Schefflera arboricola

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Schefflera arboricola

La Schefflera arboricola es una planta arbustiva que toma el aspecto de pequeño arbolito y es muy utilizada tanto en jardinería donde el clima es cálido, como planta de interior de porte medio a grande.

Sus largos tallos, sus hojas palmaticompuestas (el limbo está dividido radialmente en segmentos o foliolos hasta su base, mostrando una similitud con una mano abierta) y color de estas, aportan un toque ornamental elegante allá donde está.

Schefflera arboricola

Heptapleurum arboricola o cheflera

Heptapleurum arboricola es el sinónimo técnico de Schefflera arboricola y cheflera el más común de los utilizados además de otros menos populares como árbol paraguas enano o árbol pulpo.

El nombre de Schefflera viene de forma dedicada al botánico alemán que vivió en el siglo XVIII, Jacob Christian Scheffler. En cuanto al nombre del género Arboricola proviene del latín arbor-oris = árbol y –cola-ae = el o la que habita, haciendo alusión probablemente por su comportamiento semitrepador.

La Schefflera arboricola es originaria del sureste asiático, nativa de Taiwán. Pertenece a la familia Araliaceae y en realidad se trata de un arbusto de hoja perenne de largos tallos poco ramificados con un cierto porte trepador.

La podemos describir como arbusto de hoja perenne que si le realizamos ligeras podas puede mostrarse incluso como un pequeño arbolito. Sus tallos son largos y no tiende a ramificar. Muestra un cierto porte trepador y con el tiempo puede alcanzar alrededor de los cuatro metros de altura.

Las hojas de esta Schefflera son palmaticompuestas con 7 ó 9 foliolos de forma abalada, aspecto coriáceo, de margen entero, ápice obtuso o agudo y de color verde brillante por el haz y algo más claros y mate por el envés con pigmentación en diversas tonalidades de amarillo.

Sus flores no son muy vistosas desde un punto de vista ornamental. Son emitidas en inflorescencias en panículas terminales de hasta 20 centímetros de largo, con un eje principal del que crecen numerosos ejes laterales y sobre ellos es donde se disponen numerosas umbelas de 5 a 10 flores cada una. El cáliz de su flor es anular, entero; su corola posee cinco pétalos; su androceo contiene cinco estambres y una vez fecundada produce un fruto que sí es vistoso y aporta un toque curiosamente ornamental. La forma del fruto es ovoide y glanduloso al principio, con un tamaño de unos cinco por cuatro milímetros que al principio es de color naranja y conforme madura va tornándose a negro.

Variedades de Schefflera arboricola

Son varias las variedades de Schefflera arboricola que se cultivan actualmente en España, si bien las de hoja jaspeada son las más llamativas. A continuación destacamos las variedades de Schefflera arboricola más populares:

  • Schefflera arboricolaGold Cappella’, una de las más demandadas con atractivas hojas con los márgenes más claros.
  • Schefflera arboricolaVariegata’, también con sus hojas jaspeadas de amarillo.
  • Schefflera arboricolaWortii’, de hojas jaspeadas pero con sus márgenes blanquecinos.
  • Schefflera arboricolaGeisha Girl’, que posee hojas de un verde muy intenso y las puntas redondeadas.
  • Schefflera arboricolaGreen Golden’, que destaca por sus hojas jaspeadas además de un bonito verde brillante.

Otras variedades de Schefflera arboricola con hojas matizadas son: ‘Emerald Green’, ‘Goldfinger’, ‘Henrietta’, ‘Janine’, ‘Trinette’, etc.

Schefflera arboricola

Cultivo de la Schefflera arboricola

El cultivo de la Schefflera arboricola se realiza bajo invernadero, con o sin calefacción según la zona de cultivo. Es una planta muy cultivada en Holanda bajo invernaderos con calefacción y en el sur de España (Andalucía) bajo invernadero sin calefacción ubicados en la zona costera de Almería, Granada y Málaga, donde las temperaturas reinantes son en ocasiones subtropicales.

Aunque se puede reproducir por semilla con facilidad, para fijar correctamente la variedad, profesionalmente el método de multiplicación de la Schefflera arboricola es por esqueje, ya sea apical o interdonal (el más utilizado). Estos esquejes proceden de plantas madres seleccionadas y consiste en cortar sus tallos de los que a su vez se dividen en hojas con una porción de su tallo con cuidado de no dañar la yema de la que brotará la nueva planta.

Los esquejes son enraizados en bandejas de alvéolos con un sustrato turboso especial para enraizamiento, de escaso abonado de fondo y con un pH ligeramente ácido. Durante el proceso de enraizado los esquejes se deben encontrar con el sustrato húmedo, una temperatura de entre 22 y 28ºC y con una humedad ambiente saturada para evitar que se deshidraten hasta que emitan sus nuevas raíces. Antes de su plantación es muy conveniente aplicarles unas hormonas de enraizamiento. Con ellas no sólo se facilitará la emisión de nuevas raíces, sino también que estas se emitan en mayor cantidad y con más vigor.

Una vez llegan los esquejes al vivero de producción, se plantan directamente en maceta plantando 1, 3 o más esquejes por maceta o contenedor en función del tamaño de planta final que se persiga. El sustrato utilizado en viveros profesionales está preparado y sólo se comercializa entre profesionales. Si las cultivamos en casa, el más adecuado es el tipo sustrato para plantas de interior que funcionará perfectamente.

Cuando las plantitas ya han enraizado en la nueva maceta, se encañan y mediante anillas de sujeción se tutoran en vertical hasta conseguir el formato deseado. Durante su cultivo no se realizan podas (es un crecimiento en vertical) y tan sólo se riegan, se abonan con un fertilizante del tipo 18-12-24 más microelementos y se le realizan los tratamientos oportunos para mantener las plantas en perfecto estado sanitario.

Schefflera arboricola

Cuidados de la Schefflera arboricola en interiorismo

Hemos avanzado que esta planta es muy popular como planta de interior y que por su porte no sólo se encuentra en casas particulares sino en oficinas, restaurantes, tiendas y demás espacios sociales. En este contexto, los cuidados de la Schefflera arboricola en interiorismo son muy interesantes conocerlos para que viva lo máximo posible.

La Schefflera arboricola se comercializa principalmente como planta de interior en maceta o contenedor de 17 a 25 centímetros, con alturas de 90 a 180 centímetros, con 3 o 5 plantas por maceta en los formatos mayores y con porte vegetativo columnar. Es una planta muy agradecida como planta de interior ya que a pesar de ser un arbusto se comporta muy bien en lugares no muy iluminados.

Es recomendable mantenerlas en un lugar con una temperatura moderadamente fresca. Esta puede estar entre los 15 y 25ºC y a ser posible libre de corrientes de aire. Es muy importante que su ubicación sea cerca de las ventanas, siempre y cuando se tenga cuidado con los equipos de calefacción.

La Schefflera arboricola agradece una humedad relativa alta. Con ella mantendrá mejor su color y brillo de hojas. En cuanto al riego, no necesita mucha agua y de hecho soporta mal el encharcamiento del sustrato. En cada riego, es recomendable añadir un poco de abono del denominado especial para plantas verdes a las dosis recomendadas por el fabricante.

No necesita poda y en caso de crecimiento excesivo, se pueden podar sus tallos de forma alterna a una altura de entre 30 y 40 centímetros para que la planta no quede totalmente desmochada. Una vez que han brotado estos tallos cortados y alcancen una altura adecuada, se podan los no podados y en poco tiempo no sólo tendremos una planta más compacta sino mucho más densa ya que tras el corte, suelen brotar más de una yema.

Schefflera arboricola

Cuidados de la Schefflera arboricola en el jardín

En el jardín o al exterior, la Schefflera arboricola brotará y se desarrollará perfectamente si la temperatura es cálida y su exposición es en zona semisoleada o sombreada.

En el caso de tenerla en contenedor o macetero, si al llegar los fríos invernales vemos que hay riesgo de helada se recomienda pasarla al interior del hogar hasta la primavera siguiente.

A la hora de plantarse en el jardín, el terreno no debe ser excesivamente arcilloso ni pesado. En tal caso lo mejoraremos añadiéndole entre un 10 y un 15% de arena de sílice o gravilla fina para mejorar su aireación, así como una cantidad adecuada de materia orgánica si procede para mejorar su retención de agua sin que llegue a perder capacidad de aireación.

Al exterior podemos optar por dos formas de formación: una tutorando sus ramas tendiendo a una forma de crecimiento columnar o en espaldera, o si se prefiere mediante podas convertir su porte en formato arbustivo. En los dos casos es conveniente que la planta esté protegida de fuertes vientos ya que sus ramas no son excesivamente leñosas.

Cómo trasplantar la Schefflera arboricola

La Schefflera arboricola es una planta que puede vivir muchos años por lo que cada uno o dos años convendría trasplantarla a un macetero mayor, aunque en ocasiones solamente sea para renovar su sistema radicular. Así, con el tiempo, nuestra Schefflera arboricola va creciendo y poco a poco se va desproporcionando su masa foliar con respecto a la maceta en la que se adquirió. Este crecimiento suele ser principalmente en altura y con él, su tutor también se va quedando pequeño, dificultando notablemente su guiado. Es una forma de indicarnos que llega el momento de trasplantarla a una nueva maceta.

Para su trasplante, el período más indicado es durante toda la primavera hasta mediados de verano. Llegado el momento, decidiremos la nueva maceta de destino, unos nuevos tutores para cada una de las ramas y el sustrato más adecuado para su plantación.

La nueva maceta para la Schefflera arboricola es recomendable que sea de cinco a diez centímetros de diámetro mayor que la anterior y algo más profunda. Los tutores unos diez centímetros más altos que la altura de la Schefflera arboricola en el momento del trasplante. Y en cuanto al sustrato ideal para la Schefflera arboricola, funciona perfectamente con un “sustrato universal” o “sustrato especial plantas de interior”. Estas modalidades de sustratos se pueden encontrar en floristerías, gardens center, grandes superficies y demás comercios especializados.

Lo habitual es que la Schefflera arboricola recién adquirida pueda permanecer en su maceta durante muchos meses sin necesidad de un cambio urgente, ya que se suelen comercializar en el momento ideal para ser disfrutada sin necesidad de precauciones especiales salvo sus riegos y abonados oportunos. Pero como ser vivo y por su vigor natural, a partir del año, quizá nos comience a ‘pedir’ un recomendable cambio de maceta donde pueda continuar creciendo.

Su trasplante se realizará extrayéndola mediante unos golpecitos de su actual maceta con cuidado de que no se deshaga su cepellón. En la nueva maceta se pondrá una pequeña base del nuevo sustrato sobre la que se asentará el actual cepellón. Se rellenarán con el nuevo sustrato los lados que quedan libres entre el cepellón y el perímetro de la nueva maceta, teniendo la precaución de no apretar el sustrato en exceso para no apelmazarlo.

La altura de plantación debe de ser la misma o ligeramente superior a la que tenía antes del trasplante. Una vez finalizado, aprovecharemos para cambiar también los tutores por otros un poco más altos y procederemos a su atado para el tutorado correcto de la Schefflera arboricola, evitando apretar las ataduras para evitar futuras estrangulaciones de sus ramas.

Una vez finalizado el trasplante de la Schefflera arboricola realizaremos un riego copioso para asentar correctamente el nuevo sustrato. Los siguientes riegos los distanciaremos lo máximo posible para favorecer y estimular las nuevas emisiones de raíces y por supuesto no hará falta abonar durante las próximas cuatro o cinco semanas ya que el nuevo sustrato suele llevar un fertilizante de fondo incorporado.

Schefflera arboricola

Cómo podar una cheflera

Con el tiempo las ramas de la Schefflera arboricola crecen y se desproporciona su porte. Es el momento de podarla para mantenerla dentro de unas proporciones adecuadas, sobre todo si está en el interior del hogar. Recordemos que es una planta con buena facilidad de brotado por lo que mediante la poda podemos conseguir que esta sea más frondosa que cuando la adquirimos.

Lo primero será evaluar el momento y cómo acometer su poda. Esta suele presentar varios tallos y con ello aumenta las opciones de cuales cortar. El consejo si procede, es no podarla de golpe para evitar dejarle un aspecto desmochado. En el caso de que solamente presente un tallo no hay más opciones que podarlo a la atura deseada.

Hay que tener en cuenta la forma natural de la planta en el momento de podarla. Si es el que se desea mantener, las podas irán orientadas en ese sentido, si lo que queremos es cambiarlo, los cortes de poda se darán de forma estratégica para conseguir ese cambio. En todos los casos, la mejor época de poda es durante la primavera y verano. Si tiene múltiples tallos, podemos realizar podas selectivas anuales, cortando tallos alternos para conseguir que la planta siempre tenga un aspecto frondoso.

Un aspecto a tener muy en cuenta es la zona de corte. Al margen de la altura del tallo que se aplique, este debe de realizarse siempre con tijeras de podar bien afiladas y procurando cortar por encima de una hoja en que su yema esté dirigida hacia la zona de crecimiento que deseemos se produzca. Pensar en cómo crecerá la planta en el futuro nos indicará donde necesita que la podemos para promover el crecimiento en direcciones específicas.

Antes de podarla debemos saber que nuestra Schefflera arboricola se encuentra bien alimentada y con vigor. Esto nos asegurará que brotará rápidamente y con fuerza. También que está bien regada para evitarle un estrés innecesario. También que se encuentra en un estado fitosanitario adecuado… es más, la poda nos puede servir también para eliminar ramas dañadas o con síntomas de asentamiento de plagas como por ejemplo las cochinillas.

Otro aspecto muy interesante es que podemos aprovechar el momento de la poda para su trasplante ya que así coordinamos factores como un nuevo recipiente, ubicación de la planta y futura brotación dentro de un espacio concreto. Si el corte es sobre una rama muy gruesa, hay que hacerlo en forma de bisel para que si llueve o se riega por encima no se acumule agua sobre la zona de corte. La aplicación de un sellante cicatrizante sobre la herida en muy interesante.

Otro punto a tener en cuenta es que de las ramas podadas, se pueden extraer esquejes ideales para propagar nuevas plantas. Coloca un esqueje con una o dos hojas en tierra húmeda durante algunas semanas, resguardadas de la deshidratación. Las raíces deben brotar desde la base de los esquejes y seguidamente las plantas podrán ser trasplantadas a nuevas macetas.

Schefflera arboricola

Consejos sobre la Schefflera arboricola

Entre los problemas que suele tener la Schefflera arboricola se encuentran:

  • Hojas amarillas y caedizas. Se suele producir como consecuencia de exceso de riego. Se aconseja dejar secar el sustrato algo de tiempo entre cada riego, así como comprobar que el exceso de agua sale por los agujeros de drenaje y que el sustrato no está compactado.
  • El cuello de la planta se oscurece. Es que se está pudriendo por exceso de agua. Evitar regar en exceso y aplicar un fungicida específico.
  • Las hojas de abajo se caen. Suele ser por falta de luz. Reubicar la planta en un lugar más iluminado.
  • Tiene las hojas pálidas. Básicamente se produce por una falta de fertilizantes y/o de luz.
  • Las hojas están ‘quemadas’. Suele ser por un exceso de fertilizantes. Dar un par de riegos muy copiosos para ‘lavar el sustrato’ y los próximos abonados se realizarán con fertilizantes de calidad y a las dosis adecuadas.

Plagas y enfermedades de la Schefflera arboricola

En cuanto a las enfermedades más propensas a atacar la Schefflera arboricola se encuentran:

  • Alternariosis (Alternaria panax). Se manifiesta como manchas en hojas de forma circular.
  • Punteado foliar (Xanthomonas campestris). Aparece una especie de punteado amarillo con menos de un milímetro de diámetro sobre el haz de sus hojas. En caso de fuerte infección sus hojas amarillean por completo y se caen.
  • Negrilla (Fumagina spp.). Sus hojas y tallos jóvenes se llenan de tizne negro. Se trata de un hongo que se desarrolla sobre la melaza que excretan insectos chupadores como por ejemplo las cochinillas, los pulgones y la mosca blanca. Controlando estas plagas se controla también la negrilla.
  • Oídio. Aparece sobre las hojas un polvo de color blanco que las seca y provocan su caída.
  • Otras enfermedades son la Antracnosis (Colletotrichum spp., Gleosporium spp.), las manchas foliares producida por el hongo Cercospora spp. Y la podredumbre basal del tallo como consecuencia del ataque de los hongos Rhizoctonia solani y Sclerotinia.

Respecto a las plagas más propensas a atacar la Schefflera arboricola se encuentran:

  • Cochinillas. Producida por insectos que se protegen con un pequeño caparazón en forma de lapa. Estos se adhieren fuertemente a la superficie de las hojas y tallos y debilitan la planta. Son muy difíciles de controlar y a su vez segregan una melaza brillante como los pulgones y la mosca blanca.
  • Cotonet. Es en realidad un tipo de cochinilla pero con un aspecto de masa de algodoncillo blanco que se ubica en las hojas y axilas de la planta.
  • Araña roja. Le favorece el ambiente seco y caluroso por lo que su época de ataque preferido es el verano. Si se pulveriza con agua su follaje se evita en gran medida su aparición. Su ataque provoca pequeñas manchas grisáceas en las hojas y a veces, así como finas telarañas por el envés.
  • Pulgones (áfidos). Los hay de varios colores según la especie, sobre todo verdes y negros. Su ataque produce deformaciones en los brotes.
  • Trips. Son pequeños insectos de escasos milímetros de longitud que pican las hojas para su alimentación. Debilitan la planta y al igual que los pulgones son vectores de virosis.

1 Comentario

  1. Por favor falta que se indique en que forma se puede reproducir la planta si es por semilla especificar su tamaño característiaca o si es por gajos. Muy bueno el artículo.

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