El Jopo en la Habas o Orobanche crenata Forsk

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jopo en cultivo de habas

Existen varias especies parásitas pertenecientes a la familia Orobanchaceas, entre las que cabe destacar por su importancia agronómica la Orobanche crenata Forsk, cuyo nombre vulgar es jopo. Parasita un elevado número de especies vegetales y con especial agresividad varias leguminosas, entre las que se encuentran la Vicia Faba – Habas.

El Jopo en la Habas o Orobanche crenata Forsk

El Jopo puede causar graves daños y en algunas zonas es el factor limitante para su cultivo, debido a las fuertes infecciones que provocan la pérdida total de la producción.

Su altura puede llegar hasta un metro e incluso más, aunque no es corriente un desarrollo tan grande y por lo general no pasa de los 40 centímetros.

El Jopo tiene un color amarillo rojizo o violáceo. Su inflorescencia terminal puede tener hasta 150 flores.

La producción de semillas en el jopo es muy elevada. Suele variar entre 50.000 y 500.000 semillas por planta, según el tamaño de ésta. Las semillas de jopo son muy pequeñas, de unos 0,2 mm de longitud; aún cuando no tienen ninguna estructura morfológica especial para ser transportadas por el viento, su pequeño tamaño hace suponer que este factor juega un papel importante en su diseminación.

El jopo succiona y utiliza intensamente el agua y los elementos nutritivos elaborados por la planta de haba de tal forma que ésta se ve dificultada o incluso totalmente imposibilitada para proseguir su desarrollo

Las plantas de Habas atacadas tienen abortos de sus flores, las flores fecundadas dan frutos raquíticos que muchas veces se secan.

El control del Jopo se realiza mediante técnicas como la rotación de cultivos, el empleo de genotipos tolerantes y resistentes, la destrucción de plantas afectadas, la eliminación del jopo antes de que fructifique…. y el empleo de herbicidas, cuya materia activa recomendada es Glifosato. Pero cada una tiene cuestiones a tener en cuenta.

El Jopo en la Habas o Orobanche crenata Forsk

La escarda manual, práctica muy costosa e ineficaz debido a que los jopos, una vez emergidos, ya han ocasionado la mayor parte del daño a las habas.

Retrasar la fecha de siembra del cultivo de las habas. Esta fecha influye en la época y estado de desarrollo del cultivo en el que se instala el parásito y en la intensidad de su competencia.

Una rotación de cultivos en la que solamente se incluyan las habas u otro cultivo susceptible al jopo cada 8 ó 10 años, es una práctica efectiva para evitar las infestaciones de jopo.

El riego parece ser que hace decrecer las infestaciones de jopo. Cuando un suelo infestado se riega, la competición de- los jopos con el cultivo se aminora y el número de jopos que aparecen en años sucesivos disminuye, desapareciendo casi por completo al cabo de los 2 ó 3 años.

La esterilización del suelo por medio de productos químicos o esterilizantes y el calentamiento de la capa más superficial del suelo a 50 ó 60 grados mediante cubrición de éste con láminas de plástico en la época estival, han mostrado ser asimismo, métodos eficaces para reducir casi totalmente, el poder germinativo de las semillas de jopo.

La introducción de resistencia genética al jopo en las nuevas variedades no se ha concluido todavía con resultados prácticos.

El control herbicida del jopo ha recibido también mucha atención. Se han ensayado, en el cultivo de las habas, un número muy elevado de productos químicos para comprobar su eficacia en el control del jopo y la toxicidad para las habas. Sólo la propizamida y el glifosato han dado resultados positivos.

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