De las orquídeas más importantes que solemos encontrar en centros de jardinería o viveros especializados, destacan géneros como Cattleya, Phalaenopsis y Cymbidium.
En la actualidad, esta última, junto con la Phalaenopsis, está considerada como una de las orquídeas más cultivadas y deseadas del mundo, un éxito que radica no solo en la belleza arquitectónica de su porte, sino en su notable resistencia.
Los orígenes y descubrimiento del género Cymbidium.
Dentro de la inmensa familia de las Orchidaceae, que agrupa a decenas de miles de especies, existen algunas que han logrado un nivel de arraigo cultural y comercial verdaderamente notable.
En el caso del Cymbidium, el origen de este género nos traslada a zonas de climas cálidos, exentas de heladas, ubicadas en las regiones húmedas y lluviosas de Asia tropical y subtropical.
Sus hábitats naturales se extienden por el norte de India y Birmania, China, Japón, Malasia, Filipinas, Borneo y el norte de Australia. Fue descrita por primera vez por el botánico sueco Olof Swartz en el año 1799.
El término elegido para denominarla deriva de la palabra griega kumbos, que significa agujero o cavidad, haciendo una clara referencia a la particular forma cóncava de la base del labelo de su flor.
Es importante conocer este origen geográfico para entender sus necesidades hídricas y lumínicas cuando decidimos incorporarla a nuestros espacios habitados.
La morfología del Cymbidium como una planta ornamental excepcional.
Desde una perspectiva agronómica y paisajística, el género Cymbidium presenta un comportamiento botánico muy interesante.
Su crecimiento se desarrolla a partir de pseudobulbos, unas estructuras de reserva que le permiten almacenar agua y nutrientes para afrontar periodos de estrés. A partir de estos pseudobulbos surge una abundante masa foliar compuesta por hojas largas, acintadas y de un verde intenso, que pueden alcanzar de forma general hasta los sesenta centímetros de longitud.
Sin embargo, el verdadero valor ornamental de esta especie se despliega durante su floración. La planta emite varas florales robustas en forma de racimos que, dependiendo de la variedad y del vigor del ejemplar, superan con facilidad los noventa centímetros de altura.
Dentro del género existe una gran cantidad de especies y miles de híbridos comerciales desarrollados mediante cruzamientos orientados a mejorar el tamaño, el color y la durabilidad de la flor, tanto para el mercado de la flor cortada como para su comercialización como planta en maceta.
El potencial del Cymbidium en el interiorismo y la decoración.
En el ámbito del diseño de interiores y el paisajismo de espacios cerrados, la orquídea Cymbidium ofrece unas posibilidades arquitectónicas que pocas plantas de interior poseen.
Su porte vertical y el volumen que genera su follaje la convierten en un elemento estructural ideal para vestir espacios amplios, aportando una elegancia natural sin sobrecargar visualmente las estancias.
Los interioristas y decoradores valoran su capacidad para actuar como punto focal en salones, recibidores luminosos o despachos profesionales. Al colocar un ejemplar en un macetero de líneas neutras, el protagonismo recae íntegramente en la geometría de sus hojas y en la verticalidad de sus varas florales.
Además, integrar este tipo de vegetación en el interior del hogar responde a una necesidad contemporánea de reconectar con la naturaleza, mejorando la calidad ambiental del espacio y aportando una estética viva que evoluciona con el paso de las estaciones.

La floración del Cymbidium: anatomía, duración y estrategia evolutiva.
La flor del Cymbidium es una obra maestra de la evolución botánica. La época de floración suele concentrarse entre el final del otoño y el inicio de la primavera.
Es importante matizar que, dado que nuestra revista llega a lectores de ambos hemisferios, el estímulo que desencadena la aparición de las varas florales está directamente vinculado al descenso de las temperaturas nocturnas y a la variación de las horas de luz propias de los meses previos al invierno, independientemente del mes del calendario astronómico en el que nos encontremos.
Uno de los aspectos más fascinantes de su flor es el motivo de su compleja morfología. La estructura de sus pétalos, sépalos y su característico labelo ha evolucionado para favorecer la polinización cruzada.
Sus formas y contrastes cromáticos se asemejan a ciertos insectos, actuando como un señuelo visual que atrae a polinizadores específicos en su entorno natural. Esta especialización biológica asegura la fecundación y, por ende, la supervivencia de la especie.
Para quienes la cultivan en casa, la durabilidad de estas flores es su mayor recompensa.
En condiciones óptimas, las flores pueden mantenerse turgentes y coloridas en la planta durante varios meses. De hecho, a las flores del Cymbidium se las conoce popularmente como «pétalos de pasión«, una denominación que alude precisamente a su periodo de floración prolongado de dos a tres meses, un lapso de tiempo que metafóricamente se compara con la duración de la fase más intensa de una relación amorosa recién iniciada.
El sustrato adecuado y el momento del trasplante del Cymbidium.
Uno de los errores más comunes en la jardinería de interior es utilizar tierra convencional para macetas en el cultivo de orquídeas. El sistema radicular del Cymbidium, al ser de naturaleza epífita o semiterrestre según la especie original, requiere un nivel de aireación y drenaje muy superior al que demandan otras plantas de interior.
El sustrato recomendado debe estar compuesto principalmente por corteza de pino de granulometría media, mezclada con materiales que retengan cierta humedad sin encharcar, como la perlita, la arcilla expandida o una pequeña proporción de turba rubia y musgo sphagnum. En los puntos de venta especializados en flores y plantas podemos encontrar sustratos para orquídeas ya preparados para su uso.
El trasplante no es una labor que deba realizarse todos los años. Estas plantas prefieren tener sus raíces algo apretadas en el contenedor para estimular su floración.
El momento adecuado para trasplantar llega cuando observamos que los pseudobulbos han ocupado todo el espacio disponible en la maceta o cuando el sustrato ha comenzado a degradarse perdiendo su capacidad de drenaje, lo cual suele ocurrir cada dos o tres años.
Esta operación debe llevarse a cabo siempre después de la floración y en un momento de actividad vegetativa baja, manipulando las raíces con sumo cuidado para evitar pudriciones posteriores.
Cuidados básicos para el cultivo del Cymbidium en el hogar.
A pesar de su apariencia sofisticada, el Cymbidium es conocido en el sector como la «dama de hierro» debido a su resistencia y rusticidad en comparación con otros géneros de orquídeas. Sus cuidados en el hogar requieren cierta constancia, pero son fácilmente asimilables si comprendemos la lógica de su biología.
La iluminación es un factor importante. Para que la planta prospere y genere nuevas varas florales, necesita ser ubicada en un lugar muy luminoso, pero donde la luz solar directa esté tamizada, por ejemplo, mediante una cortina ligera.
Una exposición excesiva al sol puede provocar quemaduras en su follaje, mientras que la falta de luz inhibirá por completo la floración.
En cuanto a la temperatura, el rango ideal de confort para esta planta oscila entre los doce y los veintidós grados centígrados, agradeciendo una ligera caída de temperatura durante la noche.
El manejo del riego es el punto donde el conocimiento de esta planta por parte del aficionado se pone a prueba. El método más efectivo y profesional consiste en sumergir la maceta entera en un recipiente con agua durante unos tres o cuatro minutos, aproximadamente una vez por semana. Tras este baño, es necesarios dejar escurrir el contenedor por completo antes de devolverlo a su lugar decorativo o plato portamacetas, garantizando que no quede agua estancada en contacto con las raíces.
Si el ambiente interior es muy seco, especialmente por el uso de calefacciones, es recomendable pulverizar sus hojas con agua libre de cal para aumentar la humedad relativa, evitando siempre mojar las flores para prevenir la proliferación de hongos botríticos.
La fertilización debe abordarse con cuidado. Es preferible aportar un abono líquido específico para orquídeas de forma diluida en el agua de riego, aportando los nutrientes necesarios para el desarrollo foliar y la posterior inducción floral. Una vez que las flores se marchiten por su ciclo natural, procederemos a recortar las varas desde la base, permitiendo que la planta entre en una fase de reposo vegetativo para reponer fuerzas de cara a la siguiente temporada.
Cómo fotografiar las flores del Cymbidium.
La belleza escultural de esta planta suele invitar a inmortalizarla mediante la fotografía, una práctica que muchos aficionados a la bricojardinería disfrutan para documentar sus éxitos de cultivo.
Para obtener imágenes de calidad profesional que resalten los detalles botánicos, es aconsejable realizar las tomas cuando las flores son jóvenes, captando así su máxima turgencia y limpieza de pétalos.
El uso de fondos neutros ayuda a no distraer la atención del motivo principal, mientras que la utilización de un trípode y exposiciones largas con sensibilidades bajas evita el granulado en la imagen.
Jugar con la profundidad de campo permite centrar el protagonismo visual en el complejo labelo de la flor, y prescindir del uso del flash previene la aparición de zonas sobreexpuestas que desvirtúan sus sutiles tonalidades cromáticas.
Mantener un ejemplar de Cymbidium a lo largo de los años es un ejercicio práctico de respeto medioambiental y optimización de recursos. Lejos de la cultura del consumo efímero que a menudo asola el mercado de la floristería, cultivar y hacer reflorecer una planta en nuestro hogar fomenta una relación a largo plazo con nuestro entorno inmediato.
En este sentido, entender sus ciclos de vida, adaptar nuestros espacios a sus necesidades y observar cómo responde a nuestros cuidados nos enseña el valor de la paciencia, convirtiendo un simple elemento decorativo en un organismo vivo que enriquece nuestra calidad de vida de forma sostenida y silenciosa.


adoro los cimbidium espero ver muchos y diferentes en orquimadrid 2009
el 3 y 4 de octubre en el jardin botanico de madrid .el horario de 10 a 19 me va permitir visitarlo.
Si fijo orquídeas sobre árboles frutales ¿hay algún problema o efecto negativo sobre el árbol? Afecta su producción? Tengo los árboles en muy poca cantidad y las orquídeas como decorativos.
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