Schefflera actinophylla como planta de exterior

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planta de schefflera actinophylla
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La Schefflera actinophylla como planta de exterior se puede encontrar en el mercado para su plantación en formatos de grandes contenedores que oscilan mayoritariamente entre los 70 y 90 litros de capacidad, con una altura de planta que varía entre los 2,5 a 3 metros.

La Schefflera actinophylla como planta de exterior es un árbol utilizado en jardinería y se comercializa durante todo el año. Su atractivo ornamental reside en sus brillantes y elegantes hojas, algo coriáceas y que se muestran agrupadas hacia el final de las ramas, en número de 8 a 15 folíolos. Las hojas adultas suelen ser de mayor tamaño y número de folíolos que las jóvenes.

Se suele plantar como ejemplares sueltos junto con otros árboles y palmeras para crear ambientes subtropicales. Recordemos que esta planta pertenece a la familia de las Araliáceas, es originaria de Australia, Nueva Guinea e Islas Salomón, y es muy conocida popularmente como el árbol pulpo.

Como árbol es de hoja perenne que en climas de inviernos suaves alcanza fácilmente lo siete u ocho metros de altura en el jardín, adquiriendo una copa simétrica y aparasolada. En estado adulto, sus inflorescencias crecen en forma de espigas que sobresalen del follaje, alcanzando algo más de un metro de longitud cada una. Estas espigas le dan un cierto toque exótico, si bien y como decimos, su valor ornamental reside en sus elegantes hojas.

A la hora de su plantación, si la Schefflera actinophylla proviene como planta de interior y no de vivero ya adaptada para ser plantada al exterior, debemos de tener la precaución de mantenerla unos días en el jardín con una exposición de semisombra para que sus hojas se endurezcan y evitar que se produzcan quemaduras severas en ellas.

Tras su aclimatación puede plantarse al exterior, en suelos que drenen bien y con una exposición a pleno sol o a media sombra en climas templados sin heladas.

Temperaturas entre 18 y 30ºC son un buen rango para su desarrollo. Los riegos deben de ser con la frecuencia necesaria para evitar que la planta sufra periodos de sequía y que las sometan a un estrés que como resultado puede llevarle a una pérdida de hojas.

Como abonado, el utilizado como mantenimiento en el jardín será más que suficiente.

En cuanto plagas, sólo las cochinillas y pulgones, y los ácaros en especial durante las épocas más calurosas, pueden presentarse de forma seria. Con insecticidas sistémicos en el primer caso y acaricidas en el segundo, son la solución a estos problemas. En todos los casos, mojar durante el tratamiento tanto el haz como el envés de las hojas, es necesario para una mayor eficacia.

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Fernando Cuenca Vinculado con el sector de la horticultura y jardinería, ha desarrollado trabajos de dirección de cultivos ornamentales y revistas técnicas del sector. Actualmente es Director Comercial y Consultor de Condelmed, S.L.

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