Mallas antihierba en jardinería

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malla antihierba

Las mallas antihierba o ‘telas de suelo‘, es un recurso en alza que se va imponiendo en los proyectos de jardinería dada las grande ventajas que aportan. Estas mallas antihierba ahorran mano de obra en las labores de mantenimiento, mantienen limpio el jardín de malas hierbas, evitan escorrentías de terreno cuando son aplicadas en pendientes pronunciadas, ahorro en agua de riego, ayudan a un mejor desarrollo de la vegetación implantada, etc.

Normalmente, estas mallas antihierba están fabricadas con tejidos 100% polipropileno y poseen una gran resistencia a las distintas acciones degradativas, lo que les confiere una gran durabilidad. Pueden estar fabricadas en varios colores, principalmente en negro, verde y más rara vez en marrón e incluso blancas. En el primer caso, se recomienda que una vez implantada la malla en la zona ajardinada… sea cubierta por un mulch para evitar su impacto visual, y en el caso de no poder ser así, el recurrir a las telas de suelo de otros colores minimizan en gran medida esta situación visual indeseada.

Su colocación se realiza una vez acondicionado el terreno y es muy fácil y rápida. Bastará fijar bien la tela al suelo mediante ‘horquillas’ metálicas para evitar que el viento la pueda levantar. Su aplicación puede ser antes de la plantación… en tal caso se le practicarán pequeños orificios para colocar en ellos a la plantas, o una vez realizada la plantación, cubriendo la mayor parte del suelo posible, solapando las diferentes mallas antihierba para que cumplan perfectamente su cometido.

El diseño de estas telas de suelo permite una permeabilidad óptima gracias al resultado de su estructura formada por hilos dispuestos en sentido transversal, evitando charcos en superficie y ayudando a la transpiración del suelo.

Una forma de medir la densidad y por consiguiente la calidad de una malla antihierba es mediante su gramaje. Este debe de oscilar entre los 105 y más de 130 gramos por metro cuadrado. A mayor gramaje, más densidad de hilos tejidos y con ello mejor efecto antihierba, a la vez de mayor resistencia degradativa. Estas mallas antihierba se comercializan en rollos de diferentes anchos y longitudes, existiendo medidas especiales de mucha menos dimensión para el mercado de la jardinería doméstica.

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