Plagas y enfermedades del geranio

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Plantas de geranio

Con el nombre popular de geranios se reconocen a un amplio grupo de Pelargonium spp. que si bien el género es muy diverso y contiene más de 250 especies, sólo unas pocas gozan de gran popularidad ornamental como por ejemplo el tradicional geranio (Pelargonium zonalePelargonium hortorum), la murciana (Pelargonium peltatum), el geranio de pensamiento (Pelargonium grandiflorum), el geranio limón (Pelargonium crispum), etc. al que se le han sumado nuevas generaciones de híbridos como el Pelargonium interspecific, en este caso obtenido por la firma Syngenta.

Partiendo de esta base, al tratar las plagas y enfermedades del geranio, en este artículo lo hacemos bajo un esquema común y válido para todas estas especies. Previamente es justo reconocer que cuando se adquiere alguna de estas plantas en viveros, floristerías, centros de jardinería, grandes superficies, etc. son plantas sanas. Sus problemas fitosanitarios aparecen después ya sea por causas de una mala gestión de su cultivo en casa o por reinvasiones de patógenos de los jardines o campos colindantes.

También puede llamar la atención que en este artículo no hacemos referencia a productos fitosanitarios ni materias activas. Las razones son porque las administraciones públicas que los regulan están constantemente prohibiendo el uso de ciertos productos y materias activas hasta esa fecha de uso legal, así como que no todos los países comparten el mismo listado de productos legales para su utilización. Por lo tanto lo mejor es acudir con una muestra de la planta afectada al punto de venta y contar con el asesoramiento de un profesional.

Mariposa del geranio

Plagas del geranio

Entre las plagas más comunes del geranio se encuentran:

  • Cacyreus marshalli. Conocida como mariposa del geranio, polilla del geranio o mariposa africana es una de las plagas más importante y dañina a día de hoy en todo el arco mediterráneo y por ende en la Península Ibérica. Si no se controla adecuadamente puede provocar la muerte de numerosos ejemplares. Su presencia se puede detectar fácilmente cuando se observan agujeros en los tallos provocados por la oruga que se introducen en ellos. Estos daños internos provocan el debilitamiento de sus flores mustias y hojas que como consecuencia debilitan la planta hasta su muerte en casos severos de ataque. Sus orugas miden unos dos centímetros de longitud posee un color verdoso que va tornándose más oscuro a medida que se van haciendo adultas. Si se prevé su presencia es aconsejable actuar mediante tratamientos preventivos. Si aparece se combate mediante tratamientos de insecticidas sistémicos junto con la poda de los tallos infectados con la oruga dentro.
  • Tetranychus urticae. La popular araña roja siempre está al acecho con la llegada de las altas temperaturas y humedades relativas bajas, momento que coincide desde finales de primavera a principios de otoño. Son esas pequeñas arañitas de color rojo y de apenas 0,5 milímetros de tamaño. Se sitúan sobre el envés de las hojas y las dañan sin posibilidad de recuperación. Las podemos observar mediante una lupa o cuentahílos. Sus síntomas son el color plateado que cogen sus hojas como consecuencia del punteado sobre ella, fruto de las células vaciadas de sus jugos de los que se alimentan estas arañitas. También pueden aparecer unas ligeras y sutiles telas de araña cuando los ataques son severos. Se combaten con tratamientos a base de acaricidas, procurando mojar toda la planta, sobre todo el envés de sus hojas.
  • Pulgones. Bajo este nombre genérico se conocen a diferentes especies como por ejemplo el Myzus sp., Aphis sp., Brevicoryne sp., Machosiphum sp., Acyrthosiphon sp.,… Son insectos de unos 3 milímetros que se distribuyen por las zonas más tiernas de las plantas, provocando hojas enrolladas y pegajosas debido a la melaza que segregan. Esta melaza es un asiento ideal para el hongo Negrilla (Fumaginas sp.), un problema añadido a los daños que por sí ocasionan ellos. Otro daño indirecto pero de gran importancia es su capacidad de transmitir virosis entre plantas afectadas y plantas sanas. Por todo ello es muy importante su tratamiento mediante insecticidas sistémicos.
  • Bemisia tabaco. Es la temida mosca blanca debido a su dificultad de control si ya se ha establecido en la planta. Se reconocen fácilmente por ser moscas blancas de apenas tres milímetros de tamaño que, al igual que sucede con los pulgones y las cochinillas, clavan un pico en las hojas y chupan la savia, debilitando la planta a la vez que pueden propagar ciertas virosis. Para su desarrollo les favorece las temperaturas altas y el ambiente húmedo, por lo que desde mediados de primavera hasta principios de otoño pueden presentarse como plaga. Su tratamiento con insecticidas sistémicos.
  • Cochinillas. Sobre todo la cochinilla algodonosa, Planococcus citri y Dysmicoccus grassi, son las más populares. Estas se caracterizan por poseer una especie de escudo algodonoso protector, de distintos grosores y consistencias, según la especie de que se trate aunque el color suele ser blanco y de ahí su nombre de algodonosa. Como insectos chupadores también clavan su pico sobre los tiernos tallos e incluso nervios de las hojas y chupan la savia, provocando el debilitamiento de la planta. Su tratamiento es delicado por la coraza que los protege, siendo interesante realizar los tratamientos durante las primeras fases de invasión, cuando estos insectos aun no tienen bien desarrollada su protección algodonosa.
  • Pieris brassicae, Autographa gamma (plusia), etc. componen el grupo de orugas que devoran las hojas y capullos florales del Geranio. Al ser insectos con aparato bucal masticador crean sobre todo agujeros en el follaje. Su tratamiento puede ser con insecticidas de contacto o sistémicos, aplicándolos cuando veamos mariposas sobre el geranio, síntoma de que tras su puesta en pocos días aparecerán las primeras orugas.
  • Empoasca lybica. Es conocida como mosquito verde, un pequeño insecto chupador de unos tres milímetros de tamaño. En su ataque clavan el pico para absorber la savia de las hojas provocando una decoloración parecida a la de los ácaros. Se pueden tratar con los mismos productos que los pulgones.
  • Nematodos. Estos no se suelen ver porque al margen de su tamaño que no llegan ni al milímetro, trabajan en el sustrato atacando las raíces para alimentarse de sus jugos. Sus síntomas se suelen confundir con problemas derivados del exceso de agua, carencia de nutrientes, etc. Sí se pueden identificar como síntoma si se arranca la planta y se observa en sus raíces una especie de bultos, propios de exceso de tejido que la propia planta genera para aislarse de ellos.

Plantas de geranio

Enfermedades del geranio

Respecto a las enfermedades del geranio, se pueden presentar en cultivo:

  • Puccinia sp. Se conoce como roya y su presencia se ve mediantes pústulas de color oscuro que luego se tornan anaranjados en el envés de las hojas. Las hojas muy invadidas terminan secándose. Las plantas afectadas ya retiradas y afectadas es importante quemarlas para destruir sus esporas.
  • Botrytis cinerea. Es la popular botritis que se presenta especialmente en épocas de ambiente fresco y húmedo. Esta suele atacar tanto a hojas como capullos de flor, pudriendo las zonas atacadas y recubriéndolas con un moho gris oscuro. Al margen de los tratamientos mediante fungicidas específicos para su control, es importante evitar las heridas sobre la planta, así como colocar las macetas en un lugar ventilado.
  • Erysiphe spp. Conocido como Oidio es un hongo que cuando aparece es muy fácil de identificar. Este aparece como un polvo blanco o cenizo muy típico sobre el haz de las hojas principalmente. Las zonas afectadas se vuelven de color amarillento y terminan por secarse. El modo de control es mediante la aplicación de un fungicida específico, conocidos como antioidios, así como tras los tratamientos (pasados unos días) eliminar aquellas hojas o ramas fuertemente atacadas para que el geranio vuelva a brotar con un follaje sano. Como en el caso de la botritis, la ventilación ayuda a que no aparezca.
  • Alternaria spp. Se le conoce como Alternariosis y se reconoce cuando aparece sobre sus hojas, normalmente las más adultas y situadas en la parte media o baja del geranio, unas manchitas marrones de pocos milímetros de diámetro. Su tratamiento con fungicidas a base de cobre suele ser muy efectivo.
  • Gloeosporium pelargonii. Conocida como antracnosis aparece sobre sus hojas, brotes y capullos en forma de manchitas negruzcas o marrones que con el tiempo se agrandan y terminan marchitando las partes afectadas. Su tratamiento debe realizarse a la aparición de los primeros síntomas con fungicidas específicos, procurando mojar completamente la parte aérea de la planta.
  • Ascochyta spp. Se trata de otro hongo que también produce manchas redondeadas marrones con puntitos negros dentro, muy similares a la de la antracnosis. Como en su caso, también hay que tratar al geranio nada más se aprecien los primeros síntomas.
  • Pythium spp. Conocido como mal del pie es una enfermedad que ataca, como su nombre genérico nos deja adivinar, al cuello de la planta, pudriendo la parte afectada y con ello provocando la muerte de la planta. Suele aparecer cuando el geranio es joven y se da un exceso de agua en el sustrato. Se detecta con el oscurecimiento de cuello del tronco a nivel del suelo, en ocasiones acompañado de un ligero polvillo de color claro. Su tratamiento es mediante riego con un fungicida específico disuelto en el agua. Mantener el sustrato con humedad constante sin llegar al encharcamiento contribuye a que esta enfermedad no aparezca.

Plantas de geranio

Virosis del geranio

Las virosis del geranio están consideradas como sus principales enemigos a nivel de sanidad vegetal ya que una vez que aparecen son prácticamente imposibles de erradicar y por lo tanto la muerte de la planta está prácticamente asegurada. Su capacidad de infección a plantas sanas y cercanas también es otro de sus hándicap.

Bacteriosis del geranio

Xanthosoma pelargonii. Del género Xanthosoma sp. es la especie que los suele atacar. Le favorecen los ambientes calurosos y húmedos, presentándose en geranios tanto plantados en terrazas como en jardines. Su presencia se muestra mediante manchas necróticas en las hojas que terminan por ocasionar su secado y caída. Como en el caso de las virosis, una vez afectada la planta no tiene cura, y sí en cambio una capacidad de infestación muy elevada, por lo que se recomienda arrancar lo antes posible las plantas afectadas.

Fisiopatías del geranio

Se denominan fisiopatías del geranio a todos aquellos síntomas aparentemente asociados a problemas de sanidad, siendo en realidad, problemas ocasionados por una mala práctica agrícola. Por ejemplo:

  • Tallos con entrenudos largos y tiernos. Seguramente esté el geranio plantado en una zona con exceso de sombra. Otra causa puede ser que se le esté abonando con un fertilizante excesivamente rico en nitrógeno.
  • Escasa floración. Fruto de las mismas causas que el caso anterior.
  • Se pudren las raíces a los pocos días de su plantación. Puede ser causa de que el sustrato no sea el adecuado: poca aireación, escaso drenaje, acompañado de riegos frecuentes.
  • Hojas cloróticas. Suele ser un problema de exceso de carbonatos en el sustrato. Se corrige con aplicaciones de hierro quelatado disuelto en el agua de riego o en pulverización sobre las hojas.

También otras malas prácticas como una plantación muy densa, cultivarlas fuera de época, etc. pueden ser causas que afecten al buen crecimiento del geranio.

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