colores que pueden ser azules, púrpuras, naranjas y tonos granates. Este efecto se consigue porque en épocas concretas del año, el Eucalyptus deglupta entra en una fase de caída de capas de su corteza en forma de cintas papiráceas, dejando a la luz su corteza interior inicialmente verde, que con la madurez van virando a los colores antes mencionados.

Su sistema radicular es radial, lateral y superficial cuya longitud suele ser de un cuarto a un tercio de la altura del árbol. Este desarrollo radicular está sujeto a las condiciones del suelo y competencia entre otros árboles. Las raíces por lo general no son una amenaza para las aceras y los cimientos.

Sus hojas juveniles crecen subopuestas a alternas, anchamente lanceoladas, con unas dimensiones de alrededor de los 10 centímetros de largo por unos cinco de ancho. Su ápice es acuminado y de base cuneada a obtusa con pecíolo torcido.

Sus flores de color crema se desarrollan en forma de inflorescencias en panículas de umbelas terminales o axilares con 6 a 8 flores por umbela. Una vez fecundadas se desarrolla el fruto en forma de cápsula cupuliforme (que tiene forma de cúpula o de copa pequeña) de aproximadamente medio centímetro de largo, con disco deprimido y cuatro valvas.

Sus semillas son aladas aunque la manera más natural de dispersión es el agua ya que su hábitat de origen suele crecer en planicies inundadas por los ríos.

Eucalipto Arcoíris

Cuidados del Eucalipto Arcoíris

Desde el punto de vista que el Eucalyptus deglupta o Eucalipto Arcoíris es un árbol con un tronco con gran valor paisajístico, su uso en jardinería es muy interesante y más cuando por la superficie del jardín o parque permite plantar varios ejemplares. Recordemos que con el tiempo se convierten en árboles gigantes que pueden superar los 70 metros de altura.

A nivel industrial hay plantaciones repartidas por todo el mundo, como por ejemplo en Filipinas, que se cultiva principalmente por su madera para obtener su pulpa destinada a la fabricación de papel, maderera o para la obtención de productos químicos. Pero en Europa, no es la especie preferida para este fin y sí en cambio para su uso ornamental paisajístico y en muy pocos casos en plantaciones forestales. Ojo, el Eucalyptus deglupta posee una de las cortezas más delgada, unos 3 milímetros, de todas las especies de Eucalyptus, siendo extremadamente sensible a los incendios.

A la hora de su plantación en el jardín podemos utilizarlo como árbol aislado o en grupo creando pequeños bosques. En el caso de ser un árbol individual, nos marcará notablemente la arquitectura del jardín por lo que deberemos tener en cuenta el espacio que necesitará y cómo intervendrá en el paisaje. Pronto podremos empezar a percibir su envergadura ya que tiene un ritmo de crecimiento bastante rápido, entre 2 y 3 metros fácilmente al año siempre que disponga del agua necesaria… más bien abundante y con regularidad.

En cuanto a su crecimiento, como hemos dicho es muy rápido, aunque no es igual a lo largo de toda su vida. El periodo de mayor desarrollo es el inicial, pudiendo si las condiciones le son muy favorables llegar a los seis metros durante el primer año. Esta altura anual va disminuyendo gradualmente durante los siguientes 25 ó 30 años en la que se comienza a estabilizar su altura definitiva.

En su plantación en jardines los ubicaremos a pleno sol y en zonas algo apartadas de las edificaciones y zonas de paso aun sabiendo que sus raíces radiales, laterales y superficiales, no son una amenaza para las aceras y los cimientos, pero sí interacciona su envergadura como árbol adulto.

El suelo debe ser fresco, profundo, moderadamente fértil y con buen drenaje. Esto no quiere decir que en suelos areniscos y pobres no se desarrolle bien ya que es una planta muy rústica, pero sí tendrán un crecimiento mucho más lento.

Necesita de mucha humedad en el suelo y de forma constante por lo que los riegos deben ser muy tenidos en cuenta, sobre todo en verano. También requiere de una humedad relativa alta, por lo que no es aconsejable su plantación en zonas de veranos con altas temperaturas y ambiente seco. Su temperatura ideal de crecimiento se sitúa alrededor de los 28ºC y sufre mucho cuando la temperatura se acerca a los 0ºC. Tampoco es recomendable su plantación en zonas muy ventosas dada la fragilidad de sus ramas.

Para su tamaño, el Eucalipto Arcoíris es un árbol que comienza a florecer relativamente pronto, normalmente a los 3 ó 4 años. Según las condiciones climatológicas de la zona puede hacerlo durante varios meses a lo largo de todo el año.

El abonado queda relegado al que se realiza como mantenimiento en el jardín. Sobre las plagas que se pueden presentar son más bien escasas, aunque hay algunas como los barrenadores de la madera en estado adulto o los caracoles y babosas en sus estados juveniles que pueden presentar problemas serios. También se puede hablar de termitas, pero sólo en aquellos países donde están presentes. En todos los caso hay que actuar aplicando los insecticidas y cebos correspondientes para su control.

Eucalyptus deglupta

Cultivo del Eucalyptus deglupta

El cultivo del Eucalyptus deglupta se realiza principalmente orientado a su uso ornamental y no tanto a su aprovechamiento para la obtención de celulosa de forma industrial tal y como ocurre con otras especies de Eucalyptus.

Su cultivo se inicia de semilla y es relativamente sencillo. El Eucalyptus deglupta florece muy pronto, entorno a los cuatro años y lo hace durante la mayoría de los meses del año en condiciones favorables, como por ejemplo tener buena iluminación ya que no lo hace en zonas sombrías. Tras emitir flores de color crema, estas fecundan y sus semillas maduran en cápsulas durante un periodo de 5 a 6 meses. Estas cápsulas contienen entre 10 y 50 semillas muy pequeñas. Para hacernos una idea un gramo puede llegar a contener hasta 18.000 semillas.

La mayoría de las semillas son inviables, sólo un 12% lo son. Una vez secas se pueden almacenar hasta 2 años manteniendo su poder germinativo. Para ello debemos guardarlas en envases herméticos, en lugar oscuro y refrigerado.

En su estado natural, el Eucalyptus deglupta libera sus semillas que caen sobre los arroyos y es el agua de su cauce la principal encargada de su dispersión natural. En el vivero se siembran en bandejas con un sustrato turboso, con buen drenaje y humedecido. Un sustrato tipo para plantas de interior mejorado con un 20% aproximadamente de perlita puede ser muy adecuado.

Las semillas no se entierran y manteniendo una humedad constante y una temperatura alrededor de los 28ºC comenzarán su germinación alrededor de los ocho o quince días. No hace falta someter a las semillas a ningún tratamiento previo para favorecer o acelerar su nascencia.

A las pocas semanas, cuando las plántulas adquieran un tamaño razonable de manipulación y tengan más de tres o cuatro hojas verdaderas, se pueden repicar en pequeñas macetas o bolsas de cultivo en un sustrato de tierra vegetal fertilizada. Inicialmente se pueden colocar bajo un umbráculo hasta que las plántulas enraícen y se fortalezcan. A los pocos meses ya se pueden colocar al exterior a pleno sol, con una frecuencia de riego y abonado constante. Si la temperatura acompaña, en estas condiciones se desarrolla a gran velocidad.

Para permanecer más tiempo en el vivero se puede trasplantar a una maceta mayor, siguiendo su cultivo en el exterior y bajo el mismo régimen de riegos y abonados. El Eucalyptus deglupta necesita buena frecuencia de riegos ya que en su hábitat natural se desarrolla mejor cuando la pluviometría se sitúa sobre los 3500 mm. De forma uniforme durante todo el año y con una humedad relativa entre el 70 y 80%.

En estas condiciones y una temperatura de entre los 24 y 33ºC vegetará a gran velocidad, estando listas para plantar en su lugar definitivo del parque o jardín en un año de cultivo. Esta planta no soporta heladas, muriendo incluso en heladas moderadas.

Como hemos mencionado anteriormente es una planta muy rústica, atacándole solo los caracoles y algunas plagas barrenadoras de madera.

Para su plantación en el lugar definitivo es recomendable recurrir al tutorado durante el primero y segundo año para asegurarle un crecimiento vertical adecuado ya que su madera es muy flexible e incluso frágil ante fuertes rachas de viento. En poco tiempo alcanzará un gran tamaño, creciendo del orden de varios metros de altura cada año… de 2 a 3 metros fácilmente al año… e incluso hasta 5 si las condiciones le son muy favorables, aunque esta longitud anual va reduciéndose conforme avanza en su madurez.

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