La floricultura mediterránea y las buenas prácticas agrícolas

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En el marco de Iberflora 2011, el IVIA celebra una jornada sobre la floricultura mediterránea y las buenas prácticas agrícolas, orientadas a beneficiar tanto a productores, distribuidores, como consumidores.

Las buenas prácticas agrícolas en los cultivos de planta ornamental no sólo no merman los resultados cuantitativos, sino que generan mayor calidad y un recorte considerable en los costes de producción, así como un gran beneficio social.

Esta jornada, enmarcada dentro de las actividades formativas del proyecto europeo Flormed bajo la organización del IVIA, ofrece una visión de conjunto del ámbito de las buenas prácticas agrícolas, desde los resultados de proyectos de investigación a la creación de protocolos de buenas prácticas agrícolas, así como las herramientas promocionales de las plantas mediterráneas y la experiencia del uso de marcas paraguas en otros países

Julián Bartual, coordinador del proyecto Flormed-IVIA-EEX-Elx, abre la jornada explicando las bases de dicho proyecto de carácter transnacional financiado por la Unión Europea, que tiene como objetivo el impulso del sector de la floricultura en las regiones mediterráneas participantes, ubicadas en Italia, España, Francia y Grecia. El proyecto, con una duración de tres años, busca la mejora integral de la producción en el sector, aumentando su competitividad e impulsando la asunción de códigos de buenas prácticas agrícolas.

Herramientas promocionales en las buenas prácticas agrícolas
Las buenas prácticas agrícolas son un argumento de gran valor para promocionar la producción hortícola ornamental entre los consumidores. Por ello la jornada cuenta con una mesa redonda en la que se plasman diferentes experiencias promocionales en España, Italia y Francia.

Mª Ángeles Fernández-Zamudio, Componente de Promoción del proyecto Flormed-IVIA explica las acciones de promoción de la flor mediterránea producida por medios sostenibles. En primer lugar alaba las prácticas agrícolas de los productores de planta ornamental en España, cosa que enlaza con la exigencia de los mercados de contar con productos sanos y limpios de contaminantes. Aquí es donde, en su opinión, entra la valorización del producto, poniendo de manifiesto sus cualidades y generando utilidad y satisfacción al consumidor.

En el caso de la promoción del Limonium sinuatum o Statice, Fernández Zamudio detalla todas las acciones desarrolladas hasta ahora, como las jornadas de puertas abiertas en el IVIA o las charlas dirigidas a profesionales del sector para transmitirles las cualidades de esta planta.

En otros países como Francia o Italia hace años que están llevando a la práctica la aplicación de una marca paraguas para prestigiar la producción de una zona concreta. En el caso italiano Riccardo Giordano, Director del Mercato Fiori de San Remo y Presidente del Distretto Agricolo Florovivaistico del Ponente narra la experiencia de la marca Fiore Giusto, una marca implantada por la región de Liguria para mejorar y apoyar la industria de las flores y plantas. En esta región trabajan miles de productores que exportan su producción a todo el mundo, y se ha puesto en práctica un plan trienal cuyos objetivos pasan por certificar la calidad social y ambiental de la producción, así como crear un producto reconocible para el consumidor empleando un proceso sostenible y adecuado a la realidad social de la zona.

Todos esos requisitos, para Giordano, están sintetizados en Fiore Giusto, que es la primera ecocertificación italiana de productos hortícolas que recoge aspectos éticos y ambientales. También introduce la iniciativa Fair Flowers Fair Plants, Flores y Plantas Justas (FFP), que pretende estimular la producción de flores y plantas cultivadas de forma sostenible, y cuyos productos se ofrecen al consumidor bajo el sello de calidad FFP.

En la región francesa de Var, situada entre Marsella y Cannes, se produce el 40% de la flor cortada de Francia, lo que la convierte en la primera región productora del país. Para potenciar sus productos se decidió en el año 2000 crear una marca paraguas llamada Hortisud, que actualmente cuenta con una cifra de negocio anual cercana a los 17 millones de euros. Y los resultados de este proyecto fueron expuestos por Benjamin Henault, Coordinador de la marca. Hortisud marca a los productores que se acogen a la marca una serie de requisitos, como el alargamiento de la vida útil de las flores, la homogeneización de las flores de cara a su distribución o la información continua a los productores.

Henault apunta que la adhesión a la marca es de carácter voluntario, y que su origen era una marca de calidad que sólo a partir del año 2009 se convirtió en una marca comercial, gracias a la aceptación del mercado. Los productores que se acogen a la marca implantan principios de gestión de la calidad y buenas prácticas agrícolas, así como la estandarización de los embalajes, entre otras cosas. En cuanto a las estrategias de promoción destaca la celebración de minisalones para mayoristas y la presencia continua en publicaciones sectoriales.

Como colofón a la jornada sobre la floricultura mediterránea y las buenas prácticas agrícolas se dio paso a un debate en el que participaron todos los ponentes, además de Alessandro Lantieri, Secretario del Mercato Fiori Sanremo.

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